Rahman gana tiempo: se aplaza su desahucio, pero sigue sin alternativa habitacional
El Sindicato de Inquilinas de Madrid ha conseguido alcanzar un acuerdo con Caixabank, propietaria del inmueble, por el que el inquilino y su familia podrán continuar en la vivienda hasta el 8 de enero.

Madrid--Actualizado a
El Sindicato de Inquilinas de Madrid lo ha vuelto a conseguir. Ha paralizado por tercera vez el desahucio de Rahman y de su familia -su mujer y sus dos hijos de 15 y 17 años- del céntrico barrio de Lavapiés, en Madrid. Un procedimiento que estaba programado para este viernes 14 de noviembre. "Nos han dado dos meses, hasta el 8 de enero, para que el inquilino abandone el piso", confirman a Público fuentes de la organización. Dos meses que el sindicato dedicará a la búsqueda de una alternativa habitacional digna para la familia de origen bangladesí.
La presión ejercida en redes, a través de los medios de comunicación y en las calles, con sucesivas concentraciones frente al inmueble -el número 81 de la calle del Amparo-, han conseguido sentar a la mesa de negociación a CaixaBank, entidad propietaria de la vivienda. Resultando en el acuerdo alcanzado este mismo jueves.
Desde el sindicato insisten: es una prórroga, no una solución. "Evidentemente no es una solución a largo plazo, ni que arregle el problema", razonan desde la organización. "Pero es un primer paso y un resultado muy positivo para un tercer intento de lanzamiento, con policía de por medio", completan.
Rahman llegó a España en 2015, hace ya diez años. Desde entonces, ha vivido siempre en el mismo piso. En el mismo barrio. En el año 2020, su entonces casero dejó de pagar la hipoteca del inmueble, contrayendo una deuda con CaixaBank. Una deuda que se resolvió mediante una ejecución hipotecaria, con la consecuente pérdida de la propiedad del piso. Ajeno a esta circunstancia, Rahman continuó pagando religiosamente su alquiler -700 euros al mes- a su casero original. Hasta principios de este año, cuando recibió la primera resolución en firme de desahucio.
Dos intentos de desalojo más tarde -en julio y octubre- y siempre de la mano del Sindicato de Inquilinas y las asociaciones vecinales del barrio, Rahman y su familia podrán continuar temporalmente en su vivienda. Mientras buscan una alternativa residencial para antes del cambio de año. "Rahman, no estás solo, estamos contigo", recuerdan desde el sindicato. Porque la lucha de Rahman -insisten- es la lucha de todos. La lucha por el derecho a la vivienda y por defender la vida en nuestros barrios.
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