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Nueva fusión bancaria La fusión de CaixaBank y Bankia: una operación con más sombras que luces

Aunque no es oficial, todo el mundo da por hecho que la tercera y la cuarta entidad financiera de España se fusionarán para crear el mayor banco español. Las incógnitas por resolver son muchas: ¿qué ocurrirá con la participación del Estado en Bankia? ¿Se recuperará el dinero? ¿Habrá despidos?... Estas son las claves de una fusión en la que hay mucho que explicar.

Bankia
Una persona camina por el centro de Madrid delante de una sucursal de Bankia. (JUAN CARLOS HIDALGO | EFE)

Jorge O. Maldonado

Aunque todavía no es oficial, el anuncio de una inminente fusión de Caixabank y Bankia ha sido recibida con satisfacción por el mundo del dinero y les ha venido mejor que bien a ambas entidades: las acciones de Bankia, aún en manos del Estado, se disparaban este viernes un 32,88%, y las de Caixabank, un 12,37% al cierre de la jornada bursátil.

Por el momento, ambas entidades se han limitado a confirmar que están en negociaciones para analizar una fusión entre ambas entidades y no han dado detalles de la operación, que si se produce sería una de las mayores fusiones bancarias de los últimos años

Pero nadie duda de que la fusión saldrá adelante si ya se han hecho públicas las negociaciones. La operación implica a dos de las cuatro principales entidades financieras de España, además de tener repercusiones en el fondo español de rescate (FROB), que mantiene aún el 61,8% de Bankia. Los analistas destacan que con esta operación –que cuenta con el visto bueno del Gobierno y que puede ser el anticipo de otras– entre la tercera y cuarta entidad por tamaño de España surgirá el mayor banco español, lo que propiciaría "significativas sinergias" en un entorno complicado para el sector financiero por la incidencia de la pandemia del coronavirus.

De entrada, no expresan tanta confianza los sindicatos ni los consumidores. La Confederación Intersindical de Crédito (CIC), sindicato de las antiguas cajas que llevó a los tribunales la salida a bolsa de Bankia y en cuyo juicio ejerció la acusación, desconfía de la fusión y se pregunta qué pasará con buena parte de los empleados. En ese sentido, los secretarios generales de CCOO, Unai Sordo, y de UGT, Pepe Álvarez, han coincidido este viernes en solicitar "medidas no traumáticas" para las plantillas de Caixabank y Bankia si se completa con éxito la negociación para la fusión que ambas entidades ya han comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Más allá de estas posturas iniciales, lo cierto es que esta fusión llega en un momento muy significativo, en plena pandemia, y ofrece varios prismas desde los que analizar esta operación. 

¿Por qué ahora?

Aunque el número de entidades en España se ha reducido en un 75% desde la crisis financiera de 2008, la pandemia de la covid-19 ha colocado a los bancos bajo una mayor presión, debido a las elevadas cantidades de dinero que están teniendo que aportar en provisiones para protegerse contra un previsible –y temido– aumento de la morosidad.

A ello hay que sumar el entorno de bajos tipos de interés en la eurozona, que también ha estado pesando sobre el sector en España y en Europa. Tanto el Banco Central Europeo y otros organismos reguladores llevan tiempo presionando a los bancos para que inicien fusiones como una forma de reducir los costes

En los últimos meses, tanto Bankia como CaixaBank habían insistido en varias ocasiones en que no contemplaban entrar en escenarios de fusiones, pero finalmente la complejidad del escenario bancario ha hecho que ambas entidades se hayan puesto manos a la obra. 

CaixaBank ha ganado 205 millones de euros en el primer semestre de este año, un 67% menos que hace un año, tras realizar provisiones por importe de 1.155 millones por la pandemia del coronavirus. 

La crisis sanitaria también ha lastrado los resultados de Bankia, que ha ganado 142 millones de euros en la primera mitad de 2020, un 64,4% menos que un año antes, tras dotar 310 millones de euros en provisiones para afrontar la epidemia.

El mayor banco español

Ya se ha dicho anteriormente. CaixaBank es actualmente el primer banco de Catalunya y el tercero de España, con unos activos de 445.572 millones de euros, 35.589 empleados y un total de 4.460 oficinas. Bankia, la cuarta entidad española, aporta unos 218.455 millones de euros en activos. Así, la fusión entre CaixaBank y Bankia daría lugar al primer banco español con unos activos totales de 664.027 millones de euros, unas 6.600 sucursales (4.400 CaixaBank y más de 2.200 Bankia) y una plantilla conjunta superior a los 51.000 empleados (casi 35.600 CaixaBank y unos 16.000 Bankia). 

La fusión daría lugar al primer banco español con unos activos totales de 664.027 millones de euros, unas 6.600 sucursales y una plantilla de 51.000 empleados

El tamaño de la nueva entidad fusionada viene en parte determinado por la anterior oleada de fusiones bancarias que se desató en la anterior crisis financiera. De hecho, la entidad fusionada tiene su origen en 18 bancos y cajas diferentes. Como si de la cadena trófica se tratara, La Caixa se comió Banca Cïvica (Caja Navarra, Cajasol, Caja de Burgos y Caja Canarias), además de Banco de Valencia y el negocio de Barclays en España. Bankia nació de la fusión de Cajamadrid, Bancaja, Caixa Laietana, Caja Rioja, Caja Segovia, Caja de Ávila y Caja de Canarias) y absorbió también a BMN (Caixa Penedès, Caja Murcia, Sa Nostra y Caja Granada).

La sede social de esta nueva entidad estaría en València, donde ya tanto CaixaBank como Bankia tienen la suya. A escasos metros de distancia, además.

¿Qúe pasará con la participación del Estado en Bankia?

Esa es una de las grandes incógnitas de la operación. El Estado español posee un 61,8% de Bankia a través del FROB. Aunque todavía se desconoce cómo se repartiría el accionariado, está claro que La Caixa será el primer accionista, y que el Estado será el segundo, aunque perderá un evidente peso en el reparto de las acciones. De acuerdo con los planes puestos sobre la mesa, el FROB bajaría su representación del casi el 62% actual en Bankia al 14% del nuevo banco, lo que para algunos grupos como Anticapitalistas supone una privatización encubierta y una concentración de capital que provocará despidos. Fuentes del sector financiero ya han indicado que la operación cuenta con el beneplácito del Gobierno.

A falta de detalles concretos, fuentes del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital han explicado que el FROB siempre está analizando las condiciones de mercado para proteger el interés público de esa participación. Pero no hay un plan específico más allá de esta declaración de intenciones. "Estos son los principios que guiarán cualquier decisión en este ámbito", han reiterado las citadas fuentes.

El Gobierno siempre ha insistido en que una prioridad en relación con Bankia siempre ha sido proteger el interés general de los ciudadanos españoles, maximizar el valor de la participación pública y reforzar la estabilidad financiera del país.

¿Se recuperará el dinero público inyectado en Bankia?

Ese es otro de los grandes misterios de esta operación. Desde el Gobierno se insiste en que se buscará "la optimización de su capacidad de recuperación de ayudas" inyectadas en su día a la entidad madrileña, unos 24.000 millones de euros. 

El ministro Alberto Garzón ha recordado que los ciudadanos pagaron 24.000 millones de euros para rescatar Bankia  y sólo se han recuperado 3.000

La asociación de consumidores Facua, en cambio, subraya que ocho años después no se ha recuperado la inmensa mayoría de los más de 24.000 millones de euros que se inyectaron a Bankia y ha añadido que esta posible fusión supone "decir adiós" a la una banca pública.

En este sentido, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, ha señalado este viernes que "hay que recuperar" el dinero del rescate de Bankia y que "la mejor manera es manteniendo la participación pública". "Necesitamos más información del proyecto", ha sostenido Garzón, que ha recordado que los ciudadanos pagaron esos 24.000 millones euros para rescatar Bankia "y se han recuperado 3.000 millones". A su juicio, "ese dinero hay que recuperarlo y la mejor manera es mantener la participación pública".

¿Habrá despidos y cierres de sucursales?

En un principio, la entidad contará con 51.000 empleados. Sindicatos y asociaciones de consumidores temen que tras la fusión se produzca una oleada de despidos. CaixaBank y Bankia no han dicho nada al respecto. 

El reciente proceso de fusiones bancarias que se desató en la crisis de 2008 dejó a 100.000 empleados de banca en la calle

En este sentido, la proximidad entre sucursales de ambas entidades, y el consiguiente solapamiento de puestos de trabajo, hace casi inevitable la reducción de la plantilla de la nueva entidad, ya sea a través de despidos o bajas incentivadas. A día de hoy, hay más de 1.400 oficinas de Bankia y CaixaBank comparten código postal –el 23% de la red–, lo que pone de manifiesto un elevado grado de solapamiento.

Además, los precedentes no invitan al optimismo. El reciente proceso de fusiones bancarias que se desató en la crisis de 2008 dejó a 100.000 empleados de banca en la calle y una reducción de las redes de sucursales de más del 40%, según datos aportados por UGT.

Efectos para el cliente: limitación de la competencia

Hay una primera consecuencia de esta fusión que es evidente y que destacan todas las asociaciones de usuarios: la limitación de la competencia y, por tanto, de la oferta

Facua sostiene que la operación presenta muchas incertidumbres para los consumidores y prevé un mayor cierre de oficinas del que ya se está viendo en el sector, lo que perjudicaría al empleo y a la calidad de atención a los consumidores.

"La concentración bancaria acaba perjudicando a los consumidores por la pérdida de poder de negociación frente a este sector y puede acabar traduciéndose en un aumento de las comisiones que pagan los consumidores y que se está viviendo en los últimos años con las distintas entidades", ha dicho el portavoz de Facua, Rubén Sánchez. 

Asufin -Asociación de Usuarios Financieros– considera por su parte que la potencial operación de fusión entre Bankia y CaixaBank supone un importante movimiento de concentración bancaria que "es preocupante y limita la competencia".

La fusión generaría una entidad "demasiado grande para caer" (too big to fail), lo que "siempre representa un riesgo para el consumidor", según Asufin

Además, afirman desde Asufin, en caso de materializarse, la fusión generaría una entidad "demasiado grande para caer" (too big to fail), lo que "siempre representa un riesgo para el consumidor".

Asufin también señala que ambas entidades reúnen una "alta litigiosidad" por la comercialización de hipotecas y otros productos financieros con cláusulas abusivas que han sido declaradas nulas en los tribunales, como la multidivisa, en el caso de CaixaBank, o la cláusula suelo, en el de Bankia. En esta línea, Asufin ha advertido de que son las entidades que comercializaron y mantienen vivas el mayor número de hipotecas referenciadas al índice IRPH. De hecho, Asufin ha presentado sendas demandas colectivas contra Bankia y CaixaBank por el IRPH.

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