Cuando Trump gana, ellos también
Detrás del avión que los cataríes regalaron al magnate hay un acuerdo reciente para construir un resort de golf de lujo en territorio estadounidense.

La primera visita de Estado que Donald Trump llevó a cabo al volver a la Casa Blanca rompió con la tradición. En lugar de ir a México o Canadá, sus países vecinos, el presidente estadounidense decidió llevar a cabo un tour por los petroestados del Golfo: Emiratos Árabes, Arabia Saudí y Catar. Tres países con los que el clan Trump y su círculo más íntimo tienen negocios de por medio. Poco antes del viaje, Doha había obsequiado al magnate con un avión valorado en 400 millones de dólares para que reemplace al actual Air Force One. El mandatario, que sigue siendo el patriarca del conglomerado empresarial, aprovechó la visita oficial para ver a sus socios y agradecerles los regalos.
Esta política de obsequios es clave en la corte de Trump y también uno de los ejes de su enriquecimiento durante el primer año de su segundo mandato. Un saldo que asciende a unos 1.408.500.000 dólares, aunque podrían ser más, según los cálculos de The New York Times. “Está utilizando la Casa Blanca para el enriquecimiento personal, gracias a una brecha enorme que encontró en la ley. Este vacío siempre existió, pero ningún otro presidente había sido tan descarado como para abusar de él de la forma en que lo ha hecho Trump”, explica a Público Craig Holman, lobista de ética para Public Citizen. Holman se refiere a la Ley 18 USC 208, que prohíbe que cualquier funcionario del gobierno, o familiar suyo, use su cargo público para obtener ganancias financieras personales.
Detrás del avión que los cataríes regalaron al magnate hay un acuerdo reciente para construir un resort de golf de lujo en territorio estadounidense
“Esto está atrayendo negocios privados y gobiernos extranjeros, lobistas y grupos de intereses especiales, que acuden en masa para comprar un trato especial”, denuncia Holman. Detrás del avión que los cataríes regalaron al magnate hay un acuerdo reciente para construir un resort de golf de lujo en territorio estadounidense a través de una inmobiliaria catarí. En Arabia Saudí, la empresa de Trump ha cedido su marca a dos nuevos proyectos inmobiliarios en colaboración con la promotora Dar Global, con sede en Londres, y filial de la inmobiliaria saudí Al Arkan.
El cortejo de los petroestados no ha tardado mucho en dar sus frutos. En noviembre del año pasado, Trump excusaba al príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, del asesinato del periodista Jamal Khashoggi en Turquía en 2018. “Cosas que pasan”, dijo el magnate. El columnista de The Washington Post fue asesinado y descuartizado por agentes saudíes y siempre se ha apuntado a Bin Salman como la mente tras este crimen. Este señalamiento convirtió al príncipe heredero en un paria internacional. A pesar de ello, Trump no tuvo ningún problema en abrirle las puertas de la Casa Blanca y volver a integrarle en el club internacional. Esto vino acompañado del cierre de una serie de grandes acuerdos comerciales y de defensa, entre ellos la venta de cazas F-35 a Arabia Saudí.
‘World Liberty’, el imperio cripto
Aunque a Trump le gusta recordar que construyó su imperio empresarial gracias al ladrillo, en este segundo mandato se está enriqueciendo gracias a las criptomonedas. El actual habitante de la Casa Blanca, su familia y las personas de su entorno más cercano han encontrado una veta de oro en este negocio emergente, lo que se ha traducido en una regulación más laxa y favorable a desarrollar el mercado de las criptomonedas.
“Trump, antes de su segundo mandato, era muy escéptico con esta industria. La consideraba un fraude, pero la industria cripto empezó a lanzar millones de dólares durante su toma de posesión. Hubo una docena de ejecutivos que pagaron un millón de dólares cada uno para asistir”, explica Holman. Según el informe que presentó la Comisión Federal de Elecciones (FEC, por sus siglas en inglés), las empresas cripto y sus líderes donaron hasta 18 millones de dólares. Las criptomonedas, de hecho, se han convertido en el camino más fácil a través del cual acceder a los favores del presidente. Nadie olvida la exclusiva cena que el magnate celebró para lanzar su propia criptomoneda, $TRUMP, a la que solo pudieron asistir los 220 compradores que tuvieran más cantidades de la criptomoneda en su cartera. El resultado fue que el magnate recabó cerca de 148 millones de dólares a costa de capitalizar su posición como presidente de Estados Unidos. Ante el éxito del lanzamiento de $TRUMP, más tarde también se lanzó $MELANIA. Ambas, al ser consideradas memecoins, esquivan la regulación y la transparencia bursátil. Las memecoins son criptomonedas que nacieron inspiradas en chistes de internet y carecen de una utilidad técnica. Su valor depende puramente de la especulación y del valor que se les dé en la red.
El corazón del imperio cripto que la familia Trump está construyendo es la plataforma de criptomonedas World Liberty Financial, fundada en 2024. Esta empresa se dedica a vender tokens digitales y tiene como cofundador a Zach Witkoff, hijo del enviado especial para Oriente Medio Steve Witkoff. De hecho, Witkoff padre también es socio de esta empresa, en la que los Trump se quedan directamente el 75% de las ventas a través de otra entidad. Es mediante esta plataforma que los Emiratos Árabes Unidos también se han acercado al republicano. A principios de mayo de 2025, poco antes de que Trump hiciera su tour por los países del Golfo, se supo que World Liberty Financial había sido elegida por Abu Dabi para llevar a cabo una inversión de 2.000 millones de dólares a través de Binance, una plataforma de intercambio de criptomonedas.
Con tantos intereses propios metidos en este nuevo mundo, Trump ya se ha apresurado a dar cancha al mercado cripto. En julio del año pasado,el presidente estadounidense firmó la ley GENIUS (Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins Act) para regular las stablecoins, un tipo de criptomoneda que se considera más estable por estar vinculada a activos como el dólar. La norma establece una serie de protecciones para los compradores de stablecoins con la finalidad de fomentar la confianza entre los consumidores. Pocos meses antes de firmar la ley, el Departamento de Justicia también desmanteló la unidad que se dedicaba a investigar criptoestafas y criptocrímenes.
Esto ha permitido que algunas de las compañías cripto se hayan librado de una serie de investigaciones. “Está el caso de Changpeng Zhao, el fundador de Binance, quien fue condenado por el Departamento de Justicia por permitir el lavado de dinero; fue indultado y ahora Binance está trabajando para hacer más negocios en Estados Unidos”, explica Will Raglan, vicepresidente de investigación del think tank Center for American Progress (CAP). Raglan es el arquitecto del proyecto Trump’s Take, en el que monitorea los regalos y el dinero que ha ido acumulando el magnate desde que volvió a la presidencia.
El analista subraya que la actual Administración se ha convertido en un sistema “de corrupción y de pago por favores”, donde quienes se benefician, antes tienen que hacer un pago al presidente o bien involucrarlo en sus negocios. “Ya sea a través de eventos en sus hoteles, contribuciones políticas a los super PAC aliados de Trump, su fondo inaugural o sus criptomonedas. Todos estos mecanismos se han configurado para que la gente contribuya y así poder obtener acceso a la Casa Blanca”. Esto es algo en lo que también coincide Holman: “Lo que estamos viendo, especialmente con la segunda Administración de Trump, es una corrupción a gran escala como nunca antes habíamos visto. Nunca en la historia reciente de Estados Unidos hemos visto este tipo de corrupción. Ni durante su primer mandato”.
La investidura de Trump como el 47° presidente de Estados Unidos ya fue una clara declaración de intenciones. A la cita acudieron los directores ejecutivos de las grandes tecnológicas. Elon Musk (X, Tesla), Mark Zuckerberg (Meta), Jeff Bezos (Amazon), Sundar Pichai (Google, Alphabet), Tim Cook (Apple) y Shou Zi Chew (TikTok) fueron vistos junto a congresistas y expresidentes en el acto.
Un año después, las empresas que aparecían en la foto de la ceremonia son hoy más ricas. Actualmente, cuatro de las compañías cuyos CEO flanqueaban al magnate en la toma de posesión aquel 20 de enero han ganado conjuntamente la friolera de 51.000 millones de dólares gracias a excepciones fiscales aplicadas en 2025, según el Instituto sobre Impuestos y Política Económica (ITEP, por sus siglas en inglés).
Los informes financieros anuales publicados por Amazon, Alphabet, Meta y Tesla revelan que estos gigantes reportaron en 2025 unos beneficios conjuntos de 315.000 millones de dólares en Estados Unidos y, conjuntamente, tan solo pagaron el 4,9% del total en impuestos. Destaca el caso de la empresa de Elon Musk, que no pagó nada en absoluto, tal como muestra el análisis del ITEP. Al final, de todos los multimillonarios tecnológicos, el sudafricano fue el que invirtió más dinero en la campaña presidencial de Trump: unos 290 millones de dólares, los cuales donó a través de su super PAC: America PAC. Este tipo de plataformas electorales permiten recaudar y gastar dinero de forma ilimitada para la campaña de un candidato. Musk creó su propia super PAC para así poder inundar de dinero la candidatura de Trump.
El ahorro que han logrado las tecnológicas ha sido propiciado por la ley fiscal que Trump aprobó en el Congreso el verano pasado, la Big Beautiful Bill. La norma extiende los recortes de impuestos que el magnate estableció en 2017 a costa de dejar a 11 millones de estadounidenses sin cobertura médica para 2031. Las ventajas fiscales están pensadas para favorecer a los ricos del país en general, por lo que también benefician a la familia y el conglomerado alrededor de Trump.
Musk fue de los pocos que apostó por el actual mandatario desde el inicio. Los demás, como Bezos o Zuckerberg, solo empezaron a rondar a Trump públicamente cuando el pescado ya estaba casi vendido. Por ejemplo, Bezos, que también es propietario del The Washington Post, censuró el editorial del periódico que daba apoyo a la demócrata Kamala Harris y que iba a ser publicado poco antes de la jornada electoral. Cuando el magnate ya había ganado, el dueño de Amazon donó un millón de dólares para la ceremonia de investidura a modo de tributo.
Menos regulación para la IA
Al igual que Bezos, el resto de la aristocracia de Silicon Valley también se apresuró a hincar la rodilla ante el nuevo líder. Apple, OpenAI, Google y Perplexity donaron un millón cada uno. La pila de dinero constituía la cuota de entrada de la nueva junta de accionistas que estaba a punto de constituirse en Washington. Esto no solo se ha traducido en exenciones fiscales, sino que ha permitido desplegar una alfombra roja regulatoria a Silicon Valley, especialmente en lo que respecta a la inteligencia artificial.
Trump ha eliminado los guardarraíles de la Administración Biden que garantizaban la protección de la privacidad y los derechos civiles en el desarrollo de la IA
En estos dieciséis meses, Trump ha eliminado los guardarraíles de la Administración de Joe Biden que garantizaban la protección de la privacidad y los derechos civiles en el desarrollo de la IA. Lo ha hecho mediante la firma de dos órdenes ejecutivas para dar manga ancha a las tecnológicas. Uno de estos decretos, de hecho, impone un marco federal de regulación para impedir que los estados puedan imponer restricciones propias. Esto está pensado especialmente para California, territorio demócrata, pro regulatorio y donde se ubica Silicon Valley.
Ahora bien, haber cortejado al presidente una vez no es una especie de cheque en blanco que se extienda a lo largo de los cuatro años de mandato. Después de acordar con la Administración que Apple invertirá más de 500.000 millones de dólares en el país para impulsar la fabricación nacional, Tim Cook se presentó en el despacho oval con un obsequio para Trump. El director ejecutivo le entregó al presidente una placa de vidrio de Corning —producido en Kentucky— con una base de 24 quilates de oro proveniente de Utah.
El magnate de la comunicación a la sombra del presidente
Raglan también subraya cómo esta sinergia entre la presidencia de Trump y el capital privado está yendo en una dirección mucho más oscura. “Algunos de los mayores contribuyentes son las big tech: Elon Musk, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Alex Karp y Peter Thiel (Palantir), o Larry Ellison (Oracle). Todas estas personas están implementando un sistema de vigilancia tecnológica sobre todos nosotros. Controlan lo que vemos en nuestros teléfonos y tienen acceso a datos detallados. Esta Administración seguirá facilitándoles ganar dinero y acceder a nuestros datos”, denuncia.
Ellison, de hecho, aspira a convertirse en el nuevo magnate de la comunicación. El presidente estadounidense ha situado a su aliado como el encargado de supervisar el algoritmo de TikTok en Estados Unidos. El acuerdo al que se llegó con ByteDance, la matriz china de la cual pendía la red social en EEUU, pasaba por entregar el control a un grupo de inversores estadounidenses. Aparte de Oracle —que sería el que llevaría la voz cantante—, también aparecía una firma de inversores de Emiratos Árabes Unidos y otra compañía, Silver Lake.
La compra del algoritmo de TikTok solo fue el primer paso de este aliado del presidente para poder edificar un monopolio mediático. El grupo Paramount Skydance está en manos de David Ellison, hijo de Larry Ellison, y de él depende la cadena CBS. En los últimos meses, los espectadores del canal han visto cómo algunos periodistas salían del grupo o se les veía incómodos en ciertas entrevistas. Ahora, Paramount Skydance quiere comprar Warner Bros. Discovery, que también es propietaria de la CNN. La cadena de noticias es otro de los blancos de Trump y, sin duda, para el presidente sería una alegría verla bajo el control de su aliado. No obstante, el Departamento de Justicia está investigando el intento de Paramount de comprar Warner Bros., por el riesgo de monopolio que podría suponer si se efectúa esta transacción. Mientras tanto, Trump no ha tenido problema en mostrar su preferencia y ha elogiado a los Ellison.
Los ganadores de la guerra contra Irán
Los otros tres grandes sectores que se están beneficiando de la segunda Administración Trump son la industria armamentística, el sector petrolero y el automovilístico. A causa del uso de la IA en la guerra de Irán también se han hecho notorios los contratos de Palantir. La compañía tecnológica está especializada en el desarrollo de programas de inteligencia artificial que, a partir de la recopilación de datos privados, se usan en el sector de defensa. Por ejemplo, el ICE usa la tecnología de Palantir para localizar con más facilidad a las personas migrantes. Además, Trump también ha cerrado nuevos acuerdos con gigantes armamentísticos como Lockheed para que aceleren su producción. Los beneficios que recibirán estas empresas se pueden intuir a partir del histórico incremento del presupuesto de Defensa que la Administración quiere hacer de cara a 2027, con un aumento de hasta 1,5 billones extra.
La Casa Blanca se ha convertido en el activo de mayor rendimiento para un ecosistema de lealtades dirigido por el mandatario estadounidense
Por otra parte, la salida de los Acuerdos de París y la revocación de la limitación de emisiones de gases de efecto invernadero han desatado el optimismo dentro del sector automovilístico en Estados Unidos. La principal asociación comercial del sector petrolero y gasístico, el American Petroleum Institute, acogió la decisión con entusiasmo, en un comunicado que publicó en febrero poco después de que Trump anunciara la medida. Ante la foto general, en la que los mismos nombres se repiten y se interconectan con frecuencia, Raglan es tajante: “Esta presidencia se perfila como una presidencia clientelar. La política se está escribiendo para el mejor postor; las personas reales ya no tienen la voz que tenían antes y los resultados serán una vida diaria más cara y más intrusión en nuestra privacidad”.
El 20 de enero de 2025, en la rotonda del Capitolio no solo se presenció la investidura del 47º presidente de Estados Unidos; sino que también se produjo la comunión del capital privado con la nueva Administración. Ese día, Trump dejó claro al mundo que en su vocabulario no existía el concepto “conflicto de intereses”. En este contexto, la Casa Blanca ya no es vista solamente como el corazón del poder político; sino que se ha convertido en el activo de mayor rendimiento para un ecosistema de lealtades dirigido por el mandatario estadounidense. ◼
Comentarios de nuestros socias/os
Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.