La disputa entre Colombia y Perú por un islote despierta el fantasma de la guerra por el Amazonas
Petro acusa a Boluarte de apropiarse de una isla en el río Amazonas reavivando la tensión entre Colombia y Perú por la guerra que enfrentó a ambos países en 1932-33.

Fuera de los círculos académicos, la Guerra de Leticia (1932–33), breve conflicto armado entre Colombia y Perú, es un pasaje desconocido en la historia latinoamericana. Ambos países recurrieron a las armas para dirimir su frontera oriental, en el río Amazonas. La disputa, casi un centenar de muertos en ambos bandos, se saldó con la firma del Protocolo de Río de Janeiro el 24 de mayo de 1934.
Este y otros acuerdos previos repartieron los islotes que por aquel entonces albergaba el Amazonas y establecieron como línea divisoria de ambos países el thalweg del río: el punto del cauce del río con mayor profundidad.
Pero el Amazonas es una fuerza viva y poderosa. Con el paso del tiempo, los cambios de caudal y la sedimentación generaron nuevos enclaves. En concreto, en la década de 1970 la isla peruana de Chinería fue dividida por la acción natural del río. Nacía así la isla de Santa Rosa, un enclave de gran valor geopolítico y comercial reclamado por ambos países y que hoy ha desatado una crisis diplomática de dimensiones aún inciertas.
El río Amazonas modifica sus fronteras
"Han aparecido islas que están al norte de la actual línea más profunda, y el Gobierno del Perú acaba de apropiárselas por ley" denunció el presidente Gustavo Petro este martes 5 de agosto a través de la red social X. "El gobierno del Perú ha copado un territorio que es de Colombia. (…) El gobierno usará, antes que nada, los pasos diplomáticos para defender la soberanía nacional" aseguró el mandatario.
Las declaraciones del presidente respondían a la aprobación por unanimidad en el Congreso peruano, a principios del mes de julio, de la Ley N.° 32403 para "crear el distrito de Santa Rosa de Loreto, en la provincia de Mariscal Ramón Castilla, departamento de Loreto". Una jugada legal que integra plenamente a la isla en la institucionalidad peruana y que desató la ira de Bogotá.
La cancillería peruana respondió mostrando "su más firme y enérgica protesta" a las declaraciones de Petro "con relación a los derechos soberanos y actos de jurisdicción que ejerce legítima y legalmente el Perú de manera pública y permanente hace más de un siglo sobre la integridad de su territorio nacional".
Ambas países se enfrentan hoy por el actuar caprichoso de la naturaleza. Lo que hasta los años 70 era una sola isla bajo control peruano, el Amazonas lo transformó en dos islotes, separados por un brazo de agua que con el tiempo se convirtió en el canal de mayor profundidad. Es decir, la frontera natural ha evolucionado.
La isla de Santa Rosa se escindió de la isla peruana de Chinería en los 70 por la acción del río Amazonas. El enclave naciente no tardó en ser habitada por un puñado pobladores peruanos, lo que en la práctica consolidó una soberanía "de facto" de Perú.
Para la década de 1990, Santa Rosa seguía escasamente poblada y al margen de la atención oficial de ambos Estados. Sin embargo, al comenzar el nuevo siglo, la presencia peruana ya se había consolidado. Entre 2005 y 2008, el gobierno de Lima empezó a destinar recursos para garantizar servicios básicos en la isla, una medida que provocó discretas protestas de Colombia, entonces absorbida por la violencia interna y enfrascada en fallidos procesos de paz. Poco a poco, las autoridades peruanas incrementaron su presencia y se estima que hoy la habitan unos 3.000 habitantes que se sientes peruanos.
Aunque bajo control de facto de Perú, la isla mantenía un estatus jurídico confuso que había evitado que el conflicto estallase. Un frágil equilibrio que la decisión del Congreso peruano ha terminado de romper.
Colombia exige un proceso de negociación con Perú y defiende que la isla le pertenece porque actualmente el canal más profundo del río Amazonas deja a Santa Rosa del lado colombiano de la frontera. "La frontera con Perú es la línea más profunda del fondo del río Amazonas. Las islas al norte de esa línea son de Colombia" afirmó Petro.
Por su parte, Perú sostiene que la isla pertenecía históricamente a Chinaría y que desde su división ha sido poblada por peruanos. "El pueblo de Santa Rosa es parte integrante de la isla peruana de Chinería, asignada al Perú en 1929" reza el comunicado de la cancillería peruana.
La crisis sigue escalando
Pero el presidente fue más allá de las redes sociales. Petro reavivó la reclamación al anunciar que la conmemoración de la Batalla de Boyacá —hito clave en la independencia nacional— se realizaría en Leticia: capital del departamento colombiano de Amazonas, escenario de la guerra colombo-peruana de 1932-33 y situada a menos de un kilómetro de la isla de Santa Rosa.
Armando Benedetti, ministro de Interior y uno de los principales operadores políticos de Petro, apostó por el diálogo con Perú y deslizó la opción de elevar el diferendo al Tribunal Internacional de la Haya, pero advirtió de que, de no alcanzarse un acuerdo, la cosa se pondría "bien fea".
Desde la ribera colombiana del río Amazonas, el presidente Gustavo Petro endureció el tono y afirmó que "Colombia no reconoce la soberanía del Perú sobre la denominada isla de Santa Rosa y desconoce a las autoridades de facto". El mandatario insistió en que "el río ha cambiado, y lo preveía el tratado".
Pocas horas antes, Perú había desplegado a efectivos de su ejército en la isla e instalado banderas nacionales en varios puntos del enclave con la intención de "reafirmar su soberanía sobre el territorio". El primer ministro de Perú, Eduardo Arana, acompañó a los militares en un acto considerado hostil por Bogotá.
"Que me expliquen por qué a la que llaman isla de Santa Rosa ha llegado un helicóptero ruso con militares, si esa isla, de común acuerdo, no se ha decidido que sea del Perú" replicó Petro en su discurso. "¿Cuándo nos hemos reunido para decir que esa isla debe tener un alcalde y una bandera peruana y no colombiana?" dijo.
En su alocución, el presidente colombiano instó a Perú a resolver el diferendo mediante una Comisión Binacional, e informó que de no cumplirse este extremo elevarían la cuestión a la justicia internacional. Un extremo descartado por la presidenta peruana Dina Boluarte, que aseguró que la soberanía de la isla "no está en conflicto" ni es "un tema pendiente de tratar de ninguna manera".
La crisis de Santa Rosa empeora las ya deterioradas relaciones colombo-peruanas. En marzo de 2023, ambos gobiernos retiraron a sus embajadores tras la detención del expresidente Pedro Castillo, con quien Petro se solidarizó asegurando que "fue arrinconado desde el primer día" y que "este juicio a un presidente de la república es por ser pobre y de izquierda". El Congreso peruano respondió declarando "persona non grata" al presidente colombiano.
A comienzos de 2025 ambas Cancillerías anunciaron el retorno de sus embajadores, gesto que aún no se ha materializado y que el nuevo incidente en el Amazonas aleja por el momento.
Valor geopolítico y comercial
La isla de Santa Rosa tiene un valor geopolítico y comercial que explica la tensión actual. Ubicada en el corazón del triple límite amazónico entre Colombia, Perú y Brasil, se encuentra frente a la confluencia estratégica de los puertos fluviales de Leticia (Colombia) y Tabatinga (Brasil).
El enclave funciona como un punto natural de control de rutas de navegación que conectan la cuenca alta del Amazonas con el Atlántico. Desde esta posición se puede supervisar el tránsito de mercancías, combustible, madera y productos agrícolas, así como el movimiento de pasajeros en una región donde las fronteras son porosas y el comercio informal, intenso.
El propio Petro aseguró que la decisión de Perú "puede hacer desaparecer a Leticia como puerto amazónico quitándole su vida comercial".



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