Tres datos buenos y tres malos de un mercado laboral cuyas cifras de récord no tapan sus carencias
Hay tantas razones para felicitarse por los excelentes datos de empleo como para pensar que no es oro todo lo que reluce. Son las luces y sombras del mercado laboral español.

Madrid--Actualizado a
El pasado 31 de julio había más gente que nunca trabajando en España. Ese día, la afiliación a la Seguridad Social volvió a batir su récord histórico al alcanzar los 21.865.503 ocupados, al tiempo que el número de personas inscritas en las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) caía por sexto mes consecutivo hasta situarse en los 2.404.606 millones de parados, la cifra más baja en 18 años.
Estas cifras de récord se han convertido en algo habitual en los últimos meses. "Incontestables" es el calificativo que eligió este lunes Carlos Cuerpo, ministro de Economía, para definirlas. "Esta es la fortaleza y el dinamismo de nuestra economía", subrayó Cuerpo.
Yolanda Díaz exuda la misma euforia. "Estamos con una tendencia que viene siendo la habitual en todos estos meses y, por tanto, seguimos reduciendo el desempleo con la tasa más baja desde hace 18 años", destacó la ministra de Trabajo en una entrevista en Radio Nacional de España. A ese optimismo se sumaron Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones Seguridad Social, o el propio presidente Pedro Sánchez con un tuit conciso pero elocuente: "Más empleo. Menos paro. Más mujeres y jóvenes con trabajo. España avanza. Seguimos".
Sin embargo, más allá de esa justificada alegría que se percibe en las esferas oficiales del país, lo cierto es que esas cifras de ensueño no pueden tapar ciertas rigideces y problemas estructurales que sigue arrastrando el mercado laboral español. Hay tantas razones para felicitarse por los excelentes datos de empleo como para pensar que no es oro todo lo que reluce. Son las luces y sombras del mercado laboral español.
El mayor crecimiento del empleo en Europa
Entre las luces, obviamente, brilla con fuerza la creación de empleo. Nunca antes había habido tanta gente trabajando en España. El paro exhibe su cifra más baja desde 2007 y cada año se crean medio millón de trabajos. El Gobierno enfatiza que el empleo en España crece a un ritmo del 9,7% desde finales de 2021, una cifra muy superior a la de otras economías europeas como Italia, donde el crecimiento es del 6,3%; Francia, donde solo ha crecido al 1,8%; o Alemania, que debe conformarse con un 1,6%.
Más mujeres y más jóvenes trabajando
En su análisis, el Gobierno pone las luces largas y traza una raya: la reforma laboral aprobada a principios de 2022. Desde entonces, subraya el Ejecutivo, la afiliación ha crecido especialmente entre los menores de 30 años y los mayores de 55. Según datos oficiales, la ocupación de los jóvenes ha aumentado un 26,4% y la de los mayores un 23,5% desde que entró en vigor la reforma laboral. En cuanto a los jóvenes, el aumento del empleo va acompañado de una mejora en sus bases de cotización que crecen por encima de la media. De hecho, en el tramo de 25 a 29 años, el aumento ha sido del 29,9% y del 29,4% entre los menores de 24 años.
Un empleo de más calidad
Esa reforma laboral también ha servido para mejorar la calidad del empleo. La Seguridad Social destaca que en julio había cuatro millones de trabajadores más con contrato indefinido que antes de su implementación, lo que ha permitido reducir la temporalidad al 13,5% de media, casi 16 puntos menos respecto a julio de 2021, antes de la reforma.
Demasiada estacionalidad
Más gente trabajando, con más mujeres, más jóvenes y mejores contratos. Esa es, en suma, la realidad que dibuja el Gobierno. Un retrato realista en el que, sin embargo, surgen algunas sombras, entre ellas la que más destacan siempre los economistas: la excesiva estacionalidad de algunos sectores productivos y la dependencia que crean en la economía del país. Es el caso del turismo, pero también del sector de la educación, como evidencian los últimos datos del paro. El pasado mes de julio, el sector educativo registró 123.699 cotizantes menos que en junio. Es un patrón que se repite año tras año: acaba el curso escolar y ninguna reforma laboral logra evitar ese vaivén laboral para miles de profesores en España.
La brecha de género y de edad
"La creación de empleo y la mejora de las condiciones del mismo no están llegando a la totalidad de la población trabajadora, en tanto un porcentaje significativo de las mismas viven en situación de extrema vulnerabilidad", afirmó este pasado lunes a guisa de resumen Cristina Estévez, Secretaria Ejecutiva de UGT. A pesar de la bonanza de los datos, las mujeres y los jóvenes siguen siendo los más vulnerables en el mercado laboral español. Prueba de ello es que el pasado mes de julio todo el empleo creado fue ocupado por hombres: ellos aumentaron su nivel de afiliación en 62.376 trabajadores, frente a una caída de 57.877 mujeres afiliadas al sistema. El flojo desempeño de sectores muy feminizados como el sector educativo, unido al de la agricultura y el colectivo de empleadas de hogar, explica ese dato.
Además, el acceso de los más jóvenes a un trabajo que les permita emanciparse sigue siendo una quimera por la persistencia de los bajos sueldos, que no crecen al mismo ritmo que el empleo y que siguen por debajo de la media europea.
¿Riesgo de estancamiento?
Yolanda Díaz nunca ha descartado que la economía española pueda alcanzar los 25 millones de ocupados. Los empresarios no piensan lo mismo. La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) avisó este lunes de "una preocupante ralentización" en la creación de empleo y reducción del paro. Los empresarios atisban una "desaceleración de la actividad" por la reducción de horas trabajadas y la caída de la productividad.
Más allá de interpretaciones interesadas, lo cierto es que el mes de julio se cerró con una reducción de 1.357 personas en situación de desempleo, la peor cifra en 11 años a excepción de 2022, año en el que el paro aumentó en julio. El incremento medio de 4.408 afiliados a la Seguridad Social el mes pasado también fue inferior a la media de los meses de julio previos a la pandemia, entre 2014 y2019. Esos datos invitan a los más agoreros a pensar que la creación de empleo se está ralentizando y que en pocos meses asistiremos a un estancamiento.
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