Público
Público

Inditex Trabajadoras acusan a Inditex de incumplir el acuerdo sobre el cierre de tiendas y preparan demandas judiciales

Inditex negoció con CCOO y UGT unas condiciones para las recolocaciones de la plantilla de las tiendas que tiene previsto absorber. Algunas ya han echado el cierre y la alternativa que ofrece la compañía no casa con el acuerdo-marco firmado.

Tienda de Zara en Pontevedra.
Una tienda de Zara en Pontevedra. A. T.

En junio de 2020 Inditex anunció que pondría en marcha los dos próximos años una transformación digital para promover las ventas online. Como consecuencia se cerrarían en España entre 250 y 300 tiendas, unas 1.200 en todo el mundo este año. La entidad de Amancio Ortega pactó con UGT y CCOO unas condiciones para las reubicaciones de estas plantillas, y toda vez que se iniciaron las suspensiones, las trabajadoras se topan con un panorama muy diferente del que les habían prometido.

Este pacto se dio a conocer pocos meses después de que la entidad con sede en Arteixo (A Coruña) comunicase su intención de apostar por tiendas más grandes y tecnológicamente más modernas, absorbiendo por tanto las tiendas más pequeñas de las distintas cadenas con mayor inconveniente para asumir el nuevo modelo. Hasta abril de este año, el imperio de Amancio Ortega tiene previsto absorber 79 establecimientos, que funcionan gracias a una plantilla de 818 trabajadoras de la totalidad de Zara (18 cierres), Massimo Dutti (19), Bershka (10), Oysho (14), Pull&Bear (7) y Stradivarius (11).

Según el documento firmado por la empresa, UGT y CCOO –los sindicatos con mayor representación a nivel estatal–, las reubicaciones de plantilla se basarían en la proximidad, ofreciendo vacantes de la misma cadena en la que trabaje la persona que debe trasladarse y manteniendo las mismas condiciones laborales, es decir, misma categoría y retribución económica. En el caso de que no hubiera suficientes puestos disponibles para todas las demandas, las trabajadoras tienen la opción de colocarse en otra cadena comercial. No obstante, en el mismo punto también se recoge que "respecto a la distribución de la jornada, tiempos de trabajo y descanso se requerirá la adaptación a las necesidades de la tienda de destino". Y aquí radican la mayor parte de los problemas, ya que en parte anula la promesa del empleo anterior blindado.

Trabajadoras de Inditex y sindicatos provinciales aseguran a Público que no se están respetando los 25 kilómetros máximo que reza el acuerdo para las recolocaciones. Por ejemplo, la cadena de Zara niño en Cee (A Coruña) cierra el 27 de abril y la reubicación se ofrece en Marineda City, un centro comercial a 93 kilómetros. Además, teniendo en cuenta que algunos turnos que se plantean integran sábados trabajados hasta las 10 de la noche, la opción más viable para algunas dependientas es extinguir el contrato de trabajo. "Tendrán derecho a extinguir el contrato con derecho a percibir una indemnización equivalente a la establecida para los supuestos de despido improcedente", recoge el convenio.

La Confederación Intersindical Galega (CIGA), el sindicato con mayor representación en Galicia, lo explica así: "Las centrales sindicales mayoritarias ya sabían que este acuerdo no garantizaba los puestos de trabajo ni las jornadas. La negociación debería haber sido a nivel provincial porque actualmente no se ciñe a la realidad".

La presidenta del comité de Zara en Galicia, Carmiña Naveiro, también trabajadora de la cadena desde hace 24 años, añade que "la empresa tendría que haber avisado a la CIGA y demás organizaciones que representan a la mayoría, pero no lo hicieron porque no les iba a salir bien, no les interesaba". "Ellos firmaron lo que quisieron, establecieron unos calendarios donde hay trabajadoras que pagan por ir a trabajar, con reducción de jornada y que han tenido que disminuir todavía más porque tienen que cuidar a sus hijos".

En Euskadi el sindicato con mayor representación es ELA (Eusko Langileen Alkartasuna) y considera que las condiciones que en teoría prometen plantillas estables para el cambio de modelo suponen un "ERE encubierto". "Han ofrecido vacantes que invitan a que la gente coja la indemnización y se marche a casa, la plantilla pasa de jornadas completas a jornadas parciales, pierden las categorías y los incentivos que tardaron años en conseguir. Se proponen las mínimas jornadas, incluso de menos de 20 horas", detallan a Público. De momento, en Euskadi cerrarán hasta 2023 18 tiendas del grupo Inditex, según informa la organización.

En Madrid ocupa el mismo lugar el sindicato CGT (Confederación General del Trabajo), que al igual que la CIGA y ELA, tampoco fue llamado a participar en la mesa de negociación. Fuentes del grupo aseguran que llevan semanas trasladando a la empresa estas protestas por no cubrir las necesidades de las trabajadoras. De hecho, algunas ya se han materializado en concentraciones delante de las tiendas en diferentes puntos del Estado convocadas por estos sindicatos. La CGT ha solicitado con el resto de organizaciones provinciales que están liderando las protestas que Inditex rectifique y que se les permita crear un acuerdo común. Cuentan con que el fenómeno que ya ha ocurrido en algunos municipios se continúe replicando a medida que la compañía aborde los procesos de transformación digital y las trabajadoras no puedan aceptar las nuevas candidaturas al verse mermadas las condiciones que traían de origen.

"El acuerdo que han firmado, aparte de ser un acuerdo basura, carece de principios morales, no se han basado para nada en lo que habían acordado. En Madrid está cerrando un Lefties y el 60-70% de la plantilla va a proceder a emprender demandas", cuenta Aníbal Maestro, trabajador y representante de la CGT de Zara Madrid. "Plantean irte de Madrid a Melilla con jornadas de lunes a domingo y con una bajada de horas. Además, los sueldos ya son ridículos, todo esto te va a cambiar y condicionar la vida completamente", subraya.

Por su parte, CCOO ha explicado a Público que desde el sindicato están "exigiendo" a Inditex el acatamiento del acuerdo-mutuo. Además, aseguran tener constancia de los casos en donde la compañía incumple lo acordado y por ello, han "forzado" los "primeros compromisos" para reconducirlos hacia lo prometido. "Si tenemos que realizar actuaciones puntuales para exigir el cumplimiento del acuerdo, ya anticipamos que las haríamos de ser preciso. Los acuerdos alcanzados son una herramienta para evitar que Inditex cerrase 350-400 tiendas mediante un sistema puramente unilateral. La cuestión no es movilizarse contra el acuerdo, sino presionar por su cumplimiento", detallan.

Cristina (nombre ficticio) trabaja en una tienda de Bilbao que ya ha cerrado. De momento, los traslados que le han ofrecido cerca del establecimiento cesado están en la misma ciudad, pero con turnos de 20 horas -menos de las que tenía- y solo con jornada de tarde que serían para Oysho y Massimo Dutti, además de fines de semana. Por motivos de conciliación, no puede adaptarse a estas candidaturas. De no aceptarlo, tendría que hacer las maletas y mudarse a Madrid, València, Cádiz, Burgos o Zaragoza, donde hay vacantes disponibles, incluso una en Filadelfia como encargada. Y la última opción sería acogerse al despido.

"No quiero aceptar el dinero, lucharé, iré por vía judicial. Mi solución no es coger el dinero e irme, el dinero se va rápido, necesito dinero mes a mes para pagar las terapias de mis hijos". Cristina tiene dos hijos discapacitados y eso dificulta todavía más un cambio de residencia. Aún así, señala que, hasta la fecha, el trato recibido por parte de la empresa ha sido "fenomenal" y que jamás se habría imaginado la situación que le atañe, principalmente por el contexto. "Con mentiras, por detrás, con muy poco tiempo entre el aviso y el cierre, no nos han dado margen. Es una vergüenza después de haberme deslomado trabajando en esta empresa. Si Amancio fuese consciente de todo esto, pasaría de otro modo. Esto está montado por gente de su alrededor".

Inditex no ha querido responder a las preguntas que le ha planteado Público para la elaboración de este artículo. 

Más noticias de Economía