La subida de los tipos que prepara el BCE impactará en las hipotecas: "El ciclo ha cambiado de dirección"
Los mercados dan por hecho que el próximo jueves, 11 de junio, el Banco Central Europeo aprobará la primera subida de tipos de interés desde septiembre de 2023.
"El BCE quiere reivindicar su papel como autoridad monetaria y prefiere precipitarse a correr el riesgo de llegar tarde", explica Josep Lladós, profesor de Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

Madrid-
Un consenso recorre los mercados financieros europeos desde hace días: prensa económica, analistas y expertos dan por seguro que el próximo jueves, 11 de junio, el Banco Central Europeo (BCE) va a subir los tipos de interés por primera vez desde septiembre de 2023. La subida será de un cuarto de punto —un 0,25%—, para dejar los tipos en el 2,25%. La decisión del BCE marcará un punto de inflexión en la política monetaria de la eurozona.
La decisión del BCE ha sido ampliamente anticipada por el mercado ante el repunte de la inflación en la eurozona. Además de contener la inflación, la más que previsible subida de tipos de interés tendrá también consecuencias directas sobre el bolsillo de los ciudadanos: encarecerá los créditos y sobre todo los créditos hipotecarios.
"La subida que se anticipa para este jueves pondría fin a un largo periodo de estabilidad en los tipos de interés. El euríbor reaccionará al alza. El ciclo ha cambiado de dirección. Quien todavía no haya cerrado su hipoteca debería hacerlo cuanto antes. Las condiciones actuales siguen siendo buenas, pero la ventana se está cerrando", analiza Jorge González-Iglesias Baeza, CEO de Gibobs.com, empresa especializada en el mercado de las hipotecas.
El euríbor a 12 meses, la tasa de referencia del mercado interbancario al que están referenciada la mayoría de hipotecas a tipo variable de España, cerró el mes de mayo en el 2,804%, 5,7 puntos por encima del 2,747% del mes de abril. En el último año el euríbor ha registrado un incremento de 72,3 puntos básicos respecto al dato cosechado en mayo de 2025, que fue del 2,081%.
Sin embargo, el encarecimiento del euríbor no va a desalentar al BCE en su intento de subir los tipos. Al igual que ocurrió con las diez subidas que aplicó el supervisor europeo entre julio de 2022 y septiembre de 2023, hasta llevar los tipos al 4%, otra vez un escenario geopolítico adverso, en este caso la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha elevado los precios energéticos e impulsado la inflación en la eurozona hasta el 3,2% a finales de mayo. Y eso es lo que de verdad preocupa al BCE, mucho más que el repunte del precio de las hipotecas.
La inflación en Europa casi se ha duplicado desde enero: entonces se situaba en el 1,7%. El BCE siempre siempre ha considerado que la inflación media de la eurozona debe permanecer en el entorno del 2%. Así fue durante los últimos tres años, hasta que en marzo estalló el conflicto en Oriente Medio. Aunque previsible, esta subida de los tipos de interés es la más imprevista de los últimos años.
Más allá del juego de palabras, lo cierto es que hace dos meses la subida de los tipos no era contemplada por nadie. Es más, a finales de 2025, incluso no se descartaba una nueva bajada de los mismos para estimular el crecimiento económico de la eurozona. Solo a finales de abril, cuando los efectos económicos de la guerra de Irán empezaban a notarse y la inflación media en la eurozona alcanzó el 3%, el BCE empezó a plantearse una subida de los tipos, aunque el organismo se ha resistido todo lo que ha podido. "No hay razones suficientes para subir los tipos de forma inmediata. Si bien no se ha resuelto la guerra en Irán todavía, los precios del petróleo y del gas están relativamente bajo control, las presiones salariales se están moderando y las expectativas de inflación a largo plazo siguen ancladas", decía entonces el BCE.
"Es cierto que la inflación ha repuntado, pero al BCE lo que le preocupa más es la subida de la inflación subyacente [la que no incluye los precios de la energía y de los alimentos no elaborados] que se ha situado en el 2,5%. En realidad, este movimiento del BCE es un mensaje directo a los agentes económicos, a los que está diciendo que si negocian al alza precios y salarios va a intervenir para aliviar las tensiones inflacionistas, aunque ahora mismo sería más correcto hablar de expectativas inflacionistas. Aunque se resuelva la situación en el Estrecho de Ormuz, el BCE quiere evitar una segunda ronda de encarecimiento de los precios", apunta Josep Lladós, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta
El profesor de la UOC asegura que esta previsible subida de tipos "no es indispensable", pero al mismo tiempo apunta que los mercados financieros la dan por descontada. "Ahora mismo no hay una tensión de precios. La demanda está muy débil, pero sí es cierto que hay un problema de oferta y de encarecimiento de los costes para las empresa por la energía y algunas materias primas".
La más que probable subida de los tipos no llega en el mejor momento para la economía de la eurozona: su Producto Interior Bruto (PIB) experimentó una contracción del 0,2% en los tres primeros meses de 2026. El impacto inicial de la guerra en Irán ya se ha dejado notar. Aún así, el BCE prefiere enfriar la economía antes que dejar que la inflación vaya a más, aunque como paisaje de fondo se perfile el evidente riesgo de recesión económica.
En este sentido, algunas voces acusan al BCE de precipitación. Lladós recuerda que en la crisis inflacionista de 2022, desencadenada por la guerra en Ucrania, "se acusó al BCE de haber actuado demasiado tarde". Lladós afirma que el dato de inflación de mayo "no es malo, pero tampoco es bueno" y que el BCE "quiere nadar y guardar la ropa". "Ahora quiere reivindicar su papel como autoridad monetaria y prefiere precipitarse a correr el riesgo de llegar demasiado tarde", añade el profesor de la UOC.
Nadie sabe si esta subida de tipos será algo puntual o habrá varias en los próximos meses. Lladós sostiene que es difícil saberlo. En cualquier caso, el experto insiste en que el BCE está actuando "de manera preventiva para modificar las expectativas de los agentes económicos". La clave de todo, sin embargo, está ligada a la duración del conflicto en Irán. "El desenlace del conflicto en Oriente Medio va a determinar mucho la duración de estas medidas. El comportamiento de la política monetaria en Europa sí dependerá de forma crítica de lo que esté pasando en Irán. Si el conflicto se alarga, lo notaremos en los precios y quizás en verano podríamos ver nuevas subidas de tipos".


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