La Reserva Federal de Estados Unidos mantiene sin cambios los tipos de interés pese a la guerra de Irán
El presidente de la Fed descarta que que EEUU se encuentre en una situación de "estanflación" (estancamiento económico e inflación elevada) como en la crisis del petróleo de la década de 1970.

Washington--Actualizado a
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal (Fed) de EEUU ha decidido este miércoles mantener sin cambios los tipos de interés, que continúan en el rango objetivo del 3,50% al 3,75%, niveles mínimos desde finales de 2022, mientras advertía de que las repercusiones de la guerra con Irán son "inciertas".
Se trata de la primera decisión adoptada por el organismo tras el estallido del conflicto en Irán, en un contexto de elevada incertidumbre por la volatilidad de los precios en los mercados energéticos.
El Comité Federal de Mercado Abierto sostiene en un comunicado publicado al término de su reunión de política monetaria de dos días que la incertidumbre sobre las perspectivas económicas "sigue siendo elevada" y que "las repercusiones de los acontecimientos en Oriente Medio para la economía de los Estados Unidos son inciertas".
La decisión de mantener sin cambios los tipos de interés se produce tras la pausa ya anticipada en enero, que siguió a tres recortes consecutivos de 25 puntos básicos iniciados en septiembre. Estas bajadas pusieron fin a un periodo de estabilidad en el precio del dinero que se había prolongado desde enero de 2025.
En su comunicado, la Reserva Federal asegura que seguirá vigilando de cerca los riesgos en línea con su mandato dual de promover el máximo empleo y mantener la inflación en el entorno del 2%.
En rueda de prensa tras la reunión del FOMC, el presidente de la Fed, Jerome Powell, reiteró la incertidumbre que la guerra genera sobre las perspectivas. "A corto plazo, el aumento de los precios de la energía impulsará la inflación general, pero es demasiado pronto para conocer el alcance y la duración de los posibles efectos sobre la economía".
Powell añadió que la política monetaria está "en una buena posición para determinar el alcance y el momento de más ajustes a nuestro tipo de interés oficial basándose en los datos que vayan llegando, la evolución de las perspectivas y el equilibrio de riesgos". De momento, según las previsiones de los responsables del banco central estadounidense, sólo se espera una bajada de tipos, de un cuarto de punto, en la segunda mitad del año.
Además, Jerome Powell, descartó que la actual coyuntura económica en EEUU pueda considerarse "estanflación" (estancamiento económico e inflación elevada) como sucedido en la crisis del petróleo de la década de 1970. Un escenario de "estanflación" complica a los bancos centrales determinar la política monetaria, porque las bajadas de tipos de interés para estimular la economía complican todavía más la inflación.
"Yo reservaría el término estanflación para un conjunto de circunstancias mucho más graves. Esa no es la situación en la que nos encontramos. Lo que tenemos es cierta tensión entre los objetivos [pleno empleo y una inflación estable del 2%], y estamos tratando de gestionarla. Es una situación muy difícil, pero no se parece en nada a lo que enfrentaron en la década de 1970", explicó el jefe de la Fed.
La amplia mayoría de los integrantes del Comité Federal de Mercado Abierto respaldó mantener sin cambios los tipos de interés. No obstante, el gobernador Stephen Miran se desmarcó al defender una bajada de 25 puntos básicos en la tasa de referencia. Miran se alineó así con las reiteradas demandas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, partidario de recortar los tipos, aunque en esta ocasión su postura no encontró apoyos dentro del comité.
La decisión de la Fed de mantener sin cambios los tipos está en línea con lo anticipado por los mercados, pese a la insistencia del presidente estadounidense, Donald Trump, para que el banco central baje el precio del dinero.
Trump, que ha presionado al presidente de la Fed hasta cotas inéditas para que flexibilice la política monetaria, ha pedido una reunión de emergencia a propósito de la crisis de la guerra con Irán y la subida derivada del crudo para abordar una bajada de tipos inmediata.
Powell, que acaba de presidir una reunión del FOMC por penúltima vez, tiene previsto abandonar el cargo en mayo, y el jefe de Gobierno estadounidense ha nominado a Kevin Warsh, exgobernador de la entidad, como su sustituto.
A este respecto, Powell dijo que no tiene intención de abandonar la Fed hasta que concluya la investigación contra él promovida por la Administración Trump y que está comprometido a seguir después de mayo si su sucesor no es confirmado entonces. "No tengo intención de abandonar la junta de gobernadores de la Fed hasta que la investigación esté bien y verdaderamente cerrada con transparencia y finalidad", afirmó.
"Si mi sucesor no es confirmado a finales de mi mandato como presidente, seguiré en el puesto de manera pro tempore hasta que sea confirmado", añadió.
El Departamento de Justicia abrió una investigación penal contra Powell por el sobrecoste en las reformas del edificio de la Fed en Washington, aunque Powell considera que las pesquisas están motivadas por los intentos de Trump de presionarle para que acceda a acelerar los recortes de los tipos.
La pasada semana el juez encargado del caso, James Boasberg, cuestionó abiertamente la actuación del Departamento de Justicia al entender que la causa abierta es de naturaleza política. "El Gobierno no ha aportado prácticamente ninguna prueba que permita sospechar que Powell haya cometido un delito. De hecho, sus argumentos son tan endebles e infundados que este tribunal no puede sino concluir que se trata de un pretexto", razonó el magistrado en su dictamen.



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