Evo Morales: "España debería reconocer que hizo mucho daño con el genocidio indígena y el exterminio"
El líder boliviano asegura que el nuevo Gobierno de Rodrigo Paz, en el poder desde 2025, "no tiene ninguna visión de país" y anticipa "levantamientos campesinos" si continúan las políticas de austeridad.
El que fue el primer presidente indígena de América Latina critica la visita a Bolivia del rey Felipe VI y alaba a Sánchez por su negativa a autorizar a EEUU el uso de las bases de Rota y Morón en la ofensiva sobre Irán.

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En el Trópico de Cochabamba, en el corazón de Bolivia y a más de 600 kilómetros de la capital, se refugia desde 2024 el que fuera el primer presidente indígena de América Latina, Evo Morales Ayma. Allí, cientos de campesinos pobremente armados con lanzas y escudos se han declarado en "vigilancia permanente" para evitar que el expresidente sea detenido, tal y como pide la Fiscalía boliviana, que desde hace un año y medio le acusa de trata de personas.
Presidente del país durante catorce años, tras presentarse a una cuestionada cuarta reelección, un golpe de Estado le llevó al exilio en 2019. Un año después, el que fuera su ministro de Economía y mano derecha, Luis Arce, ganó las elecciones presidenciales. Evo volvió al país, pero pronto rompió con Arce acusándolo de traición. El mismo día que formó gobierno, Arce decidió reducir cuatro ministerios. "Ese día yo pensé: Lucho se va a derechizar", sentencia Evo. "No puedo ser cómplice de un gobierno traidor", dice en una entrevista a Público con una contundencia que no admite matices.
En septiembre de 2024 fue acusado formalmente de trata agravada, por supuestamente haber mantenido una relación con una menor de 15 años de la que habría nacido una hija en 2016, cuando él era presidente. Una acusación que Morales califica de persecución judicial para sacarlo del tablero político. Unas semanas después, el 27 de octubre, denunció un intento de asesinato: su vehículo recibió al menos catorce impactos de bala y su chófer resultó herido. El Gobierno de Arce sostuvo que la comitiva se negó a detenerse en un control antinarcóticos. Morales responsabilizó al propio Arce.

Desde entonces, el expresidente apenas abandona su feudo. Refugiado en el Trópico, declarado en rebeldía por la Justicia e inhabilitado para presentarse a las elecciones de 2025, Evo llamó al voto nulo —una opción que representó casi el 20% en la primera vuelta de agosto— y Bolivia terminó eligiendo a Rodrigo Paz Pereira, un liberal nacido en Santiago de Compostela, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, que con el 54,5% de los votos puso fin a dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo. "Yo quiero que le vaya bien, si le va bien al presidente nos va bien a todos", dice Morales sobre el nuevo Ejecutivo, pero advierte de que si continúa con su programa de recortes "va a haber levantamientos, especialmente entre los campesinos".
Para llegar a Lauca Ñ, el modesto municipio en el que se encuentra Evo, hay que recorrer una humilde y sinuosa carretera de dos carriles que atraviesa la selva amazónica. En ella se acumulan camiones y coches que con dificultades recorren los 180 kilómetros que separan este pueblo cocalero de Cochabamba —la capital del departamento— en unas cinco horas de trayecto.
Antes de alcanzar el edificio de Radio Kawsachun Coca, desde donde Evo marca línea cada semana a sus miles de seguidores con un programa radiofónico dominical, cruzamos dos checkpoints improvisados: campesinos con lanzas de madera y bolas de hoja de coca en la mejilla nos inspeccionan brevemente y levantan una barrera de troncos que da acceso al humilde edificio donde el expresidente vive atrincherado desde hace más de un año.
Morales nos recibe para la entrevista unos días antes de las elecciones subnacionales del 22 de marzo y tras varios meses desaparecido de la escena pública por una severa infección de chikunguña de la que aún se está recuperando. Se le ve más delgado, pero conserva intactas su prosa y su sentido del humor. Pregunta por el fútbol español. "Voy con el Real Madrid en la Liga y con el Barcelona en la Champions", bromea con una media sonrisa.
Durante catorce años de Gobierno impulsó una "revolución democrática y cultural" sustentada, según sus propias palabras, en tres pilares: "En lo político, la refundación; en lo económico, la nacionalización de los servicios básicos y los recursos naturales; y en lo social, la redistribución de la riqueza". Promulgó una nueva Constitución que reconoció el carácter plurinacional de Bolivia, nacionalizó los hidrocarburos y aplicó ambiciosas políticas sociales que, según cifras del Banco Mundial, redujeron la pobreza en Bolivia del 60% al 35%, y la pobreza extrema del 38% al 15%. El PIB se cuadruplicó, pasando de unos 9.500 millones de dólares en 2006 a más de 40.000 millones en 2018, con un crecimiento promedio del 4,9% anual. Una época de expansión económica favorecida por el alto precio de las materias primas y en la que Morales estableció alianzas con los entonces mayoritarios gobiernos progresistas de la región: la Venezuela de Chávez, la Cuba de los Castro, la Argentina de Kirchner, el Brasil de Lula y el Ecuador de Correa.
"Cuando el rey viene a América Latina es como si viniese Cristóbal Colón"
La entrevista tiene lugar pocas horas después de que el rey Felipe VI concluyese una visita relámpago a Bolivia. El monarca llegó procedente de Chile para reunirse con su viejo amigo Rodrigo Paz, con quien coincidió en su etapa universitaria. "Esa visita ha sido una reunión de dos españoles que nacieron en el mismo país", sentencia con ironía. Para el expresidente, la visita del rey a cualquier país latinoamericano es indisociable de la historia colonial: "Cuando el rey viene a América Latina es como si viniese Cristóbal Colón", sentencia. Preguntado sobre si España debería pedir "perdón", responde que "debería reconocer que hizo mucho daño: el genocidio indígena, el saqueo de los recursos naturales, el exterminio".
Establece, no obstante, una distinción entre la monarquía y el Gobierno de Pedro Sánchez, al que alaba por su negativa a autorizar a EEUU el uso de las bases de Rota y Morón en la ofensiva sobre Irán. "Cuando rechazó la base militar de Estados Unidos... Allí mandan los españoles y no los norteamericanos. Eso dignifica al ser humano".
"Un presidente sin visión de país"
Sobre Rodrigo Paz, que asumió el poder en noviembre de 2025 prometiendo el fin de la escasez de combustible, Morales es implacable: "Prometió que desde el día siguiente no iba a faltar combustible. Van cuatro meses: dos colas en cada estación de servicio, una por la gasolina y otra por los talleres, por la mala calidad. Mi carro se arruinó dos veces". Sostiene que el nuevo Gobierno "no tiene ninguna visión de país" y aplica recetas del Fondo Monetario Internacional.
"Si el Gobierno no empieza ahora el cambio de matriz energética, de acá a tres años vamos a tener recortes de energía", advierte, y vaticina dos desenlaces posibles: "un revocatorio o la renuncia". "Yo quiero que le vaya bien al presidente", dice, "si va le va bien al presidente, nos va bien a todos"; no obstante anticipa "levantamientos campesinos" si continúa aplicando políticas de austeridad.
La política internacional de Paz también es objeto de crítica. Bolivia, que durante los años de Morales mantuvo rotas las relaciones con Washington, ha dado un giro de 180 grados: restableció las relaciones con Estados Unidos, expulsó a las misiones médicas cubanas, excluyó a Venezuela, Cuba y Nicaragua de su investidura y viajó a la cumbre del "Escudo de las Américas" convocada por la Administración Trump; "fueron 12 sumisos" dice en referencia a los presidentes conservadores de la región que se dieron cita con Trump.
Asegura que el imperio está aplicando un nuevo Plan Cóndor, pero que esta vez "es ejecutado por jueces y fiscales. Ya no es el genocidio ejecutado por los generales. Otra forma de implementar el Plan Cóndor". En ese terreno sitúa la causa en su contra o los juicios contra Cristina Fernández en Argentina o Rafael Correa en Ecuador.
Pese al panorama adverso, Morales se muestra optimista sobre el futuro de la izquierda latinoamericana. "Otra cosa era con Chávez, Correa, Evo, Lula... Yo sueño y estoy casi seguro: eso va a volver. Los pueblos defienden su soberanía, su dignidad, sus recursos naturales" asegura. "Trump está haciendo más fuerte el antimperialismo", sostiene.
Sobre Cuba y Venezuela, encuadra ambas crisis en la lógica del bloqueo estadounidense: "Cuando no pueden recuperar el poder político, bloqueo económico, un bloqueo salvaje e inhumano". Y sitúa la disputa global entre el eje atlántico y los BRICS como el marco que explica la ofensiva en la región. "Estados Unidos no tienen nada que hacer contras los BRICS", pronostica.
Las subnacionales: "Seguimos siendo fuertes"
Días antes de las subnacionales de este 22 de marzo, en las que Bolivia elige gobernadores y alcaldes en los nueve departamentos del país, Morales exhibe cifras para defender la vigencia de su movimiento. Pese a la proscripción y la falta de recursos, asegura que en las generales de 2025 el llamamiento al voto nulo se impuso en 179 alcaldías. "¿Qué partido puede movilizar tanta gente?", pregunta, recordando que su última marcha reunió a varios millones de campesinos.
Morales mira ya a las presidenciales de 2030 y, aunque no lo dice explícitamente, todo en su discurso sugiere que se ve como candidato. "Evo Pueblo –nombre del partido político que fundó– tiene visión de país, somos proyecto de país. Tenemos un voto duro del 30 o 35%. Eso no va a cambiar".
Evo evita aclarar si se ve como candidato en las próximas elecciones y es evasivo sobre un proceso de "unidad" o "refundación" de la izquierda boliviana. Fuera de cámaras muestra con mimo fotografías de su etapa como presidente. "Vamos a volver", dice señalando una foto en la que sale con Fidel Castro, Hugo Chávez y Rafael Correa. "Eran tiempos mejores, puedo equivocarme, pero creo que vamos a volver".


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