Las empresas turísticas catalanas piden que la tasa al sector sea diferente en cada zona de la comunidad
El Govern paralizará el incremento del tributo aprobado recientemente con la voluntad de negociarlo, lo que los actores del sector quieren aprovechar para que se diferencie en función de la zona, puesto que el impacto turístico varía mucho en cada lugar.

Barcelona--Actualizado a
El Ayuntamiento de Cadaqués (Girona) ha encargado un estudio para saber cuántos turistas puede asumir el pueblo, frenar la sobreocupación y no convertirse en un parque temático. Este estudio tiene que servir para elaborar un plan estratégico que apueste por un turismo sostenible. Cada año, el municipio de la Costa Brava recibe 1,8 millones de vehículos. En invierno, en la localidad, viven 2.800 habitantes. Con la llegada del verano, la cifra supera las 30.000 personas.
Este ejemplo es un caso paradigmático de la problemática que intenta abordar la Generalitat de Catalunya con el incremento de la tasa turística. El pasado miércoles, el Parlament validó el decreto ley que servirá para aumentarla. El texto, pactado entre el Govern y los Comuns, prevé que el impuesto duplique e incluso triplique el importe anterior. En el caso de los hoteles de cinco estrellas de Barcelona, pasaría de los 2,25 euros a los siete euros por día, y de los 2,25 a los seis euros en el resto de Catalunya. Las viviendas de uso turístico duplicarían la tasa en todo el territorio y los barcos con estancias de menos de 12 horas pasarían a pagar seis euros por día.
Esta decisión ha generado una oposición unánime desde los diferentes agentes del sector. Por un lado, los hoteleros denuncian "desconcierto e incertidumbre", puesto que la aprobación de la tasa se pospuso en octubre, pero ha sido el voto en contra ahora de los Comuns, junto con Junts per Catalunya y el PP, lo que ha hecho que la norma entre en vigor. Aun así, la consellera de Economía, Alícia Romero, ha recomendado al gremio que no lo aplique, puesto que está previsto que el Consejo Ejecutivo de este martes tire adelante un decreto ley para derogarla. Más allá del ajetreo jurídico, los expertos y las entidades del sector critican que se haya articulado sin diálogo ni consenso, sin tener el apoyo de los municipios y movida por un afán únicamente recaudatorio.
"Es cierto que el debate sobre la existencia o no de la tasa, que se implantó en 2012, está superado, pero queda uno pendiente sobre cómo se aplica en función de la tipología del establecimiento o del recargo municipal que se permite". Así lo valora el director académico de la Cátedra UB de Turismo, Hotelería y Gastronomía CETT, Eugeni Osácar. El especialista recuerda que la tasa inicialmente se planteó para fomentar el turismo y fue una petición para financiar organismos vinculados al sector.
Impacto territorial desigual
Desde el año 2012, gracias a la tasa turística, en Catalunya se han recaudado más de 600 millones. Ahora el decreto ley, que se ha aprobado y se echará para atrás, es una oportunidad, según Osácar, para que "los partidos políticos y los representantes del sector turístico se pongan de acuerdo y negocien algunas medidas como doblar el importe de la tasa de forma lineal y flexibilizarla en función del territorio". En este sentido, el experto precisa que "en ciudades como Barcelona, el impuesto no impacta en la llegada de más turistas, mientras que en un camping de Girona puede afectar de forma importante a la cuenta de resultados por la caída de las reservas".
Osácar cree que "el discurso que se tiene que fomentar el turismo está superado y la tasa tiene que servir para mejorar la gestión de los municipios, especialmente las infraestructuras y los suministros". Eso sí, aconseja que la recaudación del impuesto, la gestión y la comunicación se haga de forma transparente, especialmente el destino de los ingresos. Un buen ejemplo, indica, es la voluntad del decreto ley del Govern, pactado con los Comuns, de que un 25% del importe se dedique a políticas activas de vivienda. "Con una buena comunicación, ganaría en calidad y aceptación y permitiría reducir los perjuicios sobre los territorios".
En este sentido, el presidente de la Federación de Hostelería y Turismo de Girona, Jaume Dulsat, lamenta que en el texto de la tasa turística no haya criterios de temporalidad. Además, Dulsat reclama no extrapolar el panorama de Barcelona con el resto del territorio catalán. "Lo que pasa en Barcelona no es lo que pasa en las comarcas gerundenses o la Costa Brava", asegura. Según Dulsat, "el territorio es muy diverso, con especificidades diferentes: tratar el problema como un todo no nos parece justo".
Castigo al turismo de proximidad
Por su parte, la Federación Catalana de Apartamentos Turísticos (Federatur) y la Federación Catalana de Campings muestran su indignación por lo que consideran un ataque al sector turístico. Las dos patronales señalan que el impacto de esta medida "afectará a todos los ciudadanos, pero tendrá una incidencia especial entre los viajeros catalanes". Recuerdan que el 46% de los clientes de los campings de Catalunya son del territorio y que esta cifra se eleva hasta el 53,9% en los apartamentos turísticos. Advierten que "el sobrecoste de la tasa en los apartamentos turísticos o campings para las familias catalanas pasará de los 24 a los 120 millones de euros".
Más allá del turismo de sol y playa o de campings, la realidad tiene otras caras en territorios como el Pirineo. En este caso, la entidad Pirineu Viu denuncia la campaña de la Agencia Catalana de Turismo y los consejos comarcales del Pirineo para abrir nuevos mercados turísticos, que llevó a dos periodistas japoneses a visitar lugares emblemáticos de la zona. Para la entidad, es una nueva muestra de "cómo se prioriza el turismo por encima de la vida de los vecinos y vecinas del territorio", a la vez que consideran que "mientras las instituciones públicas destinan dinero público a promocionar el turismo en el Pirineo, los habitantes del territorio se ven obligados a marcharse porque no pueden pagarse la vivienda".
Mientras se concreta el follón jurídico y político sobre el incremento de la tasa turística, existe cierto consenso en la necesidad de modificar la norma y que el impuesto incorpore variables como los esfuerzos para desestacionalizar las actividades de temporada y las características de cada territorio. Además, los empresarios turísticos quieren claridad sobre cómo actuar en los próximos días y tener definidas las reglas del juego a las puertas del momento álgido de la temporada de verano.

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