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Mercavalència China El matadero de Mercavalència expulsa a los pequeños ganaderos locales para poder exportar a China

Un contrato con Incarlopsa obliga a las instalaciones a especializarse en porcino, dejando sin servicio a otras especies y poniendo en peligro la viabilidad de unas 15 empresas familiares.

09/19/2019. Imagen de archivo de lechones de raza ibérica en una granja. - EUROPA PRESS
Imagen de archivo de lechones de raza ibérica en una granja. Diego Casillas / Europa Press

La peste porcina africana que está devastando las granjas de este animal en China no para de tener consecuencias de lo más inesperadas en la otra punta del mundo, poniendo en riesgo las pequeñas explotaciones de vacas valencianas. Tal como recuerda el conocido proverbio –chino, por cierto– del aleteo de alas de mariposa y el huracán en la otra punta del mundo.

Y es que, desde el 2018, una persistente epidemia está diezmando las cabañas de cerdos del principal productor y consumidor mundial de este animal. Esto está provocando un aumento de los precios y, también, de las importaciones. Y desde nuestro país se está haciendo un enorme esfuerzo para quedarse una parte del pastel. Esta coyuntura es la que se encuentra detrás de los crecientes conflictos por la regulación de las macrogranjas porcinas, sus consecuencias medioambientales y de oportunidad económica, que hay a diferentes autonomías, incluida la valenciana.

Ahora, pero, el aleteo de la mariposa ha llegado también al matadero de Mecavalència. El 12 de mayo, tal como informa una nota de prensa publicada por esta entidad, el centro logístico firmaba un contrato de ocho años con la empresa cárnica Incarlopsa, un gigante del sector, con una facturación superior a los 800 millones de euros e instalaciones a Castilla-La Mancha, Andalucía, Castilla y León y el País Valencià. También es el proveedor de derivados del cerdo para Mercadona. Ahora, Incarlopsa también quiere entrar en el mercado asiático y hacerlo a partir del matadero público valenciano, que en los últimos años ha vivido un proceso de inversión y modernización con la introducción de mejoras importantes. "Si conseguimos la certificación para exportar en Asia, seremos el primer matadero público de España en poder hacerlo. Este paso decidido hacia la internacionalización es decisivo para garantizar el desarrollo del área cárnica de Mercavalència", declaró el concejal de comercio de València y presidente de Mercavalència, Carlos Galiana, el día de la firma del contrato.

Lo que no se dijo entonces, ni figura en los comunicados publicados, es que una de las condiciones para conseguir esta certificación que imponen las autoridades sanitarias chinas, es que en el matadero solo se puede sacrificar una sola especie animal. Porcina en este caso. Este cambio repentino deja sin servicio a los pequeños ganaderos de vacuno y equino que hasta la fecha trabajaban en Mercavalència. En el caso del ovino no hay conflicto, puesto que estos productores buscaron otras opciones hace años, cuando el matadero subió los precios de maquila un 100% de un día para otro.

Ballester: "Nos expulsan a aquellos que durante más de 50 años hemos sustentado este matadero"

Ahora, pero, el contrato con Incarlopsa deja sin servicio a una quincena de pequeñas empresas que, en total suman entre 40 y 50 trabajadores. Una de ellas es la de Ramón Ballester, un ganadero familiar que se encuentra especialmente decepcionado: "Mi padre ya venía a sacrificar aquí. Nos expulsan a aquellos que durante más de 50 años hemos sustentado este matadero porque no les resultamos rentables". Y es que Ballester alerta, si no se encuentra una alternativa, sobre la viabilidad de estas explotaciones situadas en municipios próximos, como Paterna, Puçol o incluso Pinedo, dentro del término municipal valenciano. "La solución que nos han propuesto es que utilicemos el matadero de Burriana, pero para explotaciones como la mía, que hacemos dos o tres sacrificios en la semana, con producto muy fresco y una atención al cliente muy personalizada, esto no es viable y nos aboca a la desaparición".

Además de la cuestión económica, Ballester hace hincapié en la incoherencia que representa que el mismo Ayuntamiento que apuesta "por el producto de proximidad y el kilómetro cero sea el que provoque la desaparición de los últimos ganaderos de la comarca de l'Horta". "También supone una pérdida para nuestra clientela, que se quedará sin acceso a producto fresco de gran calidad y pone en riesgo las carnicerías de barrio, a las cuales servimos mayoritariamente", añade el ganadero.

El cierre progresivo de todos los mataderos de l'Horta y las comarcas vecinas, como el de Picassent y Benaguassil provoca que haya muy pocas opciones alternativas. Desde los ganaderos afectados –que no se oponen en los planes de internacionalización de Mercavalència– apuestan porque esta entidad abra una línea paralela para animales no porcinos. "No sabemos si hay una obligación legal de darnos el servicio, pero pensamos que al menos sí que hay una de moral. No olvidemos que Mercavalència es propiedad del Ayuntamiento en un 51%".

Mercavalència ha rechazado ofrecer su opinión por este artículo.

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