Este artículo se publicó hace 7 años.
‘Escape rooms’ para acercar la lectura a los jóvenes

Por El Quinze
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"Ya han encontrado al hacker! ¡Tenemos que volver antes de que vengan los infectados!", grita alguien en la Biblioteca Xavier Soto, en el barrio de Llefià de Badalona. A esta alarmante frase, poco corriente en general, pero sobre todo si se escucha en un equipamiento de esta índole, le siguen pitidos constantes de teléfonos móviles y carreras por los pasillos, entre las secciones de Naturaleza y Literatura Catalana. Todo tiene una explicación: hace unas semanas, y solo durante un rato, esta biblioteca badalonesa se convirtió en un gran escape room. Lo mismo sucedió en días posteriores, durante el mes de abril, en las de Sant Roc y Canyadó. Y se repetirá, dentro de unas semanas, en la de Can Casacuberta, en el centro del municipio. Su peculiar ubicación no es lo único que llama la atención de estos juegos de escapismo en vivo: todos ellos han sido diseñados por jóvenes usuarios de los equipamientos.
Para los no entendidos, un escape room es un juego de ingenio en el que un grupo de personas debe seguir pistas, completar pruebas y resolver enigmas para escapar de una estancia. Se trata de un entretenimiento que ha crecido como la espuma en los últimos años en Barcelona, en España y en toda Europa, y que Badalona está aplicando estas semanas al campo de la educación y la cultura, con un proyecto pionero que intenta atraer al público juvenil a las bibliotecas. "Se han juntado chicos y chicas de diferentes barrios, culturas y realidades sociales, y se han tenido que poner de acuerdo y trabajar al unísono", cuenta Dolors Zamora, técnica de bibliotecas del Consistorio de Badalona y que ha seguido de cerca el proyecto, financiado en gran medida por la Diputació de Barcelona.
Bibliotecas y Ayuntamiento están llevando a cabo esta experiencia con la ayuda de la Fundación Épica, una extensión de la compañía teatral La Fura dels Baus, que se instaló hace unos meses en una nave de la ciudad en la que desarrolla ideas como esta. "Era la primera vez que hacíamos algo así. Para nosotros está siendo un laboratorio de investigación: estamos viendo cómo trabajar con esta sección de edad, y en un espacio poco convencional para nosotros", explica Sergio Vega, técnico de Épica. Él y su compañera Alicia de Manuel llevan el peso de la organización. "El trabajo con los chicos ha sido espectacular. Han trabajado investigación de espacio, creación de ideas, resolución de enigmas y performance. Todo en poco tiempo, adaptándose y tomando decisiones", enaltece Vega.
Un foco de energía y creatividad
"¡No corráis, que esto no es un parque!", espeta Iván, un adolescente con bata blanca que lleva la batuta del juego, a otros jóvenes participantes que arman alboroto en la biblioteca en el trascurso de la actividad. "Son un foco de energía y creatividad. Han hecho de actores, pero también han estado regulando el juego en todo momento, para que funcionara", subraya el técnico de Épica, e insiste en que los jóvenes han estado controlando la parte creativa en todo momento.
Un juego de escape para atraer a los jóvenes a las bibliotecas. Casi una metáfora que ha requerido meses de desarrollo, hasta que chicos y chicas pudieron presentar su propuesta al público, con un rotundo éxito, según todas las partes implicadas. Cerca de una treintena de adolescentes participaron entusiasmados desde febrero en la creación de los juegos en las tres bibliotecas. Recibieron asesoramiento de Épica y de los trabajadores de los centros, y fueron gestando su idea reuniéndose una vez por semana. "Los ingredientes han sido la cohesión social, el trabajo en equipo y la tecnología para atraer a gente joven", insiste la técnica Dolors Zamora. "Todo ha sido muy dinámico desde el principio. Los chicos llegaron a Épica y casi que, ya para empezar, tuvieron que salir de un escape. Quedaron encantados", añade.
En Llefià, más de 50 personas participaron en los dos turnos de escape room entre libros. Debían resolver enigmas para salvar al Planeta de una infección que afectaba a algunos jóvenes que campaban por los pasillos con sangre saliéndoles de la nariz y las orejas. Con apenas 14 años, los creadores del juego asustaban a pequeños y adultos, proyectaban semblantes serios, ejerciendo de actores y actrices después de semanas de trabajo. "Estábamos nerviosos montándolo, pero lo hemos pasado muy bien", comentaban varios de ellos al final de la tarde, mientras se quitaban los monos blancos de infectados.
Un inicio difícil con un final exitoso
Las responsables de la biblioteca confiesan que iniciar el proyecto no fue sencillo. Reclutar a los participantes fue una ardua tarea. Informaron a todos los usuarios, a las entidades del entorno y a los clubes deportivos de la zona, para hacer correr la voz. "Algunos jóvenes se mostraban reticentes: te decían que no, que tenían que estudiar o que no les convencía la idea. Y luego les ha encantado", explica la directora del centro de Llefià, Marta Eiriz, quien destaca la importancia de esta actividad para la biblio. "Hay usuarios que ves que tienen potencial, pero están un poco perdidos; no acaban de encontrar su camino, y cosas como ésta los empoderan. Porque ven que son capaces de hacer algo que no se habrían imaginado", añade.
Uno de los aspectos que llama más la atención del proyecto es su temática. No la del mundo imaginario que los chicos han recreado en su escape room, sino el hecho de que las pruebas giren en torno a la lectura y a la propia biblioteca: que haya que buscar en el apartado de revistas, hallar pistas por códigos de documentación, leer braille... "Los creadores han tenido que conocer al detalle el funcionamiento de las bibliotecas para crear las pruebas. Y también los participantes para resolverlas", detalla la técnica Dolors Zamora. Además, cada uno de los escape rooms es diferente. Se ha desarrollado por un grupo de chicos y chicas distinto, adaptándolo a las particularidades de cada centro. "En la biblioteca de Sant Roc, por ejemplo, hay un fondo de flamenco extensísimo y casi desconocido. Pues hemos intentado sacarle jugo a eso", remarca Alicia de Manuel, de Épica.
El experimento está siendo satisfactorio, también para los protagonistas. "Conocer a gente nueva ha estado muy bien. La experiencia ha sido muy positiva: hemos aprendido a crear y desarrollar ideas", coinciden Xavi y Anás, dos jóvenes colomenses, que se apuntaron a la iniciativa de la biblioteca de Llefià, que se encuentra en el límite entre Badalona y Santa Coloma. La directora del equipamiento, asimismo, recuerda que llevan a cabo otros juegos, pruebas e iniciativas para hacer más atractivos los talleres de lectura. Y funcionan. "Intentamos aplicar lo que ahora llaman gamificación, aunque hacer algo así, sin el apoyo de La Fura, es muy complicado. Veremos si es posible encajarlo, para hacer cosas parecidas periódicamente", comenta Marta Eiriz, a la espera de que el Ayuntamiento tome alguna decisión. "A esta edad, los chicos vinculan la lectura con escuela y obligación, y tenemos que lograr que la vinculen con el ocio", considera Zamora.
Además de sus creativos técnicos, la Fundación Épica ha puesto a disposición de esta iniciativa la aplicación móvil Kalliope, desarrollada por la Fundación y sin la que no habría sido posible hacer esta suerte de yincanas. Al menos, no tan elaboradas: durante toda la tarde, Kalliope guía a los participantes de una prueba a otra, avisándolos y alertándolos de novedades, ofreciendo pistas e indicando los siguientes pasos a seguir. "La Fura investiga las nuevas tecnologías, y el móvil ha sido un punto fuerte en los últimos años", explica Alicia de Manuel. "Hemos visto que existe un punto de conexión muy interesante entre cómo los chavales se comportan con la tecnología móvil y las herramientas que nosotros habíamos desarrollado. En seguida captaron la idea de cómo funcionaba la app y cómo crear contenidos digitales, así como crear una narrativa a través del móvil", asegura la técnica de la Fundación Épica.
Después de los tres primeros escapes y el descanso de Semana Santa, los participantes se volverán a reunir para programar el gran escape room final, que llevarán a cabo en la biblioteca de Can Casacuberta el 9 de mayo, en plenas fiestas locales, las Festes de Maig. Será la traca final de un proyecto cultural y educativo que muchos esperan que, de alguna manera, tenga continuidad en el futuro.
LLEFIÀ SALVA LA CIVILIZACIÓN
La Biblioteca Xavier Soto, del barrio de Llefià de Badalona, ha acogido un ‘escape room’ diseñado por jóvenes de la zona en el que los participantes debían resolver enigmas para salvar a los humanos de una terrible infección, al tiempo que aprendían el funcionamiento de este tipo de instalaciones culturales.