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Primarias: harán falta personas, pero sobre todo ideas

JUAN FERNANDO LÓPEZ AGUILAR*

El sábado, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero propuso tres tareas al PSOE. Primera, dedicación prioritaria a la cita electoral del 22-M. Segunda, explicación y defensa del trabajo del Gobierno, dirigido a preparar no sólo la recuperación, sino el cambio de modelo productivo, habiéndonos dejado la piel no sólo en la promoción de las reformas que aseguren un futuro capaz de aprender del presente, sino también lo que es crucial en la reparación de daños y en la preservación de los pilares esenciales de nuestro modelo social. Y tercera, mostrar al país nuestra ejemplaridad en la práctica de nuestra identidad democrática, acometiendo y resolviendo el relevo en nuestra oferta a la Presidencia del Gobierno con lealtad a nosotros mismos, a nuestros valores y a nuestro carácter, fraguado durante 130 años y relanzado en las lecciones del 35º Congreso: fue eligiendo que acertamos, fue así como acertamos, y es por ello que acertamos. Debemos afrontar los tres retos, cuya suma, sin embargo, se multiplica todavía por otros dos.

Debemos mejorar la autoestima y robustecer el plan de ser eficaces juntos

El primero se cierne sobre el presente inmediato. Igual que, en 2000, en el 35º Congreso, desde la oposición a un Gobierno del PP que golpeaba nuestros valores desde su exultante mayoría absoluta, fue un acierto responder frente a un estado de ánimo rayano en el abatimiento con aquel "no estamos tan mal" que se mostró tan eficaz, 11 años después lo sensato es presentir que no podemos permitirnos que el horizonte de primarias nos sustraiga al objetivo de permanecer unidos, cohesionados y rocosos frente a nuestros adversarios, que no están ciertamente en el PSOE.

En otras palabras, "no estamos tan bien" como para no aplicarnos al límite de nuestras fuerzas en el objetivo de mejorar nuestra autoestima y robustecer el propósito de ser eficaces juntos, sin conceder ni un solo palmo de terreno a quienes van a intentar con toda la resonancia de sus altavoces mediáticos dividirnos y enfrentarnos, hacernos desconfiar de nuestra fe en nosotros mismos haciéndonos vulnerables en la medida en que sacuden los vínculos de cohesión entre los socialistas.

Tenemos el desafío de renovar y relanzar la propuesta del PSOE

Como era predecible, al día siguiente de que José Luis hiciera pública su decisión de no ser candidato, el PP y sus adláteres en la reverberación y el ruido han expandido el radio de su hostigamiento sin tregua a todo lo que se mueva en el horizonte PSOE. No cejarán en su plan de corrosión del crédito del Gobierno, cuyo presidente es y debe ser hasta el último día el mismo que les ha derrotado en dos elecciones. Es el trabajo de todos mancomunar fuerzas, tanto para sostener a un Gobierno en plenitud de ejercicio para completar las reformas como para saber que cada vez que ataquen a uno o a una de los nuestros vienen a por todos nosotros, y es nuestro deber esencial defendernos defendiendo a quien quiera que se halle dando la cara por las siglas y el proyecto socialista.

Además, deberemos explicar por toda España que, lejos de quienes urgían a Zapatero a "renunciar" y ahora nos reclamarán cada minuto del día que "despejemos la incógnita" del candidato 2012, nos importan mucho más las preocupaciones vitales de los desempleados, de los hipotecados, de los emprendedores inquietos ante las incertidumbres, de los jóvenes inquietos hartos de desigualdades de oportunidad en origen, de los padres y las madres que temen que tarde o temprano las prestaciones más básicas y los servicios esenciales de sanidad, educación y ayudas sociales acaben sufriendo el zarpazo de la derecha sin complejos.

Esa misma política de derechas a la que en Reino Unido, Francia, Italia o incluso Alemania por no hablar de latitudes con una menor densidad de acervo socialdemócrata no le ha temblado el pulso para emprenderla a hachazos con la educación pública, las tasas universitarias, las becas y la sanidad pública.

La misma que inspiró, por cierto, el recetario que infló y luego reventó la burbuja de avaricia sin escrúpulos, sin regulación ni responsabilidad que nos condujo a este paseo de frustración, miedo al futuro y desconfianza en la política que ahora quieren explotar de nuevo.

En cambio, el segundo reto concierne al futuro mediato de la tarea socialista. La herramienta de las primarias para la elección democrática del candidato a la Presidencia del Gobierno no sólo es la palanca para acertar con la persona, sino también, y sobre todo, con las ideas, el discurso, el tono y las emociones con las que encarar el desafío de renovar y relanzar la propuesta del PSOE en este tramo ya avanzado de nuestro siglo XXI.

Y esto comprende no sólo el fondo de nuestras políticas, de la actualización de nuestra apuesta por la igualdad en una España todavía en tantos sentidos injusta y requerida de un impulso de modernización y apertura hacia la calidad y hacia la innovación, en lugar de bascular hacia un consumo insostenible y la esquilmación de bienes que ya no tienen repuesto. Es imperioso, además, afrontar el desafío de la democracia mediática, en la que la política ya no se hace en los barrios ni con las mismas técnicas del siglo XIX o incluso en buena parte del XX, sino desde la revolución de las comunicación y de la información.

Finalmente, es la ocasión de asumir de una vez por todas que la política española ya no será nunca más estrictamente nacional, y menos aún localista: la propuesta socialista habrá de encajar de veras una política española que sólo sera factible en la coordenada europea y en la globalización o, simplemente, no será.

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