Pesca ilegal en Gambia: cómo los barcos chinos abastecen el mercado europeo y español de productos del mar
En las aguas de Gambia, flotas fantasma de barcos pesqueros chinos siguen arrasando furtivamente sus fondos marinos. Los accidentes con pescadores artesanales son cada vez más frecuentes, mientras que las capturas ilegales encuentran sin dificultad su camino hacia España e Italia.
La empresa española Congelados Maravilla niega ser propietaria de buques que practican pesca ilegal y asegura que desde 2024 solo adquiere productos de pescadores artesanales. No niega que compró y exportó marisco de la Majilac en el pasado, porque se trataba de acuerdos vigentes en la adquisición.

Davide Mancini
Granada--Actualizado a
Al caer la noche, los cuatro pescadores descansan en su piragua (o cayuco), a varios kilómetros de la costa. Es el momento de la espera tras haber arrojado sus redes frente a la playa de How Ba, en las aguas tropicales que bañan la pequeña costa de Gambia. En unas horas, como de costumbre, izarán las redes y colocarán la pesca en cajas llenas de hielo.
Dos luces de navegación verde y roja —aparentemente de otra piragua— se aproximan en silencio. Segundos después, un impacto violento sacude la embarcación. Se trata del barco de arrastre Majilac 6, que embiste la piragua de madera, despedazándola. El pesquero, que pesa varias toneladas, no se detiene y continúa la navegación con los faros apagados.
La colisión ocurre a unas seis millas náuticas —11,11 kilómetros— del litoral. Dos de los cuatro pescadores senegaleses a bordo mueren poco después. Babakar M'Baye, de 14 años, y su primo Assan, de 25, se aferran durante horas a los restos flotantes de la embarcación. Assan no llegará al amanecer: durante la noche, se rinde y se deja llevar por la marea. A la mañana siguiente, otra piragua de pescadores encuentra a Babakar, aún agarrado a la quilla del cayuco destrozado y logran rescatarlo con vida.
El incidente del Majilac 6, ocurrido en la noche entre el 7 y el 8 de marzo de 2024, es solo uno de los muchos protagonizados por barcos de arrastre que se adentran sigilosamente en la zona costera de Gambia, reservada a la pesca artesanal.
La competencia por los recursos pesqueros en las aguas de África Occidental se ha vuelto feroz. Las flotas de pesca industrial —compuestas en su mayoría por embarcaciones extranjeras— faenan cerca de la costa, esquilmando los caladeros y perjudicando a los pescadores artesanales. Las tripulaciones locales se ven obligadas a adentrarse cada vez más en el mar en busca de capturas escasas, en una lucha cada día más mortal.
Según los datos recopilados por Global Fishing Watch, organización que analiza señales satelitales transmitidas por grandes embarcaciones para rastrear sus movimientos con el fin de contrastar la pesca ilegal, cuatro arrastreros de la flota Majilac parecen seguir faenando de forma ilegal dentro del límite de nueve millas náuticas desde la costa, establecido por la legislación gambiana. Las capturas de estas operaciones se descargan luego en el puerto de la capital, Banjul, donde ciertas especies son vendidas y distribuidas tanto dentro de Gambia como en países vecinos como Senegal.
Pero no todo el pescado se descarga en el principal puerto de la capital. Remontando el río Gambia, entre los manglares cercanos al puerto de Banjul, las embarcaciones llegan a un discreto muelle en el que opera la empresa Hansen Seafood.
Congelados Maravilla compra Hansen Seafood
Frente a sus oficinas hay amarrado un barco de arrastre oxidado. Su nombre todavía puede leerse pintado en el casco: Majilac 2. No muy lejos, otros dos barcos de arrastre se encuentran en reparación. El nombre Majilac apenas se distingue en los salvavidas, pues las embarcaciones han sido repintadas recientemente.
Llegamos a la entrada del edificio un año después del fatal accidente del Majilac 6. En su edificio ondean tres banderas: una italiana, una española y otra gambiana. Un empleado que se encuentra a las afueras del edificio informa de que los gerentes no se encuentran en las oficinas en ese momento y subraya que los pesqueros Majilac que hay en el muelle no son propiedad de Hansen Seafood, sino de una empresa china.
Efectivamente, los barcos pesqueros no pertenecen al establecimiento. Hansen Seafood es propiedad del grupo empresarial español Congelados Maravilla, con sede en Vigo. El conglomerado es uno de los principales importadores de pescado de Galicia, con distribución mayorista en toda Europa —principalmente en España, Italia y Portugal.
Hasta 2024, al menos, la empresa envasaba y exportaba pescado capturado ilegalmente
Su fundador, Giuseppe (o José) Mellino, argentino con raíces italianas, anunció la adquisición de la firma gambiana en 2022. Una de las mayores plantas de procesamiento de productos del mar en África Occidental, y la más grande de todo Gambia, según la empresa gallega. En las instalaciones de Denton Bridge, a la entrada de la capital, se envasan toneladas de pulpo, sepia y diversos tipos de pescado.
Contactada para esta investigación, la empresa española niega ser propietaria de estos buques y asegura que, desde el año pasado, solo adquiere productos del mar provenientes de piraguas y pescadores artesanales locales. Sin embargo, no niega haber comprado y exportado marisco de la flota Majilac en el pasado, argumentando que se trataba de acuerdos vigentes en el momento de la adquisición, en 2022.
Al menos hasta 2024, por lo tanto, la empresa envasaba y exportaba pescado capturado ilegalmente de dicha flota en aguas de Gambia. Aproximadamente el 30% de las importaciones europeas llegaron a Italia, mientras que más de la mitad desembarcaron en Vigo, si bien algunos contenedores pasaron por el puerto portugués de Leixoes, a 150 km del puerto gallego. Solo en 2023, al menos 520 toneladas de pescado congelado llegaron a Vigo desde las instalaciones de Denton Bridge, cuando Hansen Seafood ya pertenecía a Congelados Maravilla y recibía regularmente pescado de los Majilac.
Pesca ilegal china en Gambia
En la planta de procesamiento y almacenamiento de pescado de Hansen Seafood del muelle cercano al puerto de Banjul, en Gambia, trabajan 80 personas. El pescado proviene de las aguas de la zona de pesca exclusiva del país más pequeño de África. Según la propia Hansen Seafood, desde que la planta fue adquirida a propietarios chinos en 2022, la nueva dirección se centró en una renovación completa de las instalaciones. Modernizaron y mejoraron la infraestructura general, adquirieron maquinaria más moderna y elevaron las condiciones laborales de su plantilla, compuesta mayoritariamente por trabajadores gambianos.
En el año de la adquisición española, Congelados Maravilla declaró una capacidad máxima de 5.000 toneladas anuales de pescado y marisco, pero, tras contactar con la empresa por correo electrónico, esta afirma que trabaja con un volumen de entre 800 y 1.000 toneladas reales. Si se tiene en cuenta el consumo medio per cápita de pescado en España —unos 40 kilos al año, uno de los más altos de Europa—, esa cantidad sería suficiente para alimentar a unas 25.000 personas.
Gracias a la abundancia de nutrientes que el río Gambia arrastra hasta el océano Atlántico, la antigua colonia británica se ha convertido también en uno de los países africanos donde la pesca ilegal representa un problema crónico, como han denunciado numerosas ONG y organismos internacionales. En esta región, los intereses en juego son considerables y el Estado no siempre logra proteger sus recursos marinos frente a las presiones extranjeras y la corrupción institucional.
Los incidentes ocurren todos los días, pero esas embarcaciones extranjeras nunca rinden cuentas
"Estos arrastreros son un problema. Los incidentes ocurren todos los días, pero esas embarcaciones extranjeras nunca rinden cuentas", denuncia Omar Gaye, de la Asociación de Pescadores Artesanales de Gambia. Como pescador, vive este problema en carne propia, y ha denunciado a un barco de la misma flota Majilac por destruir sus redes de pesca durante la noche.
Los registros navales nacionales confirman que la empresa detrás de esta flota de arrastreros, la Majilac Fishing Company, está controlada por accionistas chinos y ciudadanos gambianos.
Sus barcos de arrastre son viejos conocidos de las autoridades gambianas. En 2019, cuando la flota operaba aún bajo el nombre de Hansen, cuatro embarcaciones fueron detenidas por pescar ilegalmente a tan solo 4,5 millas náuticas de la costa —unos 8,3 kilómetros — . La multa ascendió a unos 11.700 euros por barco.
A pesar de ello, las incursiones de los Majilac continuaron. En marzo de 2024, tres días después del fatal accidente con los pescadores senegaleses, la Marina de Gambia lanzó una nueva operación especial en colaboración con el barco Age of Union, de la organización no gubernamental Sea Shepherd. Durante la incursión fueron detenidos siete arrastreros industriales que pescaban ilegalmente cerca de la costa, en una zona frecuentada por decenas de piraguas activas día y noche.
La Marina gambiana y Sea Shepherd no han podido impedir que los buques retomen la pesca ilegal
Cuatro de ellos seguían perteneciendo a la flota Majilac. Todas usaban redes ilegales con mallas demasiado pequeñas, lo que les permitía capturar gambas tigre, camarones, sepias y otras especies por debajo del tamaño permitido. Sin embargo, las operaciones conjuntas entre la Marina gambiana y Sea Shepherd no han logrado impedir que estos buques retomen la pesca ilegal una vez puestos en libertad.
El Acuerdo de Asociación para la Pesca Sostenible (SFPA, por sus siglas en inglés) entre la Unión Europea y la República de Gambia sigue en vigor y prevé el pago de 550.000 euros al año a Gambia para permitir a los buques pesqueros europeos pescar, hasta una cuota determinada, especies de alto valor comercial como el atún y el bacalao. La mitad de esta cantidad debería ser utilizada por las autoridades de Gambia para el desarrollo del sector pesquero, incluyendo políticas sectoriales, seguimiento y lucha contra la pesca ilegal.
Varios arrastreros, como el Majilac 3 y el Majilac 7, junto con otras embarcaciones con bandera china, continúan faenando regularmente de forma ilegal por debajo del límite de nueve millas náuticas, en una zona donde solo están autorizadas las piraguas de los pescadores artesanales. En ocasiones, se acercan hasta a tres millas de la costa. Los datos satelitales muestran que estos arrastreros siguen atracando en las instalaciones de Hansen Seafood.
Los datos muestran que los barcos siguen atracando en las instalaciones de Hansen Seafood.
Consultada en el marco de esta investigación, Congelados Maravilla insistió en que la empresa dejó de comprar productos del mar a esas embarcaciones hace un año. Sin embargo, el pescado sigue desembarcándose en su muelle debido a acuerdos previos. Según la compañía, todo el pescado descargado es adquirido por otros mayoristas y aseguran que ni un solo pulpo ni una sola sepia es comprada actualmente por la empresa europea.
"En Gambia hay unas 5.000 piraguas dedicadas a la pesca artesanal, que salen al mar todos los días", señala Omar Gaye, para ilustrar la importancia social de la pesca para la población local. "Los arrastreros aquí hacen lo que quieren. La evidencia está a la vista de todos, pero no sé por qué no los detienen".
El impacto de la pesca ilegal
Según estimaciones de la Financial Transparency Coalition, la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (conocida como IUU, por sus siglas en inglés) representa una quinta parte de las capturas mundiales de pescado, con un valor de mercado que oscila entre los 10.000 y los 23.500 millones de dólares al año. África Occidental concentra alrededor del 40% de esta pesca ilegal a nivel global, lo que se traduce en pérdidas superiores a los 9.000 millones de dólares para los países de la región, además de una merma en la biodiversidad y un fuerte impacto sobre una fuente clave de proteínas para la población local.
Todo el pescado importado en la Unión Europea debe ir acompañado de un certificado de captura que detalle dónde fue capturado el producto, en qué embarcación y que garantice que no fue pescado de forma ilegal. La responsabilidad de emitir ese certificado recae en las autoridades locales, en este caso, las autoridades gambianas.
Bubakar y el resto de pescadores que fueron arrollados por el Majilac 6 son senegaleses
Bubakar, su padre Mussa y el resto de pescadores que fueron arrollados por el Majilac 6 en 2024, son senegaleses. En concreto, de Saint Louis, una ciudad al norte del país. "Volvemos una vez al año, durante la fiesta de Tabaski, para estar con nuestras familias", explica Mussa M'baye. Las aguas de Saint Louis están hoy sobreexplotadas y resulta difícil competir con otras piraguas y con los arrastreros industriales que llevan tiempo faenando a lo largo de la costa senegalesa.
En cambio, en Gambia, las comunidades pesqueras senegalesas enfrentan menor competencia, aunque la situación está cambiando. Mussa M'baye y su hijo Bubakar viven en el pueblo pesquero de Sanyang, como muchos otros pescadores provenientes de países vecinos —especialmente Guinea Conakry y Senegal— que forman parte de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), y que tienen una fuerte tradición pesquera.
El saqueo de las reservas pesqueras en África Occidental está empujando a un número creciente de comunidades costeras a buscar fortuna en otros lugares, y alimenta las rutas migratorias hacia la Unión Europea, como la que conduce a las Islas Canarias.
Ni los propietarios del Majilac 6 ni su capitán han enfrentado consecuencias por el accidente mortal
A lo largo de las playas cercanas a Tanji, numerosas piraguas se preparan para zarpar a jornadas de pesca de varios días, cargando los compartimentos refrigerados con sacos de hielo. Otros pescadores locales descargan la captura, que se vende directamente en la orilla. Muchos aquí acusan a los grandes arrastreros de entrar ilegalmente durante la noche y destrozar sus redes, un daño que puede suponer miles de euros.
La pesca diaria de las piraguas se comercializa en el mercado local para su consumo dentro de Gambia, mientras que algunos camiones frigoríficos transportan el pescado hacia los mercados de Saint Louis y Dakar. Mussa M'baye se siente responsable ante las familias de las tres personas fallecidas en Saint Louis tras el incidente con el Majilac 6, ya que era el propietario de la piragua siniestrada, y Hassan, uno de los pescadores fallecidos, era su sobrino.
Hasta la fecha de redacción de este reportaje, ni los propietarios del Majilac 6 ni su capitán han enfrentado consecuencia alguna por el accidente mortal. Mientras tanto, la piragua implicada ha sido reconstruida y ha vuelto a salir al mar. Incluso el joven Bubakar, visiblemente afectado por el recuerdo de aquella noche, ha regresado a la pesca, enfrentando de nuevo las noches inciertas de un mar cada vez más saturado y disputado.
Lee este artículo en inglés, italiano y francés en Voxeurop
*Esta investigación ha sido realizada con el apoyo de una beca del Pulitzer Center.









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