Cómo limpiar el barro de las botas de montaña después de una ruta pasada por agua
Embarrarse durante una ruta en ocasiones es inevitable, sin embargo el fango puede ser el peor enemigo de tu calzado.

Zaragoza--Actualizado a
Salir al monte a andar es una gozada y, como casi todo lo divertido, mancha. Cuando nos alejamos del asfalto es cuando llega la aventura. Claro que para acceder a algunos de los rincones más bonitos hay que pasar por zonas más complicadas. En época de lluvias, o al caminar junto a un río, muchos pasos se convierten en auténticos barrizales. De hecho, a veces, aunque tengamos la pericia suficiente para sortearlos, no queda más remedio que embarrarse para poder avanzar.
Con la ropa no suele haber demasiado problema, pero las botas de montaña son otra historia. Contar con un buen calzado es fundamental y, además, suele ser una inversión importante. Por eso conviene cuidarlo bien para alargar su vida útil y mantener sus prestaciones. Hay quienes prefieren botas más rígidas; otros optan por modelos más flexibles y adaptables. Algunas incorporan tecnología Gore-Tex para proteger del agua, mientras que otras son más transpirables. Sea cual sea el caso, la limpieza es un momento clave para evitar que pierdan sus propiedades.
1. Cómo limpiar el barro de las botas de montaña antes de llegar a casa
No se trata, por lo tanto, de una cuestión estética. El fango acumulado puede dañar los tejidos utilizados para fabricar las botas, también afecta a su transpirabilidad. Además de que hace que el calzado sea sensiblemente más pesado, lo que supone un problema a la hora de andar con seguridad. Por ello, no hay que esperar a casa para limpiar las botas de montaña.
Durante la ruta nos desharemos del fango acumulado en las suelas golpeando las zapatillas entre sí, o quizá mojándolas en algún río o arrollo cercano. Además, una vez que estemos ya a punto de terminar, podemos proceder a andar un poco entre la maleza, alejándonos de la senda, lo que también servirá para remover parte del fango acumulado. Es importante no dejar que este se seque, pues si no será más complicado de extraer.
2. Quita los cordones y plantillas antes de limpiar las botas de montaña
Por la misma razón, la limpieza del calzado de montaña es una tarea que es mejor no posponer. A la hora de comenzar la limpieza lo primero de todo es extraer los cordones y las plantillas, ya que estos se limpiarán a parte. Los cordones, por norma general, se pueden meter en la lavadora con el resto de textiles. La plantilla interior, si se ha manchado, se puede limpiar con un cepillo y dejar secar.
3.- ¿Se pueden lavar las botas de montaña en la lavadora?
Las botas de montaña no se han de lavar en la lavadora por varios motivos. Sobre todo, porque el uso de detergentes industriales y el movimiento violento que se produce dentro del tambor es perjudicial para los materiales con los que están fabricadas. Por ello, el proceso se debe hacer a mano, para lo que se necesitan algunos ítems específicos que es mejor tener a mano; a saber: cepillo (puede ser de dientes), barreño, esponja y amoniaco.
4. Cómo limpiar botas de montaña con barro paso a paso
El grueso de la limpieza se realiza con una esponja. Para ello, llenamos el barreño con agua corriente, es mejor evitar el agua caliente pues puede dañar el tejido, y añadimos un poco de amoniaco, solo un chorrito nada más. A partir de ahí es comenzar a limpiar. El clásico frotar y aclarar, que repetiremos una y otra vez hasta que la mayoría del barro se haya despegado del calzado.
Por norma general, las zapatillas de montaña cuentan con un diseño lleno de pliegues y recovecos. Para estas partes, en las que el barro se puede adherir con mayor fuerza, puede ser útil emplear un cepillo, por ejemplo de dientes, que nos ayude a despegar el fango más rebelde. Finalmente, una vez que no haya rastro de barro, llega el momento de rematar la operación con un paño húmedo.
5. Cómo secar las botas de montaña después de lavarlas
Para el secado también evitaremos métodos artificiales como secadoras industriales. Aún así, intentaremos acortar el proceso lo máximo posible, pues no es bueno que el calzado esté húmedo mucho tiempo. Es importante buscar lugares ventilados y que estén alejados de toda fuente de calor, tales como radiadores, estufas o, incluso, el sol directo del verano, pues pueden dañar los componentes del calzado.
Así, lo ideal es buscar un lugar exterior donde la luz sea indirecta. No obstante, en invierno hay que tener cuidado si la temperatura exterior es demasiado fría, pues también puede dañar a las costuras si se forman pequeños cristales de hielo. La idea es ir girando las boas para que el secado sea lo más homogéneo posible. Un truco para acelerar el secado es introducir en el interior papel de periódico, para esta misión es mejor evitar el papel de cocina pues puede dejar restos en el interior.
Una vez estén secas, solo queda volver a poner los cordones, la suela interior y ya están listas para una nueva aventura.





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