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El PIB de China añota su peor dato en 28 años

La economía del gigante asiático presenta en 2018 un crecimiento anual del 6,6%, el más débil desde 1990. En términos nominales alcanza un volumen de 11,65 billones de euros

Una mujer trabaja en una línea de producción de una fábrica vajillas de papel en Hangzhou, provincia de Zhejiang, China. REUTERS

agencias

La economía china creció en 2018 un 6,6%, frente al 6,8% del dato revisado de 2017, registrando así su ritmo de expansión más débil en los últimos 28 años, aunque en línea con el objetivo previsto por Pekín, que esperaba un aumento de la actividad cercano al 6,5%. En términos nominales, la riqueza total de China ascendió en 2018 a 90,03 billones de yuanes (13,26 billones de dólares, 11,66 billones de euros), cifra que supone un incremento del 9,69%.

En el cuarto trimestre, el PIB de China experimentó un crecimiento del 6,4%, su peor tasa de expansión desde antes de la crisis financiera, registrando así una sensible desaceleración respecto del 6,8% del primer trimestre y del 6,7% del segundo trimestre, mientras que en el tercer trimestre del año el crecimiento había sido del 6,5%.

La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) hizo públicos estos datos en una rueda de prensa celebrada este lunes en Pekín, en la que su director, Ning Jizhe, aseguró que la desaceleración de 0,2 puntos porcentuales con respecto a 2017 era algo "esperado" debido al "complejo entorno doméstico e internacional".

Estos datos oficiales suponen que China regrese a la desaceleración económica en la que está inmersa desde 2008, una década en la que China tan solo registró mejoría en su tasa de crecimiento económico anual en dos ocasiones: 2010 (10,6%) y 2017 (6,8%).

La ONE también hizo públicos los datos demográficos de 2018: la población sumó 5,3 millones hasta los 1.395,38 millones de personas, de las que el 59,6 % viven en zonas urbanas.

Un sintecho descansa junto al escaparate de una tienda en una calle en Pekín (China). EFE/ Wu Hong

Preguntado acerca del impacto de la guerra comercial con Estados Unidos, el director de la ONE reconoció que ha afectado a la economía china, especialmente en el último trimestre: "La disputa está dañando a ambas economías (...) pero conseguimos mantener estable nuestra operativa y hacer progresos".

"Aunque hay señales de esperanza por las negociaciones entre EEUU y China, creemos que las dos partes únicamente llegarán a acuerdos sobre determinadas cuestiones", apuntó Iris Pang, economista de ING para China tras conocerse los datos de PIB del gigante asiático, advirtiendo de que los temas más importantes de las conversaciones, como la propiedad intelectual y la transferencia de tecnología, son mucho más complicados para alcanzar acuerdos.

Trabajadores en la construcción de una de las terminales del nuevo aeropuerto internacional de Pekín. REUTERS/Stringer

Los crecientes signos de debilidad en China, que ha generado casi un tercio del crecimiento mundial en la última década, están avivando las preocupaciones sobre los riesgos para la economía mundial y están pesando en los beneficios de las empresas, desde Apple hasta los grandes fabricantes de automóviles.

Los legisladores chinos han prometido más apoyo a la economía este año para reducir el riesgo de una pérdida masiva de empleo, pero han descartado una "inundación" de estímulos como las desatadas por Pekín en el pasado, que aceleraron rápidamente las tasas de crecimiento pero dejaron una montaña de deuda.

Una trabajadora limpia el cristal de un escaparate donde se exponen fotografías de los exlíderes chinos Mao Tse tung (c), Zhou Enlai (i) y Liu Shaoqi (d) en la calle Wangfujing en Pekín (China). EFE/ Wu Hong

Dado que se espera que las medidas de estímulo se demoren un tiempo, la mayoría de los analistas creen que las condiciones en China probablemente empeorarán antes de mejorar, y la economía se desacelerará hasta el 6,3% este año. Algunos analistas creen que los niveles de crecimiento real ya son mucho más débiles de lo que sugieren los datos oficiales.

Incluso si China y Estados Unidos llegan a un acuerdo comercial durante las conversaciones actuales, lo que parece tarea difícil, los analistas dijeron que no sería la panacea para la economía china a menos que Pekín pueda asentar la débil inversión y la demanda de los consumidores.

Algunas fábricas en Guangdong, el centro de exportaciones de China, se han cerrado antes de lo habitual de los festivos del Año Nuevo Lunar debido a que la guerra arancelaria con Estados Unidos reduce los pedidos. Otros suspenden las líneas de producción y reducen las horas de trabajo. Si la guerra comercial se prolonga, es posible que algunos trabajadores migrantes no tengan trabajo a su regreso.

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