El propietario de Casa Orsola valora vender el edificio tras el segundo aplazamiento de desahucio
"Pedimos que no se expulse a ningún vecino y que los alquileres sean razonables", expresan inquilinos de la finca ubicada en el Eixample de Barcelona.

Madrid--Actualizado a
El propietario del fondo Lioness Inversiones, Albert Ollé, ha manifestado este lunes su intención de vender la Casa Orsola de Barcelona. Lo ha hecho a través de una carta abierta en la que también ha denunciado haber recibido "insultos y ataques". Sus declaraciones tienen lugar después de que el mismo día se haya aplazado el segundo intento de desahucio de este edificio modernista ubicado en el Eixample.
Desde que Lioness Inversiones adquirió el inmueble en 2021, los vecinos han denunciado que la nueva propiedad pretende no renovar sus contratos de alquiler para convertir las viviendas en pisos de temporada, lo que supondría un incremento del precio del alquiler hasta tres veces más de lo que actualmente pagan.
El conflicto alcanzó un nuevo punto crítico el pasado viernes, cuando estaba programado el desahucio de Josep Torrent, un profesor de 49 años que lleva 22 residiendo en el edificio. Sin embargo, una concentración masiva de vecinos y activistas, convocada por el Sindicat de Llogateres de Catalunya, impidió que la comisión judicial ejecutara la orden. Aunque se anunció un segundo intento para la madrugada de este martes, finalmente el desalojo se ha pospuesto hasta el 18 de febrero.
"Después de recibir todo tipo de insultos y ataques, supongo que finalmente terminaré vendiendo la finca", ha escrito Ollé en su carta. Según el empresario, esta decisión podría derivar en la llegada de un "auténtico buitre" como nuevo propietario, quien "no tendrá ningún interés en preservar el patrimonio ni en encontrar acuerdos".
Ollé ha defendido su gestión asegurando que su intención siempre ha sido la de mantener "sosteniblemente" un edificio histórico de la ciudad. Además, acusó a Torrent de acudir directamente al Sindicat de Llogateres en lugar de buscar una negociación con la propiedad: "Ahora, después de más de tres años de confrontación, él ha conseguido ser el héroe y yo, según parece, el buitre criminal".
El empresario ha aseverado que aquellos inquilinos que se dirigieron directamente al fondo de inversión encontraron soluciones. De los 27 pisos que componen la Casa Orsola, uno está vacío, cinco tienen contratos vencidos, seis contratos vigentes, siete están en alquiler temporal, y ocho cuentan con una renta antigua.
Mientras que Josep, el vecino que se enfrenta al desahucio paga un alquiler de 700 euros. Algunos de los pisos de alquiler temporal llegan hasta los 2.900 euros mensuales. Esta modalidad de alquiler, mucho más lucrativa, se aprovecha de las grietas en la regulación de la vivienda.
"Pedimos que no se expulse a ningún vecino y que los alquileres sean razonables y no con estos precios desorbitados", ha lamentado Elisenda Paños, una de las inquilinas del bloque, tras conocer el aplazamiento de desahucio este lunes.
Ollé también ha expresado que en los últimos tres años el edificio ha sido objeto de "campañas de desprestigio, okupaciones ilegales e incluso actos vandálicos".
En su carta, también ha agradecido al Síndic de Greuges de Barcelona y al Ayuntamiento por su intención de facilitar el diálogo para encontrar soluciones. No obstante, criticó que este esfuerzo llega "un poco tarde".
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