Un tiroteo cerca de la Casa Blanca deja dos agentes de la Guardia Nacional de EEUU gravemente heridos
Un sospechoso, que fue detenido y se encuentra en estado crítico, "pagará un precio muy alto", según Trump.

Dos agentes de la Guardia Nacional han resultado gravemente heridos en un tiroteo cerca de la Casa Blanca, en el que fue detenida una persona que se encuentra en estado crítico tras sufrir heridas de bala.
Los disparos se produjeron en la esquina entre la calle 17 y la calle I, en el noroeste de Washington, a pocos metros de la residencia presidencial.
El sospechoso "dobló la esquina, alzó el brazo con un arma de fuego y disparó contra los miembros de la Guardia Nacional", explicó Jeff Carroll, subjefe en el Departamento de Policía Metropolitana de Washington.
Carroll aseguró que otros miembros de la Guardia Nacional que se encontraban en la zona "intercambiaron disparos" con el atacante y lograron reducirle y detenerlo. Las fuerzas del orden respondieron rápidamente y ordenaron a los viandantes a que tomaran refugio en los edificios cercanos.
Los dos agentes y el agresor han sido hospitalizados, anunció el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien se encuentra en su mansión de Mar-a-Lago, en Florida, por el puente de Acción de Gracias.
"El animal que disparó a los dos guardias nacionales, ambos gravemente heridos y ahora en hospitales separados, también está gravemente herido, pero, a pesar de todo, pagará un precio muy alto", declaró Trump en su red Truth Social antes de que las víctimas fallecieran.
Según testigos en la escena del crimen, se escucharon dos disparos y la gente comenzó a correr. "Vimos como se llevaban dos camillas en ambulancia, en una de ellas había un señor con ropa militar, espero que esté bien", dijo a EFE Mohammed El-Katabi, un hombre de Atlanta que se encuentra en Washington visitando a un amigo. "Cuando se fueron las ambulancias, empezaron a sobrevolar helicópteros y había muchos policías", agregó.
La Guardia Nacional fue desplegada en Washington en agosto pasado por orden de Trump con el argumento de combatir la criminalidad en la ciudad, una de las más violentas del país.
En un inicio, la alcaldesa capitalina, la demócrata Muriel Bowser, se opuso al despliegue, argumentando que la policía local había logrado un descenso en los homicidios, pero luego Trump elogió al gobierno local asegurando que decidieron cooperar con las fuerzas federales.
Una jueza federal dictaminó la semana pasada que el despliegue de tropas de la Guardia Nacional en la capital es ilegal y que el Gobierno debe retirarla antes del 11 de diciembre.
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