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Conflicto arancelario Decálogo para entender el conflicto arancelario entre EEUU y México

La afrenta de Donald Trump está en el aire. ¿Consumará la subida del 5% a productos made in México, su segundo suministrador mundial y principal receptor de inversiones estadounidenses? Hay muchos intereses en juego.

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Un tren de carga se ve cerca de la frontera entre los EE. UU. y México, en Laredo. Reuters

Y Donald Trump cogió, de nuevo, su fusil. Fiel a su estilo de aplicar una diplomacia de cowboy, como la definió el titular de Exteriores español en funciones, Josep Borrell, volvió a hacer uso de su arma favorita, la subida de aranceles. Contra México. Lo anunció el pasado 31 de mayo. Sobre todos los productos mexicanos que traspasen las fronteras estadounidenses. Tendrán que pagar un 5% más de aranceles. Con efectos inmediatos: desde el 10 de junio. Una reprimenda por no controlar la inmigración irregular.

No es la primera vez que el dirigente americano amenazaba con castigar la supuesta permisividad de su vecino del sur con el tránsito de personas -mexicanos o de otras latitudes latinoamericanas- que deciden penetrar en suelo estadounidense. Ya lo hizo con Enrique Peña Nieto, el político conservador que antecedió a Andrés Manuel López Obrador en la presidencia del país.

"Si la crisis persiste, subirán al 10% desde el 1 de julio, al 15% a partir de agosto, al 20% en septiembre y al 25% en octubre", relató Trump

Pero lo ha consumado bajo las riendas del dirigente progresista al que, además, le ha trasladado una clara consigna: "si la inmigración ilegal remite por medidas que se hayan concretado desde México, siguiendo nuestro exclusivo criterio, los aranceles se quitarán, pero si la crisis persiste, subirán al 10% desde el 1 de julio, al 15% a partir de agosto, al 20% en septiembre y al 25% en octubre", según relató el propio Trump.

De confirmase, como parece, esta senda de acontecimientos, ¿qué consecuencias tendrá para el comercio bilateral entre dos de los mercados más dinámicos del mundo en intercambio de mercancías, bienes y servicios?, ¿y sobre la economía global, asolada desde el pasado verano por varias guerras comerciales lanzadas por la Administración Trump? Un decálogo de situación puede servir de guía para entender los efectos económico-comerciales y geoestratégicos de este conflicto con México.

1.- ¿Amenaza sobre la economía americana?

Desde luego. La coyuntura de EEUU podría sufrir un duro shock. En forma de subida de precios de productos básicos de consumo y de materiales industriales, cuyos flujos comerciales podrían verse interrumpidos de forma súbita desde el 10 de junio. "En una economía que ya emite varias señales de aminoramiento", señala el director de investigación de BMO Capital Markets, Sal Guatieri, a Marketwatch.

A su juicio, la automoción será el segmento productivo que "más seriamente se verá afectado" porque uno de cada tres vehículos que circula por EEUU está fabricado en México. Pero también "una parte substancial de las frutas y verduras" que consumen los estadounidenses. "La inflación sobre estos productos subirá como un cohete", alerta. Y, en general, el encarecimiento del precio final del consumo se trasladará a la Reserva Federal, hasta el punto de poner en riesgo su nueva política de freno a las subidas de tipos -exigida con desdén por el propio Trump- que ha emprendido en 2017, hasta situar el precio del dinero en el 2,5%.

JP Morgan resta un cuarto de punto el ritmo de crecimiento del PIB americano en otoño por la posible subida de tarifas a México y la firma Perryman cree que se perderán 400.000 puestos de trabajo en EEUU

No en vano, el comercio entre ambos países, socios desde 1994, del Nafta, la unión aduanera suscrita también por Canadá, alcanzó los 612.000 millones de dólares en 2018. Cifra que convierte a México en el principal aliado comercial de EEUU. Por delante de Canadá y China. Cada día traspasan la frontera entre México y EEUU productos que sobrepasan los 1.500 millones de dólares de valor de mercado.

El riesgo, pues, de un impacto inminente sobre ambas economías es evidente. "Definitivamente, añade riesgos para que se produzca una ralentización", explica sin demasiadas dudas Jonathan Millar, economista de Barclays, a Bloomberg. Como también lo atestigua el mensaje de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, quien ha dejado entrever que el primer recorte de los tipos de interés en EEUU ya no será en diciembre, tal y como apuntaba el consenso del mercado, sino en un escenario más cercano. Muy probablemente, a lo largo de este verano.

"Si se produce finalmente la interrupción de los suministros de bienes y mercancías de México se presenciará una mayor incertidumbre, que se traducirá en pérdida de inversiones empresariales", enfatiza Millar. Desde JP Morgan, Michael Feroli, se atrevió ya a reducir en un cuarto de punto, hasta el 1,5%, el ritmo de crecimiento en el tercer trimestre. Ante "la preocupación por que los gastos de capital se debiliten por el panorama de cautela y se traslade al consumo". Porque, entre otras razones, el aumento tarifario elevará las presiones inflacionistas, por el encarecimiento de los bienes procedentes de México y de otras latitudes, como China, a las que la Casa Blanca ya ha impuesto sus reprimendas arancelarias. Algo que, además, añade dificultades a la maniobra a la baja de la Fed. En términos laborales, el coste sería de 400.000 puestos de trabajo -117.000 en Texas y 50.000 en California- dice un informe de la consultora Perryman Group, al que ha tenido acceso la cadena CNBC.

2.- ¿Qué territorios americanos se verán más afectados por la decisión?

México es el segundo mercado más importante del sector exterior americano, que ya resta dinamismo al PIB y cuyas empresas han criticado la política sancionadora de la Casa Blanca y su ambivalente -y arbitraria- imposición de multas. A él enviaron, en 2018, 265.000 millones de dólares. Sobre todo, software y material informático, semiconductores, productos químicos y petrolíferos, papel, carne y maíz. De confirmarse la imposición, algunos grandes estados, como Texas, que vendió productos por un valor cercano a los 98.000 millones de dólares o California, con casi 27.000 millones, estarán entre las más afectadas por la subida arancelaria. Fuera de los lindes territoriales con México, el Estado de Michigan, con más de 12.500 millones de exportaciones procedentes de su industria auxiliar del automóvil, en Detroit, también sufrirá el impacto.

3.- ¿En qué situación queda el reformado Nafta?

La unión aduanera que alberga, desde 1994, a EEUU, Canadá y México, fue refundado, en septiembre pasado. Ha pasado a denominarse el USMCA (US-México-Canadá) y la decisión de Trump ha llegado en el punto culminante para que los parlamentos de los vecinos de EEUU y el Congreso americano ratifiquen un acuerdo hacia el que se encaminaba el poder legislativo estadounidense. Con un amplio apoyo de republicanos y demócratas.

En la clase política norteamericana ven con perplejidad que se abra una nueva batalla comercial cuando los parlamentos de Canadá y México y el Congreso de EEUU tienen que ratificar el USMCA

En esencia, incluía medidas como un principio rector por el que el tratado debe ser revisado cada seis ejercicios, con una fecha de expiración -16 años- a instancias de la Casa Blanca; establecía un tribunal de disputas entre gobiernos, una victoria del bando canadiense que evitó que la capacidad de resolución de conflictos cayera en manos del arbitraje privado, y establecía cuotas diarias de entrada de productos -el 3,6% del consumo diario de Canadá, por ejemplo- y de productos como los agrícolas o nuevas reglas para el sector automotriz.

Como que el 75% de la exportación de vehículos fabricados en cualquiera de sus tres socios estarán libres de aranceles -alza substancial respecto al 62,5% actual-, a cambio de que el 40% de la producción la realicen trabajadores que obtengan, al menos, una remuneración de 16 dólares por hora, para evitar ventajas competitivas vía salarial. Además de un compromiso de prohibir las fluctuaciones cambiarias artificiales para ganar cuota de mercado.

Fuentes oficiales han trasladado a Bloomberg el enfado del Representante de Comercio, Robert Lighthizer, por una decisión, la amenaza de subida arancelaria a México, que se tomó entre los asesores presidenciales más fervientes con la construcción del Muro para frenar la inmigración en la frontera sur del país. En una fase crucial para que el USMCA entre en vigor. Tori Whiting, economista comercial en la Fundación Heritage, think tank conservador, asegura que las tarifas "son un impuesto a los consumidores en un amplio abanico de productos, desde los aguacates hasta los automóviles que debilitan enormemente las perspectivas de ratificación del USMC".

4.- ¿Tiene justificación la apelación a la seguridad nacional en la decisión de Trump?

Muy poca. Aunque el tenor de la dialéctica oficial mezcla inmigración y comercio en aras de garantizar la seguridad del país, así lo pretenda demostrar. La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee, ha llegado a recomendar a México que "lo mejor que puede hacer es frenar a las caravanas de inmigrantes que llegan a su territorio desde América Central y repatriarlos de inmediato". Idea que ha sido reforzada por el propio secretario de Seguridad Nacional, Kevin McAleenan, para el que el Gobierno de López Obrador "debe realizar esfuerzos en su frontera sur", con objeto de contener y perseguir "a las organizaciones criminales que operan en el país y que trasladas sus operaciones delictivas en otras naciones".

Las voces discrepantes también se atisban en el escenario político americano

Marcelo Ebrard, ministro de Exteriores mexicano, ha respondido con un tweet previo a su trascendental encuentro con su homólogo, el secretario de Estado, Michael Pompeo, que su país "no es responsable" de los flujos migratorios que proceden de Centroamérica, ni de que en EEUU "haya altos consumos de droga" antes de apelar a que se restablezca la concordia y se impida un incremento arancelario "que no tiene sentido económico alguno".

Las voces discrepantes también se atisban en el escenario político americano. La portavoz en el Congreso de los demócratas, Nancy Pelosi, y los candidatos a las primarias de su partido se han manifestado abiertamente, desde hace varias semanas, contra la estrategia comercial punitiva de Trump. Incluso en el seno de la formación republicana arrecian las críticas. Su senador por Iowa, Chuck Grassley, acusa al inquilino del Despacho Oval de imponer un "uso indebido" de su autoridad y le recuerda que "la política comercial y la seguridad nacional son asuntos distintos".

5.- ¿Tiene el muro con México efectos sobre la acción de Trump?

Sin duda. Y sobre las sombras de culpabilidad que aún asolan sobre su exoneración de la conexión rusa durante su campaña a las presidenciales de 2016 que contiene el informe del fiscal especial Robert Mueller, y cuyas dudas -y opacidad- ha levantado de nuevo el fantasma del impeachment, proceso de destitución presidencial.

La construcción del muro es el compromiso estelar de Trump con sus votantes y su puesta en marcha ha sido interrumpida por falta de recursos. Su administración sólo ha logrado una porción de los 8.000 millones de dólares que cuesta. El Congreso liberó 1.400 millones para el levantamiento de estructuras físicas y su gobierno ha recaudado otros 3.500 más trasladando partidas de proyectos de infraestructuras militares y de otras fuentes de ingresos.

Voces republicanas piden a Trump que deje de inmiscuir el comercio con la seguridad nacional en un clima político enrarecido

Tampoco es casual que, durante la crisis arancelaria iniciada con México, Trump haya filtrado personalmente en redes sociales el tránsito por la frontera de 1.036 personas que cruzaron el río Grande, por El Paso, y que fueron grabadas por la Patrulla Fronteriza. En un momento en el que aumentan las presiones sobre los excesos en la detención de inmigrantes. A los que, de forma habitual, se les amplía arbitrariamente el tiempo máximo de retención, establecido en 72 horas, antes de que pasen a ser custodiados por los servicios sociales y posteriormente alojados en refugios, en familias de acogida o con familiares residentes en EEUU.

La política de asilo de Trump brilla por su ausencia. Porque para Trump, "la seguridad es lo más importante". Y el alza de tarifas, en su opinión, servirá para financiar la valla. Además de para dar el pistoletazo de salida a una larga precampaña electoral para revalidar su mandato, en noviembre de 2020.

6.- ¿Cómo afronta la economía de México el nuevo escenario?

El Ejecutivo de López Obrador confía en una resolución pacífica. Javier Mayoral, economista de BBVA, asegura que el aumento de tarifas, de llegarse al 25%, "arrojaría al PIB de México a la recesión, desempolvaría los riesgos inflacionistas, perjudicaría seriamente los avances hacia la consolidación fiscal y dañaría la senda de relajación monetaria de su banco central". La segunda economía latinoamericana navega en los últimos trimestres por un tobogán.

La conexión real de la Administración Trump es que México, con el aumento de las tarifas, financie los 8.000 millones de dólares que cuesta la construcción del muro fronterizo

Entre enero y marzo se contrajo dos décimas, aunque un año antes marcó un registro de cierto vigor, al crecer un 1,3%. En medio de aguas turbulentas debido a la amenaza comercial contra el Nafta de Trump, a la fortaleza del dólar y a las subidas de tipos para contener las fluctuaciones de su moneda, el peso, en los mercados cambiarios en busca de acceso a una financiación cada vez más caras en las bolsas internacionales. "Los daños colaterales sobre México serán negativo y severos si la amenaza arancelaria de EEUU fructifica", apunta Tom Orlik, analista jefe de Bloomberg Economics.

El mercado Nafta ha dado alas al sector exterior mexicano, uno de los motores de su PIB. Hasta vender a su vecino del norte 346.500 millones de dólares el pasado año. Desde los 39.900 que registró en 1993. Esencialmente, vehículos a motor (un 19% de las ventas totales); otro 14% de materiales auxiliares de esta industria; equipos informáticos (8%), petróleo y gas (4%) y un 3% de equipamiento eléctrico. Con un superávit bilateral de casi 82.000 millones, aunque EEUU se ha granjeado un saldo positivo consolidado en servicios.

7.- Otros daños colaterales sobre México

La subida arancelaria también alterará el clima social y empresarial. EEUU es la principal fuente de inversión extranjera. Los flujos directos de capital alcanzaron los 110.000 millones de dólares en 2017 -último ejercicio completo registrado- cifra muy por encima de los 17.000 con los que las firmas estadounidenses iniciaron su cruzada en el mercado mexicano en 1994, año de inicio del Nafta.

También las remesas que envía el colectivo de mexicano en EEUU y que, el pasado ejercicio, se elevaron hasta los 28.800 millones de dólares un 7,6% más que en 2016. O las entradas de turistas desde el norte, la pérdida de ventas de las compañías que operan en EEUU o el recorte de empleos de firmas norteamericanas que han ido a México en busca de ventajas laborales que les hagan más competitivos. También el peso dejó una buena parte de su cotización en la jornada posterior al anuncio de Trump: un 3,6% frente al dólar. Un mal augurio para el esperado deseo empresarial y consumidor de relajar el precio del dinero en el país, en el 8,25%.

8.- Consecuencias sobre la economía global

"El mundo se mueve hacia una fase de divergencia entre lo político y lo económico, con enormes similitudes con el periodo de la Guerra Fría, pero con múltiples estrategias en juego; cada cual, más peligrosa para los inversores" dice a Reuters Kim Catechis, experto en mercados emergentes en la firma Martin Currie. Las de mayor riesgo, sin duda, son las guerras comerciales, advierte el FMI. Andrew Chatzky, analista del Council on Foreign Relations (CFR), asegura que, "en sentido estricto, las tarifas tratan de proteger a unos amplios sectores industriales locales, pero, en el fondo, encarecen las importaciones y el precio final de venta, incluso de sus propios productos".

Varias instituciones internacionales afirman que las tensiones comerciales tendrán implicaciones en el PIB global

Estos costes -escribe- han crecido desde que se desencadenó el alza tarifaria de EEUU contra bienes made in China. Hasta entonces, la senda era bajista. Durante decenios. Además de dificultar futuros acuerdos que Washington mantiene en distintos estratos negociadores, como los de Japón o la UE, así como el que pretende cerrar con el Reino Unido post-Brexit. El proteccionismo -afirman desde el World Economic Forum- "es una doctrina que ha ayudado a que se precipite al abismo el comercio mundial en la década de los treinta, y fue una de las semilla que hizo germinar la Segunda Guerra Mundial; tampoco ha contribuido precisamente a la estabilidad macroeconómica" de los países que la implantan.

En la actualidad, la Unctad, la Agencia de Naciones Unidas para el Comercio, acaba de señalar que el comercio global ha entrado en contracción del 1,8% entre enero y marzo, la caída más drástica desde marzo de 2009. Sus expertos aseguran que "las tensiones tendrán implicaciones en el PIB global, pero serán más notables los cambios a los que obligará en la gobernanza del comercio global". Las confrontaciones "afectarán a la OMC y debilitarán el sistema multilateral".

9.- ¿Y Europa?

Pues a la expectativa. Sabe que la afrenta de Washington parece destinarse a la industria automovilística, al vino y al sector alimenticio. Básicamente. Pero se verá acosada por China, cuya economía sigue en pleno aterrizaje, y por los cantos de recesión del PIB americano. Mientras busca antídotos fiscales y monetarios para espolear su actividad, dañada por el sector exportador alemán y la atonía de Italia. Wait and see es la consigna. Los jerarcas de la UE no atisban un tratado transatlántico, si no hay un cambio de Administración en EEUU en 2020.

10.- ¿Cómo observa el conflicto España?

Con calma tensa. Porque EEUU y México están entre sus grandes socios comerciales e inversores. El mensaje oficial y de las empresas es que se trata, aún, de un conflicto larvado, que podría entrar en solución a tiempo para impedir la subida del 5%. Creen que las empresas españolas en México son esencialmente de servicios, algo que les aleja del ámbito industrial al que parece ceñirse la embestida arancelaria de Trump.