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Parlamento Europeo Las concesiones a socialistas y liberales confirman a Von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea

La alemana ha pronunciado un discurso repleto de guiños a progresistas y liberales en temas como la transición justa ante la crisis climática, la igualdad de género y la creación de un sistema europeo de reaseguro para el desempleo.

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Ursula von der Leyen es felicitada por el miembro italiano del Parlamento Europeo, Silvio Berlusconi. REUTERS

Ursula Von der Leyen será la primera presidenta mujer de la Comisión Europea. No ha habido sorpresa en Estrasburgo. El Parlamento Europeo ha confirmado en la tarde del martes la nominación del Consejo de la UE, con 383 votos a favor, 327 en contra y 22 abstenciones. La votación ha sido secreta.

“Es un honor”, ha declarado Von der Leyen tras ser elegida. “Agradezco la confianza, que es la confianza que depositan en Europa, en una Europea unida y fuerte de oriente a occidente, de norte a sur”.

La Eurocámara confirma así el paquete que salió de las reuniones maratonianas de los jefes de Estado y de Gobierno de hace dos semanas, y que incluye al actual ministro de Exteriores, Josep Borrell, como jefe de la diplomacia europea. El mandato de Borrell tendrá que ser confirmado por el Parlamento después del verano, pero la ratificación de Von der Leyen lo hace aún más probable de lo que era.

Y eso que la alemana no las tenía todas consigo cuando franqueaba las puertas de la sede de la Eurocámara en Estrasburgo en la mañana del martes. Más allá del Partido Popular Europeo, su familia política, los grupos del hemiciclo recelaban en apoyarla de manera pública, y se negaban a desdecirse del mantra que habían sostenido en las últimas semanas: que solo apoyarían a uno de los cabezas de lista, un spitzenkandidaten. Ya fuera el ‘popular’ Manfred Weber, el socialista Frans Timmermans, o la liberal Margrethe Vestager, todos descartados en la cumbre europea de hace dos semanas.

El Parlamento Europeo confirma a Ursula Von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea, con 383 votos a favor, 327 en contra y 22 abstenciones

Los 182 populares de la cámara no serían suficientes para alcanzar la mayoría necesaria de 374 diputados. Si Von der Leyen hubiera escrito una carta con sus deseos para el día, habría querido tener el apoyo de socialistas (154), y de Renovar Europa (108) -el grupo de los liberales y el partido del presidente francés, Emmanuel Macron-. Con ellos conseguiría una mayoría de 474. Y, para rizar el rizo, habría pedido que la ultraderecha no la apoyara públicamente, para así librarse del sambenito de ser la candida la candidata elegida por la ultraderecha de Salvini o Le Pen. Y le ha salido (casi) todo.

La mayoría ha sido al final de solo unos votos por encima de la mayoría absoluta necesaria. Algunos miembros de la familia socialista, entre los que los destacan los alemanes, sí se han opuesto a la nominación de Von der Leyen. Entre las filas de Renovar Europa, han sido “menos de 5” los que estaban en contra, según ha dicho su líder en la Eurocámara, Dacian Ciolos, minutos antes de dirigirse al hemiciclo para votar. Los Verdes y el grupo de la izquierda ya habían anunciado su rechazo la semana pasada, que justifican por falta de acciones concretas en las propuestas de la alemana. No sabremos nunca los apoyos reales de cada partido, ya que la votación ha sido secreta: los 733 eurodiputados presentes han depositado papeles con su decisión en urnas.

Dado que fueron los líderes de países socialistas y liberales los que negociaron el acuerdo directamente en el Consejo con los populares, se antojaba complicado que fueran muchos los miembros de estos partidos que cumplieran sus amagos de la semana pasada de no apoyar a la candidata Von der Leyen. El propio presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, apoyaba el lunes por la tarde a la candidata alemana en Twitter. Parecía complicado que el PSOE, el mayor partido socialista en la Eurocámara, se revelara. Y, al parecer, no lo ha hecho.

Los grupos socialistas y liberales han conseguido lo que en realidad se proponían con su ambigüedad: que Von der Leyen recogiera en su discurso las demandas de ambos partidos. La alemana ha incluido muchas de sus peticiones en su discurso de la mañana del martes, y las había adelantado en sendas cartas que envió a los dos partidos la semana pasada. Un discurso muy aplaudido que ha podido condicionar los votos de muchos eurodiputados, depositados a las seis de la tarde.

Para los socialistas, un ‘Green Deal’, una apuesta Europa Social, garantía juvenil e infantil, y un acuerdo de asilo para las personas que llegan a la frontera del Mediterráneo. Para los liberales, una conferencia por el futuro de Europa, abierta a que los ciudadanos puedan expresar su visión para el continente, una unión de capitales europea, que ayude a la financiación de las pymes, y la posibilidad de crear listas transnacionales en las próximas elecciones europeas de 2024. Para ambos, comprometerse a reforzar el sistema de ‘spitzenkandidaten’ cuyo fracaso en esta ocasión ella misma escenifica.

Aunque el apoyo no era claro aún en la mañana del martes, Von der Leyen había demostrado su determinación por convertirse en la próxima presidenta del Ejecutivo Comunitario, al anunciar el lunes que dimitía como ministra de Defensa de Alemania.

Los miembros del Parlamento Europeo aplauden después del discurso de la presidenta designada de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. REUTERS

Un discurso para contentar a todos

Tras dos semanas buscando traerse a los grupos políticos a su lado, a las 9 de la mañana llegaba la hora de la verdad. Von der Leyen se dirigía a los eurodiputados en un discurso que ha durado algo más de media hora. Las bancadas estaban repletas. Comenzaba en francés citando a Simone Veil, primera presidenta del Parlamento Europeo. “Cuarenta años más tarde es una mujer la que es candidata a la presidencia de la Comisión”, subrayaba la alemana ante el aplauso de la cámara.

La alemana, conocida por ser partidaria de una Unión Europea federal, recordaba su compromiso con Europa, como una obra enorme “desde los escombros y las cenizas de las dos guerras mundiales”, que se ha convertido en un mercado común de más de 500 millones de personas “viven en prosperidad y libertad”.

Se pasaba al inglés para ir al meollo de su programa, el que ha tenido que crear en las dos semanas que han pasado desde que se enteró de que era candidata a liderar el Ejecutivo europeo.

La lucha contra la crisis climática era su primer punto, su primer guiño a socialistas y verdes. “Quiero que Europa sea el primer continente neutral en términos de clima para 2050”, anunciaba. Von der Leyen se comprometía también a reducir las emisiones de CO2 para 2030 “en un 50 o 55%”.

Para conseguirlo, la alemana ha propuesto un ‘green deal’, un acuerdo verde, para trasladar los objetivos a medidas concretas, como un plan de inversión “para una Europa sostenible”, que incluya convertir parte del Banco Europeo de Inversiones en un banco climático. “Esto desbloqueará un billón de euros en inversión en la próxima década”, confiaba. La introducción de un impuesto sobre el carbono en la frontera es otra de las medidas verdes que ha propuesto, y que estaba en la agenda socialista, incluida la del Gobierno de España.

Von der Leyen seguía con sus convicciones a la izquierda. Proponía una transición justa, ya que “no todas las regiones parten de la misma base”, que incluya un fondo de ayuda “a los más afectados”, en referencia a aquéllos que trabajan en industrias contaminantes como la de la extracción de carbón, que podrían perder sus empleos y necesitar apoyo adicional para su inclusión en la sociedad.

El siguiente guiño fue para los liberales: la creación de un mercado común de capitales, que ayude sobre todo a las pymes “que son la espina dorsal de nuestras economías”.

Después ha vuelto a contentar a socialistas y a los países del sur, al pedir mayor flexibilidad “dentro de las normas” para el pacto de estabilidad y crecimiento para permitir cierto grado de maniobra en la realización de inversiones, aun cuando no se cumplan con los criterios económicos de la Comisión. Por ejemplo, durante una crisis económica. “Los ciudadanos no están al servicio de la economía, la economía está al servicio de los ciudadanos. Nuestra economía de mercado social tiene que reconciliar el mercado con lo social”, ha dicho la alemana, quien también pedía que el Semestre Europeo, que controla los presupuestos de los Veintiocho, tenga una orientación ecológica, y permita “seguir persiguiendo los objetivos de desarrollo sostenible”.

Ursula Von der Leyen, primera mujer al frente de la Comisión Europea

Siguiendo con su discurso sobre la economía social, la alemana ha subrayado que las grandes empresas tecnológicas deben pagar los impuestos que les pertenecen en Europa. "Los gigantes tecnológicos consiguen enormes beneficios en Europa. Muy bien, porque somos un mercado abierto y nos gusta la competencia, pero si hacen estos pingües beneficios a costa de nuestro sistema escolar, formación profesional, trabajadores y seguridad social, no es aceptable que realicen beneficios pero apenas paguen impuestos, porque juegan con nuestro sistema fiscal. Si quieren beneficios, tienen que compartir también la carga”, ha sentenciado.

A continuación, ha propuesto un sistema de reaseguro para seguros de desempleo para acolchonar choques externos a nivel europeo, una petición del Gobierno de España y Francia. Ha pedido que se triplique el presupuesto para el programa Erasmus, que se establezca la garantía juvenil como algo permanente y una garantía infantil que ayude a los niños en riesgo de exclusión social “los derechos más fundamentales, como asistencia sanitaria y educación”.

Una Comisión con plena igualdad de género ha sido su siguiente propuesta. “Si los estados miembros no proponen candidatas a comisarios suficientes yo no dudaré en pedir otros nombres”. Desde 1958, ha habido 183 comisarios europeos, de los que 35 son mujeres, menos del 20%. “Las mujeres representamos la mitad de la población, queremos nuestra parte justa”, ha protestado.

Von der Leyen ha pedido además que la violencia “contra las mujeres” se incluya como uno de los delitos definidos en el texto de los tratados de la UE.

El drama de las casi 18.500 personas que han muerto tratando de llegar a Europa desde 2014 ha sido el siguiente punto de su discurso. Ha declarado que “en el mar existe la obligación de salvar vidas”, y ha recordado que en los tratados de la UE se reconoce el derecho a la protección de la dignidad humana. Von der Leyen ha defendido la creación de corredores humanitarios para salvar a demandantes de asilo en riesgo, una petición en línea con las reclamaciones de Acnur de la semana pasada, tras la muerte de 53 personas en un ataque aéreo contra un centro de detención de migrantes en Libia.

Von der Leyen ha anunciado su intención de que reforzar la agencia de guardacostas europeas (Frontex) con 10.000 agentes hasta 2024, “no más tarde”. En otra mano tendida a los países del sur, la alemana ha defendido ofrecer ayuda a los países como Italia, Grecia, España y Malta, que por su situación son los países de llegada de los migrantes. “Necesitamos solidaridad, tenemos que ayudarnos, y compartir la carga [sic]”.

En materia de política exterior ha vuelto a la línea más tradicional de la derecha europea, y ha defendido la OTAN como “la piedra angular de nuestra defensa colectiva” y ha causado cierto revuelo en las bancadas del hemiciclo cuando ha anunciado su intención de que la UE tome decisiones en política exterior a través de mayorías cualificadas en el Consejo (formado por los jefes de Gobierno de los Estados), y no de manera unánime como hasta ahora. El objetivo para Von der Leyen sería que Europa tenga “una voz más fuerte y más unida en el mundo” y que actúe más rápidamente.

En los últimos puntos de su discurso, todavía en inglés, se ha mostrado abierta a ampliar el plazo para la salida del Reino Unido, actualmente prevista para el 31 de octubre, “si se necesitara más tiempo por una buena razón”. El anuncio ha levantado una ovación en la cámara.

El líder del Partido Brexit, Nigel Farage, durante un debate sobre la elección de la presidenta designada de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. REUTERS

¡Viva Europa!

El alemán ha sido el idioma que Von der Leyen ha escogido para cerrar su intervención con una vuelta al terreno más sentimental. La entonces candidata a la presidencia de la Comisión ha relatado cómo su padre tenía 15 años al término de la Segunda Guerra Mundial, y cómo le explicaba a ella y a sus seis hermanos “lo importante de que otros países nos tendieran la mano”.

Y ha concluido refiriéndose a sus hijos: “Mis niños me dicen, con razón: ‘no deis largas a las cosas, actuad ya’. Exhorto a todos los europeos a que participen, es lo más valioso que tenemos. Es lebe Europa, vive l’Europe, long live Europe”.

Los aplausos han invadido la Eurocámara durante más de dos minutos. Incluso los líderes de los Verdes, Ska Keller, tímidamente, y Phillip Lamberts, de manera más efusiva, han aplaudido el discurso de la alemana, aunque se oponen públicamente a su nombramiento.

Menos titulares, más acciones concretas

Tras el discurso de la candidata, los líderes de los principales partidos de la Eurocámara han tomado la palabra. El que en principio debería haber estado en la silla de Von der Leyen, el candidato ‘popular’ Manfred Weber, ha sido el primero en tomar la palabra tras la candidata Von der Leyen, y la ha apoyado a pesar de todo. “Lo que ha pasado en los últimos días ha causado daños, pero no debemos arreglarlo creando más daño. Europa debe estar en posición de actuar, debe ser estable”, pero ahora “debemos remangarnos” y trabajar junto con Von der Leyen.

La líder de los socialistas europeos, Iratxe García, se ha mostrado satisfecha de los guiños a las políticas socialistas de Von der Leyen, pero le ha pedido medidas más concretas, como una cifra concreta de gravamen a las grandes empresas tecnológicas, un sistema de rescate a migrantes que no criminalice las oenegés y un sistema de visados humanitarios. No revelaba aún si los socialistas apoyarían a la alemana. Por su parte, el liberal Ciolos se ha mostrado más favorable a apoyar a Von der Leyen, satisfecho por las medidas incluidas por la alemana en su discurso.

Philippe Lamberts, líder belga de los Verdes en la Eurocámara, también se ha mostrado satisfecho por la dirección de las medidas de la alemana, aunque ha reafirmado su rechazo a la candidata. Le ha pedido más ambición frente a una “triple urgencia”: la climática, incluida la biodiversidad y los recursos naturales que se acaban; la desigualdad “cada vez más profunda, alimentada por la globalización neoliberal” y las libertades fundamentales en el Estado de Derecho.

Lamberts le ha pedido que las cláusulas climáticas en los acuerdos de comercio internacionales de la UE sean sancionables, para evitar una globalización a costa de los recursos naturales, y una declaración férrea contra la situación de los migrantes en el Mediterráneo. “Es vergonzoso e indigno que la UE se apoye sobre regímenes autoritarios o Estados fallidos”, en referencia a Libia, para proteger “coste lo que cueste” las fronteras europeas.

Tras las declaraciones de los grupos euroescépticos y de la ultraderecha, que se han opuesto a Von der Leyen, el líder del grupo de la izquierda europea, en el que están Unidas Podemos e Izquierda Unida, ha denunciado el nombramiento de una ministra de Defensa para el liderazgo de la Comisión. “Representa que se inclina hacia el militarismo”, ha dicho Martin Schirdewan.

Schirdewan ha urgido a Von der Leyen a que tome acciones “ya” contra la crisis climática y que termine con la pobreza en la UE, en la que viven 113 millones de personas. El líder de los Verdes alemanes, Sven Giegold, también ha afeado a Von der Leyen su falta de medidas en materia de migración en su turno de palabra durante el debate que se ha abierto durante tres horas con decenas de europarlamentarios. “No es suficiente lamentar la pérdida de vidas”, ha dicho Giegold, quien ha urgido a Von der Leyen a crear una misión de rescate europea. “Los titulares son buenos, pero el contenido es insuficiente”.

Ursula Von der Leyen, que ha querido mostrarse como la “amiga del Parlamento” para meterse a los diputados en el bolsillo, sabedora de la incertidumbre de su elección. En dos semanas, ha tenido tiempo poco más que para producir una serie de titulares en todos los frentes de la política europea, y ha conseguido convencer a liberales y socialistas. Tendrá ahora cinco años para cumplir con el programa que ha presentado hoy ante la Eurocámara y demostrar que hay contenido más allá de los titulares.