Estos son los escenarios en los que se grabó 'La Odisea' de Christopher Nolan
La película, que tiene un presupuesto estimado de 250 millones de dólares, se rodó en lugares tan dispares entre sí como Escocia, Malta, Islandia o Marruecos.

Zaragoza-
La Odisea (2026) está pensada para ser una de las grandes películas del año. Quizá, el proyecto más ambicioso de Christopher Nolan, lo cual es mucho decir. Se trata de la primera cinta que ha grabado íntegramente con cámaras IMAX de 70mm, en una experiencia que apenas se puede replicar de manera completa en un puñado de cines repartidos por todo el mundo (ninguno en España). Además, el reparto es, prácticamente, un quién es quién de los actores en boga ahora mismo: Matt Damon, Tom Holland, Zendaya, Robert Pattinson, Anne Hathaway, Charlize Theron…
Todo en ella es épico, incluidos los escenarios naturales que se recogen en su metraje. Siendo un amante confeso de los efectos prácticos, el director británico no ha querido pantallas verdes ni localizaciones generadas por ordenador. Con un presupuesto de 250 millones, una gran partida ha ido destinada a encontrar aquellos lugares que mejor puedan recrear su fantasía helena. Parajes que quedan impresionantes en la pantalla grande, aunque le han granjeado alguna que otra polémica. Además de los estudios de Universal en Los Ángeles, estos son los lugares donde se rodó La Odisea.
El Sáhara Occidental
Nolan es un director aclamado, pero también divisivo. Hay quienes detestan su cine, aunque a tenor de la taquilla y reputación de la mayoría de sus películas son muchos más los que le aman. En resumidas cuentas, no es ajeno a la controversia, aunque no por cuestiones geopolíticas. Sin embargo, su decisión de rodar en el Sáhara Occidental sí le ha granjeado más de un dolor de cabeza. Así, el Festival Internacional de Cine del Sáhara Occidental (FiSahara) emitió un comunicado en el que le acusa de contribuir “a la represión del pueblo saharaui por parte de Marruecos” al filmar parte de La Odisea “en un territorio ocupado”.
La producción rodó en Dajila, y más concretamente en la Gran Duna Blanca, durante julio de 2025. También en playas aledañas. Allí representó parte del viaje que el héroe debe realizar por parajes desérticos.
Marruecos
Más allá del Sáhara Occidental, La Odisea despliega buena parte de su imaginario bélico y urbano en Marruecos. Nolan arrancó la fotografía principal en Aït Benhaddou, la célebre ciudad fortificada de adobe que ya ha servido de decorado a otras superproducciones épicas. Allí, el equipo levantó un enorme set para recrear Troya tras la guerra.
En paralelo, la producción aprovechó desiertos y montañas de la zona de Marrakech, así como la costa de Essaouira, para rodar otros pasajes del trayecto mediterráneo. Decisiones complicadas de llevar a cabo, pero que refuezarn esa sensación de odisea filmada siempre a ras de suelo.
Islandia
Aunque si hablamos de paisajes casi alienígenas, esos se encuentran en Islandia y su naturaleza salvaje. Un lugar en el que Nolan encontró glaciares y paisajes volcánicos, además de un telón de fondo ideal para representar el Hades. De hecho, en la zona de Landeyjarhöfn mandó construir una gran nave que hizo las veces de barco de Ulises.
Un entorno hostil y sobrenatural, que además supuso un auténtico calvario para el equipo de rodaje y el reparto. El país nórdico les recibió con tormentas y un frío extremo, un ambiente perfecto para meterse en el papel, pero muy duro de capear. Nolan iba sobre aviso, eso sí, pues ya utilizó Islandia como escenario para otras de sus películas como Batman Begins (2005) o Interestelar (2014).

Italia
Italia es un país que destaca por su belleza paisajística, también por ostentar una gran variedad entre norte y sur. En este caso, Nolan se marchó a rodar principalmente a la región de Sicilia, y más concretamente en la cala Rotonda de la isla Favignana. En este caso no se trata de una elección al azar, pues se cree que es lugar que inspiró algunos textos de Homero. Concretamente, se supone que es el lugar en el que Ulises desembarcó para abastecerse antes de su encuentro con el cíclope Polifemo. Por ello, en este caso, Nolan había ido al lugar real que sirvió como imaginario para el mito.
Además, también se ha informado en prensa que Nolan mandó construir un poblado en lo alto de Favignana que, junto con el Castello di Santa Catarina, también en la isla, se habrían utilizado para recrear Ítaca.
No es el único territorio italiano en el que rodó, no obstante. También desembarcó en las Islas Eolias, un archipiélago al norte de la isla de Sicilia que precisamente reciben su nombre del dios Eolo. Concretamente, filmarón escenas en Lipari, Vulcano, Panarea y el área marina de Basiluzzo, casi todas ellas usadas para rodar escenas de navegación. Estos paisajes volcánicos y escarpados permitieron a Nolan recrear las travesías por archipiélagos del Tirreno que aparecen en el poema, con barcos reales surcando aguas transparentes entre farallones.
Malta
No abandonamos el Mediterráneo ni nos vamos excesivamente lejos, aunque sí cambiamos de país. En este caso a la isla de Gozo, en Malta. Nuevamente, siguiendo la tradición literaria. Así, Nolan rodó en la cueva de Calipso, cerca de la localidad de Xagħra, el sitio en el que se supone que Ulises fue retenido por la ninfa. Una muestra más del amor del director británico por el detalle, que busca no solo recrear la obra según la imaginó el autor, sino darle una pátina de verosimilitud al mundo fantástico que captura. Una mezcla que, por ejemplo, le funcionó muy bien en su trilogía de Batman.
Escocia
Las costas de Escocia no recuerdan al Mare Nostrum precisamente, con sus verdes parajes, acantilados afilados y mar bravío. Unas condiciones que convencieron a Nolan para llevarse allí la producción, en busca de ese caos que solo la naturaleza salvaje puede aportar. En palabras de Matt Damon a la revista People, “más que una película, éramos una expedición”. Así, el equipo se lanzó al agua a pesar de las condiciones adversas, tratando de capturar en imágenes las penurias que Ulises pasó navegando con todo en contra. El rodaje se concentró en el fiordo Moray y sus alrededores, con base en pueblos como Buckie o Portsoy. Además de utilizar las ruinas del castillo de Findlater como enclave dramático colgado sobre el Atlántico norte
La Odisea también filmó una parte muy importante en el cercado bosque de Culbin. Concretamente, sus verdes prados y frondosa vegetación sirvieron como escenario de la batalla de los lestrigones, los gigantes caníbales de la mitología griega. Una escena clave, pues sirve para que los soldados pongan en duda el papel de lider de Ulises. Por supuesto, Nolan rodó esta secuencia con siete cámaras IMAX y sin pantalla verde, lanzando de manera literal a los especialistas por los aires.
Grecia
Por supuesto, el rodaje también tenía que tener lugar en Grecia. Al fin y al cabo, es la cuna de Homero y la mitología que en la cinta se adapta. Así, la reserva natural de Voidokilia sirvió de plató natural para filmar filmó el desembarco y encuentro con Atenea, la diosa de la sabiduría, la estrategia, la guerra justa y los oficios. Por su parte, el director británico recreó en la cercana cueva de Néstor el enfrentamiento contra el Cíclope Polifemo. El cual, por supuesto, no fue rodado íntegramente con CGI, sino que se construyó una plataforma de 18 metros de alto para representarlo.
La región de Mesenia aporta otros escenarios clave: el Castillo de Methoni y la ciudad de Pilos, que aparecen como etapas del viaje y del periplo de Telémaco. Guías culturales señalan que estas localizaciones permiten al espectador hacer después una ruta casi arqueológica por los lugares donde Nolan filmó, desde Voidokilia hasta los restos del palacio de Néstor, integrando turismo, paisaje y relato homérico.





Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.