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Espacio rural de Gallecs: pulmón verde del Vallès

Por El Quinze
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Al lado de grandes macizos, como la Serralada de Marina –entre Barcelona y Badalona– y la de Collserola –que separa la capital catalana del Vallès Occidental–, otros pulmones verdes más modestos resisten al cemento y la especulación y dan aire a los habitantes del área metropolitana. Ubicado entre un Vallès y otro, el espacio rural de Gallecs está formado sobre todo por campos de cultivo, algunos de ellos ecológicos y que han permitido recuperar variedades locales. También por bosques, riberas, huertos recreativos, masías históricas y alguna ermita. Más de 30 kilómetros de caminos –por los que se puede correr, ir en bici o, simplemente, pasear– hacen de Gallecs un espacio de ocio frecuentado por los habitantes de los municipios de su entorno más inmediato: Mollet, Santa Perpètua, Palau-solità i Plegamans, Montcada i Reixac, Lliçà de Vall y Parets. Espacio de interés natural, tiene poco más de 733 hectáreas, gestionadas por el Consorci de Gallecs, prácticamente todas protegidas. De hecho, salvar este lugar de la presión urbanística ha sido uno de los caballos de batalla de colectivos ecologistas y vecinales durante años, tantos como más de cuatro décadas, en las que los planes para Gallecs se han ido sucediendo de la mano de los distintos Gobiernos locales. Ahora la zona parece custodiar la vida y el día a día de aquellos que la habitan; entre ellos los protagonistas que retrató delicadamente en 2013 el documental La Plaga, de Neus Ballús.