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Día-D Los nietos de Normandía

Este 6 de junio se celebran los 75 años del Desembarco de Normandía, hito histórico de la Segunda Guerra Mundial que determinó no solo el destino de Occidente, sino también el de la sociedad internacional que se generará con la creación de las Naciones Unidas.

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Una rosa en el cementerio en memoria de los soldados caídos en el Desembarco de Normandía. / REUTERS - Stephane Mahe

ROMA, Actualizado:

Cuando se baja por la Avenida de la Liberación en Saint-Laurent-sur-Mer, hacia la playa, el silencio termina apropiándose de todo en Omaha Beach. Paseando a lo largo de la costa de esta parte del Norte de Francia, bañada por el Canal de la Mancha, es imposible no preguntarse qué hubiera sido de Europa sin los acontecimientos que en este sitio tuvieron lugar. Es imposible no preguntarse qué hubiera sido de la Historia si no hubiera habido miles de seres humanos, militares y civiles, preparados para perderla aquí. Si hay una fecha que resume ese sacrificio, es el 6 de junio de 1944. Si hay una palabra, ésa es Normandía.

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Este jueves se celebran los 75 años del Desembarque de Normandía, hito histórico de la Segunda Guerra Mundial que determinó no solo el destino de Occidente, sino también el de la sociedad internacional que se generará después con la creación de las Naciones Unidas. El presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron,  será el anfitrión que acogerá a los mandatarios internacionales en los diferentes actos. En Colleville-sur-Mer el presidente estadounidense Donald Trump estará en el cementerio militar de Estados Unidos, justo encima de Omaha Beach, nombre en clave de una de las playas donde fallecieron más de 9.000 soldados estadounidenses.

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Junio, 1944. Los nazis tienen ocupada toda Francia con mano dura. Durante el año anterior, el ejército de Hitler empezó a retroceder tanto en la célebre batalla de Stalingrado (URSS) como con la llegada de los Aliados a Sicilia (Italia). Francia estaba siendo vigilada muy de cerca, ya que muchos oficiales alemanes sospechaban que pronto podría haber una invasión también de Europa Occidental por el Norte de Francia. Lo que no sabían era exactamente dónde.

Soldados en el Desembarco de Normandía, en una imagen de archivo. / REUTERS

Para despistar de la forma más efectiva posible, en la Operación Fortaleza los Aliados fingieron preparar el desembarco en el estrecho de Calais –de Dover, para los británicos–; un lugar geográficamente incluso más lógico donde realizarlo, porque allí Reino Unido y Francia están separadas por tan sólo 33 kilómetros. Por esta razón, los Aliados hicieron creer a Hitler que desembarcarían zarpando desde el condado de Kent, justo en frente de Calais. En realidad no había nada, más que vehículos de cartón piedra y carros de combate montados con gomespuma. La idea funcionó mucho mejor de lo que se esparaba, ya que el propio Hitler, incluso tras el Día D, seguía convencido de que Normandía era el falso desembarco y que el de Calais era el verdadero.

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La costa normanda, igualmente, tenía inconvenientes. Entre ellos, el factor de la distancia, ya que hay cerca de 180 kilómetros de separación entre Reino Unido y Francia en esta parte del Canal de la Mancha. Pero más allá de eso, las playas de Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword; eran más útiles debido a sus grandes dimensiones que permitían un acceso más cómodo para las decenas de miles de militares preparados a lo peor.

Las fuerzas armadas alemanas estaban presentes en la zona, pero no tanto como en Calais. El conocido general y estratega alemán Erwin Rommel, sin embargo, mandó recubrir las playas de Normandía con cientos de obstáculos de hierro en forma de "X", como los que se ven en las conocidas fotografías de Robert Capa publicadas en la revista Life. Aunque entonces la mayoría de los oficiales alemanes decía lo contrario; Rommel, quien conocía muy bien cómo desebarcaron los Aliados en Italia entre 1943 y 1944, estaba profundamente convencido de que el desembarque sería en la Baja Normandía.

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¿Qué día realizar el desembarque? Tenían que coincidir tres factores: alta marea, luna llena y luz del amanecer. El estadounidense Diwght D. Eisenhower, comandante supremo aliado en el frente de la Europa occidental –y futuro presidente de Estados Unidos–; decidió que las operaciones tenían que darse entre el 5 y el 7 de junio. La alta marea evitaría que las lanchas encallaran, la luna llena serviría para las tropas aerotransportadas y la luz del alba para que las fuerzas navales bombardearan desde el agua a las defensas costeras alemanas.

Tenían que coincidir tres factores: alta marea, luna llena y luz del amanecer

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No podían retrasarse más semanas porque el tiempo empeoraría y no se podía perder el efecto sorpresa. De hecho, el mal tiempo protagonizaba incluso aquellos primeros días de junio. Al parecer, se preveía un poco de calma a lo largo de la mañana del 6 de junio de 1944. Día en el que arrancará definitivamente la Operación Overlord, cuyo objetivo último era el de liberar a Francia y a Europa Occidental del nazismo. Empezando por Normandía.

Al contrario de como se suele pensar, el célebre Desembarque de Normandía, como tal, no empezó a las 06:30 horas. En realidad comenzó de madrugada, tanto en el extremo este de las operaciones, en la localidad de Bénouville; como en Sainte-Mère-Église, extremo oeste. En el puente de Bénouville, conocido como Pegasus Bridge, los soldados británicos aerotransportados dieron lo mejor de sí para liberar el adyacente Café Gondrée, perteneciente a Georges y Thérèse Gondrée. Ellos estuvieron en contacto durante semanas con la inteligencia aliada para las operaciones. Arlette Gondrée, actual propietaria del café, me contó en una de mis coberturas que sus padres "esperaron cuatro años a que llegara aquel momento. Estaban tan felices que abrieron las 98 botellas de champán que tenían escondidas de los nazis desde 1940". Arlette fue la primera niña liberada por los Aliados en Normandía.

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Sainte-Mère-Église, primerísimo lugar liberado por los estadounidenses, terminará siendo muy conocido por la mítica escena en la que el paracaidista John Steele, colgado en el campanario de la iglesia de la localidad, sobrevivió a los disparos de los alemanes haciéndose el muerto. Todo lo que ocurrirá seis horas más tarde entre Sainte-Mère-Église y Bénouville, situadas a unos 100 km entre sí, será la mayor operación anfibia hasta el momento. El resto es historia.

Frederick Noon: "Sobreviví porque fui zigzagueando"

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Pero no todo lo que tiene que ver con Normandía es épico y ejemplar. Una vez logrado el control sobre las playas, la Operación Overlord se vio frenada. Semanas después del Día D, Caen –a unos 15 kilómetros del mar en dirección al sur– seguía sin estar bajo el control de los Aliados. Y para éstos la ciudad de Caen era clave, porque implicaba el acceso a la ruta hacia París. Pero como el bloqueo era total y los nazis resistían, los Aliados terminarán lanzando 7.600 toneladas de bombas: el mayor bombardeo aéreo de la Historia. Con 20.000 muertos civiles y 76.000 desplazados.

No es difícil, en este 75 aniversario en el que Normandía estará de fiesta todo el verano, ver aficionados que visten uniformes de la época. Sin embargo, con algo de paciencia, es posible encontrar los auténticos veteranos. Caminan lentos, orgullosos y con la mirada firme. Entre ellos recuerdo a Frederick Noon, británico de 1922, quien recordaba con detalle su desembarque en la playa de Sword: "Sobreviví porque fui zigzagueando. Pero muchos compañeros se hundieron en el agua debido al exceso de equipamiento", me explicó. El momento más duro para muchos, fue bajar de las lanchas y notar el agua al cuello. Muchos me confesaron que "la guerra hay que vivirla, para luego rechazarla". Así pues, Normandía nos hace entender un potentísimo mensaje: los veteranos de Normandía son los primeros pacifistas.

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La mano de un soldado que estuvo en el Desembarco de Normandía durante un acto conmemorativo en Colleville-sur-Mer (Francia). / REUTERS - Christian Hartmann

Calle del Desembarco, Bulevar de los Aliados, Avenida 6 de Junio, Avenida de la Liberación. Fijarse en los nombres de las calles de los pueblos de Normandía es como tener presente, en todo momento, un pasado tan cercano cuanto crucial. Normandía, inevitablemente, es sinónimo del sacrificio de miles de militares y civiles. Esta tierra, tan icónica cuanto real, es el testigo vivo de lo cara que fue la libertad de Europa. No hace falta ser francés para tener abuelos por estas tierras. Porque todos, de alguna manera, somos nietos de Normandía.

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