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"Sin gracia, no vamos a ningún lado"

IU reúne a mil personas de distintos colectivos, aunque falla en dotar de agilidad a su gran acto de refundación en Madrid

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Menos zarandajas y más Juan Margallo. Pasaban las 14.45 de la tarde, IU llevaba más de dos horas comenzando a refundarse y el veterano actor de teatro había saltado a escena con otros tres fieles a la causa para leer el manifiesto. Margallo entonces se detuvo. “Deberían prohibirse actos de más de media hora. Sin cariño y sin gracia, no llegaremos a ningún lado”.

Y es que a IU le sobra a veces algo de densidad. Y le falta una pizca de marketing, ese demonio del mercado. Ayer sábado, con todo, se esforzó. Alternó las 18 intervenciones con dos vídeos –en uno, qué entienden los dirigentes, qué entiende un ciudadano por refundación; en otro, los saludos de los gerifaltes de los partidos de izquierda de todo el mundo– y clausuró el acto no con La Internacional, que no pegaba, sino con Moliendo café, de Fanfare Ciocarlia, y Gracias a la vida, aunque no en la versión de Mercedes Sosa, sino en la de Banda Bassoti. Al final también sonó Zebda, de Bella Ciao.

IU recogió lo que reclamó: compromiso. Y exigencia. La estudiante Lara Hernández pidió “política real”; la ex directora de la Biblioteca Nacional Rosa Regàs, “ofrecer testimonio de las ideas”; la cooperante de Acsur-Las Segovias Magali Thill, implicarse en la lucha contra el hambre; el profesor de la Complutense Pablo Iglesias, dejar de ser unos blanditos; el novelista Isaac Rosa, sumar a los que aún no están; la editora y activista de ATTAC Lourdes Lucía, no “apalancarse” en Caja Madrid; el escritor Rafael Reig, continuar con esta “salida del armario de IU”.

Y todo para lograr lo que resumió el líder de CCOO Madrid, Javier López: “Ganar, que debe de ser la hostia, tan habituados que estamos a perder”.

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