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Rubalcaba conmina a CiU a "volver a la moderación" tras "el fracaso" del plan soberanista de Mas

Pese a registrar su mayor derrota electoral, el líder del PSOE considera que el PSC tendrá "un papel central" en la política catalana

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Un día después de encajar su mayor derrota electoral en Catalunya , los socialistas siguen tratando de centrar el foco en el fracaso del plan soberanista del president de la Generalitat en funciones, Artur Mas, que demostraron los resultados del 25-N. En una comparecencia posterior a la reunión de la Ejecutiva Federal en la que no ha habido ni un ápice de autocrítica, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, se ha limitado a conminar a CiU, el partido más votado en los comicios pero el que mayor retroceso ha registrado, a 'volver a la moderación' tras su 'fracaso'.

'Ha sido un partido que ha apostado siempre por el entendimiento. Esa ha sido su seña de identidad y recuperarla sería muy importante para CiU, para Catalunya y para las relaciones entre Catalunya y España', ha insistido el máximo dirigente de los socialista, que ha recalcado que la respuesta de la ciudadanía catalana ha sido contundente contra el plan soberanista de Mas.

Porque por un lado, los votantes han demostrado que 'el adelanto de las elecciones no estaba justificado', ya que 'había una mayoría estable' en el Parlament. Por otro, han negado 'la mayoría excepcional' que el todavía president reclamaba para poner en marcha el plan que pretendía que desembocara en la independencia de Catalunya. Y finalmente, han dejado constancia de que 'cuando se radicaliza el discurso político' los que ganan son los que defienden 'las posturas más radicales'.

Frente a estas, Rubalcaba ha situado el proyecto político de la 'moderación' que ha defendido el líder del PSC, Pere Navarro, pese a su evidente y contundente fracaso en las urnas. La 'dirección federal' que según el PSOE debe adoptar la Constitución es el camino a seguir, y el que defenderán los socialistas que parecen no haber hecho una lectura del mensaje que les llevan trasladando los ciudadanos cita electoral tras cita electoral.

Pese a todo, la dirección socialista considera que su partido hermano, con el que seguirá unido en el futuro, 'no ha tenido un buen resultado' pero ha registrado un retroceso 'muy inferior' al que se esperaba. Ha encajado, ha dicho Rubalcaba, 'un resultado digno'. 'El PSC tendrá un papel central en la política catalana', ha llegado a afirmar el líder de los socialistas, y eso que el de Navarro quedó relegado al tercer puesto en el número de fuerzas del Parlament, pese a permanecer como el segundo más votado.

'Los resultados son malos, no cabe la euforia', reconocía el dirigente socialista. Pero a renglón seguido, ha considerado que el proyecto de Navarro, el que ha recibido un varapalo en las urnas, será 'el que vaya abriendo camino' en Catalunya, porque defiende un discurso 'sensato, moderado y de reformas'.

Y a diferencia de quienes consideran que la división existente en el seno del PSC entre quienes abogan por el federalismo y los que son más soberanistas ha tenido que ver en la derrota de los socialistas, Rubalcaba ha llegado a decir que las 'diferentes visiones' en torno a la discusión territorial son 'la fortaleza' de los socialistas catalanes porque les convierte en 'representantes' de la izquierda catalana. 'Son socialistas todos ellos y están juntos, y eso les enriquece', ha sentenciado.

El debate territorial será uno de los temas estrella de las conferencias políticas que el próximo año determinarán la renovación del PSOE, ya que según ha reconocido el propio Rubalcaba 'sigue habiendo discrepancias y seguirá habiendo discrepancias' entre sus propios compañeros respecto a este tema. Pero la percepción de los socialistas de que la derrota en Catalunya no ha sido tan intensa como se esperaba sí ha dado tranquilidad a Rubalcaba. Ningún periodista ha preguntado hoy al líder del PSOE sobre su sucesión al frente del partido y él ha asegurado estar, 'como siempre, tranquilo'.

El líder del PSC, Pere Navarro, ha asegurado este lunes que no se siente 'cuestionado' por su partido pese a haber cosechado los peores resultados socialistas en unas elecciones catalanas, y ha descartado convocar un congreso extraordinario aunque, según ha admitido, alguna voz en la Ejecutiva se lo ha pedido. 'Me siento muy apoyado', ha sentenciado en rueda de prensa, y ha argumentado que un congreso interno es una cuestión muy endogámica y que lo que necesita el PSC ahora no es tanto dialogar consigo mismo como tender puentes con la sociedad para recuperar los apoyos perdidos.

Pese a que no ha cerrado la puerta a apoyar la investidura del presidente catalán en funciones, Artur Mas, ha considerado muy difícil esta posibilidad ya que CiU no tiene 'credibilidad' tras incumplir por completo el acuerdo de investidura de 2010 con el PSC. 'Nuestra experiencia en la anterior legislatura es muy negativa. Salimos de una posición poco propicia para negociar', ha sentenciado Navarro, que también ha señalado que hay muy pocas posibilidades de que los socialistas entren en el futuro gobierno.

El líder del PSC ha fijado las cuatro prioridades de su partido a corto plazo: convocar una cumbre anticrisis con todas las fuerzas políticas, instar al Congreso a reformar la Constitución para avanzar hacia un Estado federal, impulsar medidas de profundización democrática y priorizar los derechos sociales de los ciudadanos. Pese a insistir en que el gran fracaso de estas elecciones es el de Mas y el de su partido, CiU, ha descartado pedir la dimisión del presidente o impulsar una moción de censura a corto plazo, y ha advertido a los que piensen hacerlo de que es un 'brindis al sol'.

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