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Brexit Sexta derrota para Boris Johnson: no habrá elecciones en Reino Unido hasta noviembre

El Parlamento británico vuelve a rechazar su petición de elecciones y obligan al Gobierno a publicar información comprometida. Incumplir la ley, faltar a su palabra o dimitir son las opciones del 'premier' si quiere salvar su pellejo.

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El primer ministro británico, Boris Johnson. / EFE

Lo sabía él y lo sabíamos todos: el martes, pasadas la 1:30 de la madrugada en España, el parlamento británico ha vuelto a tumbar la propuesta de Boris Johnson de adelanto electoral que el primer ministro británico dice que no quiere pero que defiende como “la única manera de salir del bloque en el que se encuentra el parlamento” y de permitir “que el pueblo decida”.

Aunque positivo en la técnica, el resultado de la votación que ha tenido lugar en la Cámara de los Comunes es negativo para Johnson en la práctica: necesitaba el apoyo de dos tercios de los diputados (434) pero la oposición se había puesto de acuerdo para votar en contra o abstenerse. Resultado: 293 a favor y 46 en contra. Minutos antes de la votación, un encendidísimo Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista, reconocía que es partidario de unas elecciones pero que no votará a favor de ellas hasta que la posibilidad de un brexit sin acuerdo esté completamente fuera de la mesa.

Era la última oportunidad que le quedaba al primer ministro británico de convocar unos comicios antes de noviembre y que él pretendía celebrar el 15 de octubre. ¿Su plan? Llegar reforzado a la reunión del Consejo Europeo que comenzará dos días después. Reforzado porque la última encuesta publicada sigue diciendo que los conservadores ganarían las elecciones si se celebraran ahora mismo y eso permitiría a Johnson recuperar el control del parlamento que vio esfumarse la semana pasada cuando el Gobierno perdió la mayoría en la Cámara de los Comunes.

La ilusión de un adelanto electoral se desvanece y -aunque el decreto del propio Johnson le permitía aguantar hasta el jueves- el Gobierno ha respondido anunciando que la clausura del parlamento se llevaría a cabo esa mismo noche. El Palacio de Westminster no volverá a su actividad hasta el 14 de octubre.

Previsiblemente, Johnson y los suyos dedicarán las próximas cinco semanas a intentar alcanzar un nuevo acuerdo con la UE -insiste en que todavía puede lograrlo-, y evitar que el Gobierno tenga que pedir una extensión del artículo 50 del Tratado de Lisboa, el que establece la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Porque a esta hora Downing Street insiste rotundo en que el brexit se producirá el 31 de Octubre y se niega a pedir otra prórroga.

Los ‘planes B’ de Johnson

Con la llave de la Cámara de los Comunes a buen recaudo, ya no hay moción que valga: si Johnson quiere un adelanto electoral tendrá que ser él solo quien de el paso. ¿Cómo? Dimitiendo. Y vendería su decisión como la única alternativa que el parlamento le ha dejado para no faltar a su palabra y no incumplir la ley anti-brexit duro. Ante esta situación, la Reina tendría que pedir a otro parlamentario -previsiblemente Jeremy Corbyn, por ser el líder de la oposición- que forme Gobierno. Así sería él quien tuviera que pedir la extensión. Y una vez hecho, Johnson podría presentar una moción de censura sobre el laborista que, si no supera, desembocaría en las elecciones que Johnson tanto ansía.

Porque aparte de la dimisión, las única alternativas que le quedan a Johnson podrían llevarle a una batalla judicial en la que incluso podría llegar a enfrentarse a pena de cárcel. La primera sería por ignorar la ley anti-brexit duro. La segunda, considerada por los expertos como sabotaje, vendría si, como aseguran algunas fuentes cercanas al Gobierno, decidiera pedir la extensión pero dejando claro a Bruselas que el Gobierno sigue siendo contrario a ella. Ninguna de estas posibilidades se puede descarta a esta hora aunque, de madrugada, Johnson ha confirmado que jamás pedirá una prórroga del brexit.

Documentos privados, al descubierto

Este lunes Boris Johnson ha recibido también otra derrota -y ya van seis: el Parlamento ha votado a favor de una moción que obliga al Gobierno a publicar dos tipos de documentos: 1) sus planes secretos de cara a un brexit sin acuerdo (la conocida como Operación Yellowhammer) y 2) todos los correos, sms, mensajes de WhatsApp y documentos de cualquier formato que se hayan intercambio nueve de sus asesores -incluido Dominic Cummings, el hombre que mueve los hilos de Johnson. El diputado que ha presentado la moción, el conservador Dominic Grieve, ha expuesto ante la Cámara que una fuente de Downing Street le habría asegurado que “Johnson mintió a la Reina” sobre las razones por las que quería suspender el Parlamento con el único fin de lograr la aprobación de la monarca.

La fecha limite para que el Gobierno haga públicos dichos documentos es el miércoles. Downing Street ya ha respondido que compartirá la información con el Parlamento pero considera que la medida es “desproporcionada y sin precedentes”.

Y a todo esto… ¿Aún es posible un nuevo acuerdo?

Ya han pasado más de dos semanas desde que la canciller alemana, Angela Merkel decidió darle a Johnson un plazo de 30 días para que presentara una alternativa al problema de la frontera en Irlanda del Norte. Y como aseguraba este lunes el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, en rueda de prensa pero mirando a la cara a Boris Johnson: "Estamos abiertos a alternativas para la frontera irlandesa pero deben ser realistas y hasta ahora no las hemos recibido”.

Rotunda también Amber Rudd, hasta el sábado ministra de Trabajo, cuando explicaba las razones de su dimisión: “Ya no me creo que abandonar la UE con un acuerdo sea el principal objetivo de este Gobierno”, ha dicho. En una entrevista en BBC, ampliaba explicando que el 90% de los esfuerzos que el Gobierno destina al brexit van destinados a prepararse para una salida sin acuerdo.