Recomprar las propias acciones, el truco de la banca para contentar al accionista e intervenir en el mercado
Aunque no es una práctica exclusiva de los bancos, sí son responsables del 44% de las recompras y amortización de acciones de todas las empresas que cotizan en el Ibex.
La medida se vende como una manera de reducir capital, pero en el fondo es un estímulo para que suba el precio de la acción y que los beneficios se repartan entre menos accionistas.

Madrid-
Los grandes bancos españoles acaban de presentar sus resultados económicos de 2025 y todos, salvo Bankinter, comparten una característica, además de la de ganar mucho dinero: desde hace ya un tiempo, la gran banca española se ha lanzado a la recompra y amortización de sus propias acciones. Desde 2021 es su seña de identidad.
Los datos disponibles señalan que desde 2021 la banca española ha destinado —entre lo ejecutado y lo anunciado para 2026— casi 25.000 millones de euros. Esa cantidad equivale a más del 12% de su capital de media. Solo entre 2025 y 2026, el banco español más grande, el Santander, ha puesto en marcha un plan de recompra de acciones por 10.000 millones de euros. El segundo el BBVA, anunció en diciembre de 2025 otro ambicioso y nuevo plan por valor de 3.960 millones de euros que hay que sumar a los 6.400 anunciados previamente.
Para ser justos, hay que decir que esta práctica no es exclusiva de los bancos. Grandes tecnológicas, compañías aseguradoras, aerolíneas y, en realidad, todas las empresas del Ibex han recurrido a ella alguna vez. El informe correspondiente al año 2025 de Bolsas y Mercados Españoles (BME), el operador de todos los mercados de valores y sistemas financieros en España, lo certifica de manera diáfana: "A lo largo de 2025 las cotizadas continuaron ejecutando programas de recompra y posterior amortización de acciones que complementan los rendimientos derivados de la inversión en acciones. Las compañías cotizadas mantuvieron un ritmo alto de amortización de acciones hasta alcanzar los 12.502 millones de euros en valoración en 2025. Es un 19,8% menos que en 2024, año que fue récord en este capítulo".
La recompra de acciones por parte de las grandes compañías cotizadas en las Bolsas mundiales ha aumentado considerablemente, sobre todo en Estados Unidos, y más recientemente, en Europa. Entre los grandes bancos españoles, la práctica empezó a ganar terreno en 2021, en los últimos coletazos de la pandemia de covid y tras finalizar la recomendación del Banco Central Europeo (BCE) sobre no distribuir dividendos. "En ese momento, a partir de 2021, se experimentó un fuerte repunte de recompras en todo el mundo, fruto del exceso de liquidez existente en los bancos y de la ausencia de inversiones atractivas ante las elevadas valoraciones de activos tras una década de tipos negativos. Todo ello, con un objetivo: mantener un buen nivel retributivo para sus accionistas", explica el informe de BME.
BME también señala que la banca es el sector que más recurre a la recompra y amortización de acciones: un 44% de las mismas fueron impulsadas por los bancos en 2024. "Sí, la banca es la que más incurre en esta práctica", confirma el economista Carlos Sánchez Mato, profesor en la Universidad Complutense de Madrid y experto en bancos.
Las grandes empresas entienden la recompra de acciones como una parte de su política de remuneración a los accionistas. El Banco Santander, por ejemplo, destina la mitad de sus ganancias anuales —14.101 millones en 2025—, repartidas a partes iguales, entre un dividendo en efectivo y recompras de acciones. A este respecto, cabe destacar que el año pasado, las empresas que cotizan en la bolsa española retribuyeron a sus accionistas con 55.173,33 millones de euros sumando dividendos, devoluciones de prima de emisión, amortizaciones de acciones y otras figuras retributivas.
Recompra, autocartera y amortización
Desde un punto de vista técnico, una recompra de acciones consiste en que una empresa adquiere algunas de sus acciones, que son mantenidas en el activo de su balance como acciones propias, pero perdiendo sus derechos de voto y la participación en los beneficios. Las acciones que se quedan en la compañía son lo que se llama autocartera. Estas acciones en autocartera no participan en los beneficios, pero sí que ayudan a incrementar el dividendo al accionista físico. Según los datos de BME, cerca del 1% de la capitalización total de las empresas del Ibex 35 está en autocartera.
Sin embargo, el objetivo real de esta práctica es reducir capital, es decir, amortizar las acciones y eliminarlas definitivamente, apunta Sánchez Mato.
"Las recompras de acciones se hacen históricamente para amortizar acciones. La medida se vende como una manera de reducir el número de accionistas. En el fondo, es un estímulo para que suba el precio de la acción y que los beneficios se repartan entre menos accionistas. La parte que queda en la autocartera está al fin y al cabo en el activo del banco y genera, a su vez, unos dividendos entre los accionistas físicos. Cuanto más grande sea el pastel y menos los comensales, a más tocarán", puntualiza Carlos Sánchez Mato, quien se muestra muy crítico con esta práctica.
"Los bancos habitualmente usan este recurso cuando su acción está un poco deprimida", abunda el experto. "La recompra de acciones gusta a los bancos porque es una herramienta muy golosa que les permite intervenir en el mercado para incrementar el valor de sus acciones y que el trocito que les toque a sus accionistas sea mayor. Cualquier consejero delegado de un banco preferirá tener a su disposición esta herramienta que no tenerla", apostilla Sánchez Mato.
En cualquier caso, Sánchez Mato recuerda que esta práctica tiene límites legales: "Un banco no puede coger su dinero y dedicarlo a estimular el precio de su acción comprando acciones propias". Ese límite legal a la autocartera en España generalmente no puede superar el 20% del valor total de las acciones de la empresa; un 10% en el caso de sociedades que coticen en bolsa.
La recompra de acciones, sin embargo, también tiene riesgos. En este sentido, Sumar pidió en marzo de 2024 prohibirla, sobre todo en el caso de los bancos, porque no solo reducen su capital, sino que se incrementa el riesgo de insolvencia de las entidades y aminora la posibilidad de que concedan créditos.
Sánchez Mato comparte ese diagnóstico, pero también se queja de que los bancos no son completamente honestos y que recurren a una coartada un tanto falsa. "Un comentario generalizado es que, como los bancos ganan mucho, tienen exceso de capital y tienen que reducirlo. Eso no es cierto", afirma categórico el economista consultado por Público.
Carlos Sánchez Mato: "Un comentario generalizado es que, como los bancos ganan mucho, tienen exceso de capital y tienen que reducirlo. Eso no es cierto"
Sánchez Mato mantiene que los bancos no tienen tanto capital como afirman, ni siquiera tan sólido, "y eso se demostrará en la siguiente crisis", vaticina el economista. "Los niveles de capital actuales de las entidades financieras no las vacuna contra las convulsiones y crisis que se van a producir con toda seguridad en el futuro. Esto es cíclico y el sistema capitalista funciona así", se lamenta Sánchez Mato.
De acuerdo a este análisis, el capital que los bancos dicen que les sobra no es tal. "Ese capital que aparentemente tienen de más se basa en unas formas de valorarlo un tanto particulares. En realidad es un cociente: capital dividido entre activos ponderados por riesgo. Y son las propias entidades las que evalúan qué riesgos tienen sus activos. Y lo que ha ocurrido desde 2008 [cuando estalló la crisis financiera] es que los bancos no han crecido en capital, aunque digan que les sobra", se explaya Sánchez Mato.
"Estamos en situaciones de riesgo muy similares a las que teníamos en los años 2008 y 2009. Eso no quiere decir que vaya a estallar una crisis mañana, ni que los bancos centrales vayan a actuar de una manera tan torpe como la de entonces, pero se usa la recompra de acciones y el reparto de dividendos en una situación en la que los bancos no tienen precisamente por qué repartir tantos recursos ni dedicarlos a comprar las acciones para alimentar una burbuja bursátil que está ahí, a la vista de todos", apunta el experto.
"Los bancos no son tas sólidos como dicen. Si vienen mal dadas, no aguantarán y, mientras tanto, su aportación al fondo de garantía de depósitos fue cero", concluye Sánchez Mato.


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