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Divisiones en la administración Trump por la retirada militar de Siria

El presidente Erdogan rechazó este martes reunirse con el consejero de Trump John Bolton, como estaba previsto. Bolton ha viajado a la región para preparar la retirada de las tropas estadounidenses de Siria. Erdogan ha denunciado que dentro de la administración Trump hay voces contradictorias respecto a la retirada militar del Kurdistán.

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John Bolton, asesor para la seguridad nacional de Estados Unidos mira a Donald Trump. / AFP - SAUL LOEB

La reciente gira del consejero para la seguridad nacional de Donald Trump, John Bolton, por Oriente Próximo evidencia las contradicciones que existen en Washington con respecto a la anunciada retirada de los 2.000 efectivos del Pentágono que operan en la región del Kurdistán en el nordeste del país, un anuncio efectuado abruptamente por Trump a mediados de diciembre.

Bolton visitó en primer lugar Israel, donde se reunió con su viejo amigo el primer ministro Benjamín Netanyahu. Después del encuentro el consejero para la seguridad nacional dijo que Washington no retirará a sus tropas hasta garantizar la seguridad de los combatientes kurdos. El hecho de que hiciera esta declaración en Israel es significativo pues probablemente fue una demanda de Netanyahu.

El lunes Bolton viajó a Ankara con la intención de reunirse con Recep Tayyip Erdogan, pero el presidente turco suspendió en encuentro previsto calificando de inaceptable la última demanda de Bolton. Erdogan insistió en que las milicias kurdas de Siria son en realidad un grupo terrorista alineado con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) de Turquía.

Insistió también en que los turcos no tienen nada contra los kurdos de Siria en general, aunque sí contra sus milicias. Las milicias kurdas “no pueden representar a los kurdos”, recalcó Erdogan. El problema, por tanto, son los combatientes kurdos aliados de Estados Unidos y que cuentan con la bendición de Israel. Erdogan ya dejó clara su posición durante una conversación telefónica con Trump a mediados de diciembre, que fue la que propició el mencionado anuncio de la retirada rápida de los estadounidenses.

Erdogan calificó la petición de Bolton de “grave error” y añadió que la lucha de las milicias kurdas contra el Estado Islámico, que aún mantiene varias bolsas de territorio en su poder en el nordeste de Siria, es “una gran mentira”. El presidente añadió que las palabras de Bolton contradicen el “claro acuerdo” que él alcanzó con Trump, y que “elementos de la administración de EEUU están diciendo cosas diferentes”, en clara alusión a Bolton.

El lunes el New York Times insinuó que Bolton va por libre: “Bolton no es un miembro del círculo interno (del presidente). No tiene la misma relación con Trump que la que tuvo con Bush. A veces el presidente (Trump) se refiere a él como Mike Bolton”, aunque se llama John. Sin embargo, Bolton es un político particularmente peligroso y su cercanía a Israel le llevó en una ocasión a recomendar al exministro de Defensa de Israel Shaul Mofaz que bombardeara Teherán sin avisar a Estados Unidos, según confesó el propio Mofaz.

El enfrentamiento ha causado hasta ahora tres dimisiones y un aluvión de críticas

Erdogan desea tener manos libres para penetrar en Siria y destruir a las milicias kurdas, aunque esto probablemente sería un grave error por su parte puesto que desestabilizaría más a la región e incluso podría tener efectos contraproducentes dentro de Turquía. No obstante, Erdogan, insistió en que los preparativos militares para entrar en el Kurdistán sirio se han completado. “Los que están implicados en el corredor terrorista (de Siria) sufrirán el castigo necesario”, aclaró.

En diciembre Erdogan se comprometió ante el presidente Trump en que Turquía acabaría con las bolsas que quedan de los yihadistas del Estado Islámico en el caso de que las tropas de Estados Unidos abandonen el Kurdistán, según indicó el propio Trump.

El enfrentamiento entre los dos sectores de la administración estadounidense ha causado hasta ahora tres dimisiones y un aluvión de críticas. El secretario de Defensa, James Mattis, dimitió poco después de que Trump anunciara la rápida salida de Siria mediante su cuenta de Twitter el 16 de diciembre. Le siguió el enviado especial para Siria, Brett McGurck, y más recientemente dimitió el jefe de personal del Pentágono, Kevin Sweeney.

La portavoz de la Casa Blanca Mercedes Schlapp recalcó a la cadena de televisión Fox que el presidente no ha cambiado de opinión y que su “objetivo primario es asegurar la seguridad de nuestras tropas y también la seguridad de nuestros aliados”, sin especificar a quien se refiere por aliados, aunque en esta categoría debe incluirse en primer lugar a Israel y después a los kurdos de Siria.

La actividad de Israel en este viaje de Bolton no se ha detenido. El portal de noticias sobre la región Middle East Eye reveló este martes que el jefe del Mosad, los servicios de inteligencia israelíes para el exterior, Yossi Cohen, mantuvo recientemente una “reunión secreta” con sus contrapartes de varios países del Golfo con el objetivo de impedir que Siria participe nuevamente en las reuniones de la Liga Árabe.

En ese encuentro Cohen abordó el “enfriamiento” de las relaciones entre Arabia Saudí y Estados Unidos tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en otoño y dijo que “el poder iraní es frágil. La amenaza real viene de Turquía”, una indicación que confirma que Israel tiene a Ergogan entre ceja y ceja, algo que por otra parte se deduce la política israelí en la región. Los participantes “discutieron planes para contrarrestar la influencia de Ankara”.

En esta compleja situación, lo más favorable para casi todas las partes en conflicto es que los kurdos lleguen a un acuerdo con Damasco y Moscú para deponer las armas y adquirir algún tipo de autonomía. Temerosos de una acción militar turca contra ellos, los kurdos ya están en conversaciones con Moscú y Damasco, pero no está claro que quieran renunciar a las armas.