Este artículo se publicó hace 7 años.
Pasear en bici por la ciudad no entiende de edades

Por El Quinze
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Ni mil palabras bastarían para describir esas sonrisas que gobiernan en sus rostros. ¿Están contentas? "No. Si no nos llevan otro día, no estamos contentas", suelta Magdalena, y eso que esta es ya la cuarta vez que a ella la sacan de paseo. Quieren repetir porque en cada salida se les abre todo un mundo. "Soy de aquí, de Barcelona, y gracias a esto he visto cosas que aún no había visto", confiesa Maria Teresa refiriéndose al Fòrum. Ellas dos junto con Eladia, Maria, Josefa y Adelita acaban de llegar de una salida en bicicleta de la iniciativa En Bici Sense Edat. Son mujeres de entre 80 y 90 años, todas residentes en unos pisos de Barcelona con servicios para mayores que están junto al Casal de Gent Gran Joan Casanelles del barrio del Clot. Algunas no se habían subido nunca a una bicicleta. Ahora lo han logrado gracias a unos voluntarios que las llevan en unos triciclos eléctricos que permiten que dos personas vayan sentadas cómodamente delante. La experiencia es positiva para tomar el aire, para la salud e indiscutiblemente para despertar esa ilusión juvenil con la que parece que para ellas no han pasado los años.
El proyecto original de En Bici Sense Edat –la traducción al catalán del inglés Cycling Without Age– surgió en 2012 de la mano de Ole Kassow en Copenhague (Dinamarca), una de las mecas europeas de los desplazamientos urbanos en bicicleta. Y daba respuesta a una realidad: a medida que uno se hace mayor, suele perder la capacidad de ir en bici. Aquello que empezó como algo casi espontáneo por iniciativa de Kassow –sacar a una anciana a dar una vuelta– se convirtió en toda "una revolución" desde el primer momento, relata Elisa Ojeda, que coordina la iniciativa en Barcelona con el apoyo de la cooperativa Biciclot. Cycling Without Age ya se ha expandido por cinco continentes, más de 40 países y más de 1.500 ciudades, detalla Ojeda. En la capital catalana la idea se gestó entre los años 2015 y 2016, y ya cuenta con cinco triciclos. Y también hay casos en otros municipios de la geografía catalana: en Terrassa tienen también triciclo propio; en Sant Joan Despí está en proceso de constitución; y en Vic ya se ha iniciado una prueba piloto. En los triciclos, la gente mayor va atada con cinturones de seguridad y un toldo permite resguardarse de la lluvia si un día el agua les pilla desprevenidos a medio camino.
Las seis ancianas que se han paseado en esta ocasión han recorrido el Fòrum y la franja litoral hasta la Torre Mapfre, con el Clot como punto de partida y llegada. La experiencia también es muy enriquecedora para los voluntarios. Jordi Pallarès, de 30 años, había trabajado en una residencia y buscaba un voluntariado de apoyo a la gente mayor. Defiende que esta es una forma de dar y recibir, y un buen antídoto contra la rutina. "Para mí es como si el tiempo se parase un poco", describe Jordi. Las mujeres temen por si los voluntarios hacen un gran esfuerzo físico para pasearlas durante kilómetros, pero él las tranquiliza: "Yo mal no lo paso". Víctor Martínez, de 34 años, se apuntó como voluntario tras conocer la iniciativa en las redes sociales. Hay usuarias que les confiesan alguna intimidad, pero por lo general "no quieren hablar mucho del pasado", sino vivir más el momento, cuenta Víctor. "Disfrutan más del simple hecho de pasear", asiente Jordi.
Bici Sense Edat es un proyecto sin ánimo de lucro –los paseos son gratis–. El proyecto recibe financiación pública, pero también busca aportaciones privadas a través de la esponsorización. Los voluntarios, que tienen que ser mayores de edad, asisten a un curso de formación para aprender a conducir los triciclos. La iniciativa se instala unas pocas semanas en un barrio y luego se mueve a otro. Al regresar a un lugar por donde ya habían pasado, notan que los usuarios les están esperando. "Cuando podemos volver, es una fiesta", asegura la coordinadora, Elisa Ojeda, que aspira a tener al menos dos triciclos por distrito, con lo que necesitarían llegar a los 20.
En Bici Sense Edat ya ha paseado a 1.600 personas en más de un millar de salidas por Barcelona. Además de los mayores, también se saca a pasear a personas con dificultades de movilidad. Los usuarios tienen 82 años de media y suelen estar vinculados a algún equipamiento dedicado a la tercera edad. Un centenar de personas han participado en los cursos para ser voluntarios, de los cuales la mitad se mantienen activos. Su media de edad son unos 40 años. El mar es el destino favorito. Entre quienes se apuntan para que los lleven hay muchas mujeres, quizás porque tienen más atrevimiento, pero también por la historia vivida. "Cuando eran jóvenes, la bici era algo reservado a los hombres", recuerda Ojeda, que también apunta posibles motivos que pueden echar para atrás a potenciales usuarios: "Hay gente a la que no le gusta, que tiene vergüenza o miedo al ridículo. O que piensa que los paseos son para gente muy mayor, que está muy mal , o para hacer el guiri", dice, y añade una experiencia que puede ser de interés para los reticentes: los usuarios con pérdida aguda de memoria sí que se acuerdan del día que les pasearon en bici.
Otra iniciativa para impulsar el uso y disfrute de la bici, en este caso para quienes sí pueden pedalear, es la Biciescola del Bicicleta Club de Catalunya (BACC). Quien no sabe empieza subiéndose a la bici y dejándose ir por una leve bajada sin pedales, para coger equilibrio. Más adelante aparecerán los pedales y el aprendizaje de cómo circular por la ciudad. Asistimos al primer día de clase de Evelyn, de 24 años. Solo lo había intentado una vez, cuando tenía 11 años. Y sus palabras describen las sensaciones de muchos de los que no se atreven a dar el paso: "Tenía mucho miedo de caerme", confiesa tras la primera clase. Aunque también manda un mensaje para alentar a quienes tengan dudas: "Es más fácil de lo que parece. Cuando te enseñan a dominar el freno, pierdes el miedo". Evelyn quiere aprender porque la bicicleta "es la forma más rápida y saludable" de moverse, asegura.
Perder el miedo a la bici
En estos cursos, que cuestan 70 euros, la mayoría de participantes son también mujeres. Nunca es tarde para aprender, como atestigua Joaquima, de 55 años, quien cree que la bici puede ser útil en muchas situaciones. A veces no es el miedo lo que dificulta encontrar el punto de equilibrio: hay a quien le cuesta a pesar de estar en forma y practicar otros deportes, como es el caso de Rafa, de 39 años. "Miedo no tengo, es sensación de descontrol, porque aún no he cogido el equilibrio", expresa. Pero está seguro de que saber montar en bici "es de las cosas que todo el mundo debe aprender en la vida". Michał, también de 39 años y que mide 1,93 m de altura –ser alto dificulta el equilibrio–, recuerda que en su familia "no había tiempo para aprender". Ahora quiere hacerlo porque "en Barcelona hay muchas cosas para hacer en bici". Adrià Arenas, del BACC, indica que tienen cursos de iniciación y de perfeccionamiento. "La bicicleta te enseña el mundo, y nosotros, a conducirla", asevera, y comparte uno de los consejos esenciales que transmite a los alumnos: "Confía en ti mismo, porque eso se transmite al volante". El BACC trata de fomentar también "un uso responsable y seguro de la bici" y apela a todos los usuarios de la vía pública a respetarse.
BARCELONA SE RINDE A LA BICI
El Bicihub, en la calle Pere IV, 58-60, trata de convertirse en el centro de referencia de la bicicleta en Barcelona. Allí se ha instalado Biciclot, una cooperativa cuyo origen se remonta a 1987 y que también ofrece cursos para aprender a ir en bici y de autoreparación. Otra posibilidad es acudir a un taller de Reparat Millor que Nou, en la calle Sepúlveda, 45-47, que promueve el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB). El próximo es el 5 de noviembre sobre la puesta a punto de la bici. Además, quienes deseen visibilizar su apoyo a la expansión de este medio de transporte lo pueden hacer el primer viernes de cada mes a las 20.00 horas en Arc de Triomf, desde donde parten las salidas de Massa Crítica que concentran a centenares de ciclistas. El próximo encuentro es este mismo viernes 1 de noviembre.