Las vías ferratas fáciles que tienes que hacer si eres principiante
Las vías ferratas se clasifican de K1 a K6 según su nivel de dificultad, por lo que prácticamente todo el mundo puede disfrutar de la experiencia.

Madrid--Actualizado a
Una vía ferrata es la manera de disfrutar de la montaña desde una perspectiva diferente. Reciben su nombre del italiano, concretamente significa camino de hierro, y hace referencia a los diferentes apliques que permiten transitar una ruta, ya sea vertical u horizontal, que de otra manera sería inaccesible. Concretamente, se componen de grapas, clavijas, pasamanos, cadenas o puentes, los cuales están anclados a la roca. De esta manera, montañeros inexpertos pueden llegar a sitios a los que su habilidad, en principio, no les permitiría acceder.
No obstante, es importante precisar que no todas las vías ferratas poseen el mismo nivel de dificultad. Mientras algunas son un paseo prácticamente para todo el mundo, otras requieren de una pericia técnica elevada. Por norma general, estos recorridos están clasificados mediante la escala Hüsler, que va desde K1, para aquellas más sencillas, hasta K6, que determina las que son más complicadas. Por norma general, a partir del K3 ya se requiere una cierta fuerza de brazos, mientras que a partir del K5 también es necesario material de escalada -y conocimiento de cómo usarlo-.
De esta manera, las personas más inexpertas en terrenos rocosos deben limitarse a aquellas vías ferratas marcadas como K1 o K2, lo que no implica que no sean recorridos muy bonitos y satisfactorios de completar. Estas son las vías ferratas perfectas para principiantes.
Vía ferrata Castillo de Peñaflor (Huesa del Común, Teruel)
El castillo de Peñaflor es una antigua fortaleza medieval situada junto a la localidad turolense de Huesa del Común. De hecho, aparece reflejada en el Cantar del Mio Cid, y está declarado Bien de Interés Cultural. Su ubicación, en lo alto de un espolón rocoso, lo convertían en un baluarte defensivo privilegiado. Una localización que ahora sirve de recorrido ideal para adentrarse en el mundo de las vías ferratas.
Sobre todo, porque se trata de un recorrido fundamentalmente vertical. Por ello, es idóneo para aquellas personas que deseen iniciarse o poner a prueba su aversión por las alturas. Es importante matizar que se trata de una ruta calificada como K2, por lo que exige una cierta preparación física. Sin embargo, la recompensa es superior al esfuerzo. Las numerosas grapas permiten una ascensión cómoda, además de contar con algunas zonas que permiten el descanso entre subida y subida. Para aquellas personas que se queden con ganas de más, en la zona también se encuentra la vía del Amadeo, está calificada ya como K3.
Vía ferrata Pas de Cabres (Tavernes de la Valldigna, Valencia)
La vía ferrata Pas de Cabres se encuentra en el terreno montañoso de Les Creus, junto al municipio de Tavernes de la Valldigna en Valencia. Un enclave privilegiado, pues una vez en lo alto se puede otear el mar Mediterráneo. Se trata de una ferrata de nivel K2, por lo que exige una condición física adecuada para la empresa. A diferencia de lo que ocurre en el castillo de Peñaflor, los inicios de este recorrido son muy horizontales. Unos pasos angostos, eso sí, en los que existe el apoyo del cable de vida. En ese sentido, quizá sea más apta para aquellas personas que buscan quitarse el miedo a las alturas poco a poco.
No obstante, después de la aclimatación, llegan los pasos verticales. Todos ellos apoyados con grapas suficientes para que la ascensión sea cómoda y, en el plano técnico, sencilla de realizar. Según el itinerario elegido, el recorrido puede ir de dos a cinco kilómetros de longitud, con un desnivel cercano a los 150 metros en los tramos equipados. Algo que se traduce en un intervalo que puede ir desde las tres a las cinco horas.
Vía ferrata Senda do Santo (Cedeira, A Coruña)
La vía ferrata Senda do Santo no es especialmente complicada desde un punto de vista técnico, también tiene la calificación K2, aunque sí puede resultar especialmente demandante para aquellas personas con vértigo. ¿Por qué? Pues porque transcurre por una zona de acantilados que precisa de varios puentes tibetanos para ser conectados. Además de su puente en escalera, seguramente el tramo más famoso del recorrido.
Para los más aventureros, y más experimentados, al final del itinerario original se ha añadido un recorrido opcional que, eso sí, está marcado como K4. Esta nueva fase cuenta con una tirolina de 45 metros, un tramo de grapas y un desplome K4, siendo la parte más técnica de toda la subida. En líneas generales la vía ferrata Santo do Sando cuenta con una gran variedad de pasos y unas vistas privilegiadas al paisaje costero gallego. El desnivel es de unos 60 metros y el tiempo empleado puede oscilar entre la hora y media y las dos horas.
Vía ferrata Boca del Infierno (Sacedón, Guadalajara)
La vía ferrata Boca del Infierno se encuentra localizada en el entorno del natural del Embalse de Entrepeñas. Concretamente, el recorrido se halla en una pared rocosa que ofrece unas vistas tanto sobre la masa del agua como de la comarca de La Alcarria. Es un itinerario sencillo y con escapes. No obstante, es importante tener en cuenta que durante gran parte del año se encuentra cerrado a causa de la nidificación.
A pesar de que no es especialmente larga, tiene un recorrido muy variado. No en vano, en ella se pueden encontrar dos puentes colgantes, un puente tibetano, una tirolina o un puente mono, además de varias ascensiones verticales y flanqueos. En total, el recorrido tiene una duración de una hora y media o dos horas, con un desnivel de unos 78 metros. En definitiva, es una vía ferrata breve pero completa, que combina variedad de elementos y buenas panorámicas, lo que la convierte en una opción atractiva para quienes buscan una actividad vertical accesible en el centro de la península.
Vía ferrata del Sorrosal (Broto, Huesca)
La vía ferrata del Sorrosal pasa por ser una de las más bonitas de España, al menos en la categoría para principiantes. El recorrido asciende junto a la espectacular Cascada de Sorrosal, en el valle de Broto, siguiendo el interior de un estrecho barranco excavado en la roca. No obstante, es importante tener en cuenta que en algunos lugares está calificada como K3, por lo que es la más difícil de completar de todas las listadas. Aún así, con una forma física promedio y algo de experiencia se puede finalizar.
El itinerario, que suele realizarse en entre una y dos horas, alterna grapas, cadenas, flanqueos horizontales y tramos verticales que permiten avanzar muy cerca de la cascada y salvar distintos resaltes de roca. Gran parte de su atractivo radica en el espectacular entorno natural en el que se desarrolla, con paredes húmedas, pequeñas pozas y el constante sonido del agua acompañando toda la progresión. Aunque quizá no sea la opción más adecuada para una primera toma de contacto con las vías ferratas, sí constituye una excelente elección para quienes ya han tenido una primera experiencia y desean enfrentarse a un recorrido más singular.


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