La fiebre del oro sobrevuela los mercados: su precio se dispara y atrae a los inversores como valor refugio
Impulsado por las incertidumbres geopolíticas y económicas, el precio del metal bate récords y crece un 50% en 2025: la onza ya cotiza a más de 4.000 dólares; en enero lo hacía a 3.000.
La rentabilidad del oro se impone a los resultados en las Bolsas de todo el mundo y a las criptomonedas.

Madrid--Actualizado a
Durante siglos fue símbolo de poder y de riqueza, pero desde que en 1971 Estados Unidos puso fin al patrón oro había perdido parte de su protagonismo ante el auge del sistema financiero moderno y las inversiones digitales. Ahora vuelve a acaparar la atención de los mercados. El oro se ha convertido en uno de los activos del año y refulge con fuerza. En lo que va de 2025, su precio ha subido casi un 50% —aunque en algún momento ha rozado el 60% de incremento— y más de un inversor ha engrosado su billetera gracias a este precioso metal. A principios del pasado mes de enero, una onza cotizaba a 2.943 dólares (2.540 euros) y en octubre ha llegado a hacerlo en 4.381 dólares (3.781 euros), su máximo histórico.
En realidad este rally alcista empezó en octubre de 2023. Los riesgos geopolíticos han impulsado habitualmente la cotización del oro, y la reciente escalada de su precio se inició justamente tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023; desde entonces ha duplicado su precio: hace dos años, costaba 2.032 dólares la onza. Sin embargo, ha sido en este 2025 cuando su revalorización ha pisado el acelerador a fondo.
Ríos de tinta corren en la prensa económica para tratar de explicar el fenómeno. El oro, en su condición de valor refugio, siempre repuntó en tiempos de crisis, pero nunca se había disparado tanto su precio en épocas de aparente bonanza económica. Este año su rentabilidad supera a la de las Bolsas y a la de las criptomonedas, que llevan un tiempo de moda.
"El oro siempre ha sido oro; son las monedas las que pierden valor. Lo que estamos viendo es menos un aumento del oro que una devaluación del papel moneda. Las tensiones geopolíticas, los déficits fiscales y la incertidumbre sobre la estabilidad del sistema financiero han impulsado a los inversores hacia el oro como refugio seguro", explica a Público Daniel Marburger, CEO de StoneX Bullion, una de las principales plataformas de compraventa de metales preciosos de Estados Unidos y Europa.
Muchos analistas coinciden en ese análisis. Señalan, sobre todo, como elemento determinante la incertidumbre geopolítica y económica derivada de la tensión comercial entre Estados Unidos y China por los aranceles de Donald Trump, Gaza y la guerra de Ucrania. Hay, sin embargo, más factores que influyen en el alza del precio del oro: la depreciación del dólar y la expectativa de unos tipos de interés a la baja en Estados Unidos también han empujado a muchos a comprar.
Marburger señala que los buscadores de oro "compran para diversificar sus carteras y proteger su poder adquisitivo. Para muchos, es una forma de escapar de los riesgos del papel moneda".
El papel de los bancos centrales
A esa fiebre compradora se han sumado los bancos centrales, lo que también ha ayudado a catapultar el precio del oro. Un informe del Banco Central Europeo (BCE) del pasado mes de junio sobre el peso internacional del euro afirmaba: "Los bancos centrales continuaron acumulando oro a un ritmo récord". En 2024, estas instituciones compraron más de 1.000 toneladas de oro, el doble de la cantidad anual promedio registrada en la década anterior, como parte de una estrategia para diversificar sus reservas ante los vaivenes del dólar y del euro, mucho más expuestos por los aranceles de Trump.
En este sentido, las reservas mundiales de los bancos centrales ascienden actualmente a 36.000 toneladas, cerca del máximo histórico de 38.000 alcanzado en 1965. De hecho, ya a finales del año pasado el oro arrebató al euro la segunda posición entre los principales activos de reserva, solo por detrás del dólar. El oro ya representa alrededor del 20% de las reservas oficiales globales de los bancos centrales, por encima del euro, que está en torno al 16%, y solo por detrás del dólar, con un 46%.
El interés no es exclusivo de los grandes inversores y los grandes patrimonios. Marburger cuenta que cada vez hay más personas que a título individual optan por invertir en este metal, y sobre todo en oro físico. El experto explica que mucha gente corriente prefiere la seguridad que proporciona lo físico —un lingote de un kilo, por ejemplo, vale 100.000 euros— ante la eventual llegada de una crisis financiera.
Tras tocar techo el pasado 21 de octubre, el precio del oro empezó a bajar: en tres días perdió en torno a un 7%. Sin embargo, los analistas no creen que estemos ante un pinchazo de la burbuja. Marburger lo considera algo coyuntural: "Las correcciones a corto plazo son perfectamente normales. Los precios no pueden subir todos los días; es necesario tomar ganancias de vez en cuando". Este experto añade que esta corrección del mercado abre nuevas opciones de compra: "Para los inversores a largo plazo, estos retrocesos representan una oportunidad para comprar a niveles más atractivos".
Los pronósticos indican que, si se mantiene las actuales condiciones, en 2026 el precio del oro seguirá aumentando, probablemente de forma mucho más moderada, pero también sostenida. "A largo plazo, solo hemos observado una tendencia durante décadas: el aumento de los precios del oro. Mientras persistan los niveles de deuda, la inflación y los riesgos geopolíticos, el oro seguirá siendo el contrapeso estable: una reserva de valor que perdura", se atreve a pronosticar Marburger.

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