Las elecciones legislativas se atragantan a los republicanos antes de empezar
La caída de popularidad de Trump, los papeles de Epstein y el bloqueo judicial al intento por rediseñar el mapa electoral de Texas marcan un farragoso camino para lograr mantener la mayoría en el Congreso.

Washington D.C.--Actualizado a
La victoria de los demócratas en las pasadas elecciones ya marcó el suelo electoral para los republicanos de cara a las legislativas del año que viene. Lo que tiene a los republicanos mordiéndose las uñas y aclarándose la garganta es que ese suelo está más bien es el subsuelo. Un escenario que cada vez hace más empinada la cuesta para salvar los muebles y no perder las ajustadas mayorías que el partido tiene en el Congreso.
Un año después de ganar la Casa Blanca, la popularidad de Donald Trump se ha desplomado hasta el punto más bajo durante su segundo mandato: solo un 38% de los estadounidenses aprueban el trabajo que está haciendo el presidente, según una encuesta de Reuters/Ipsos publicada el martes. Ya sea por el impacto nocivo de sus aranceles en las bases rurales de votantes –los granjeros y ganaderos están furiosos–, o bien por el dolor causado en las comunidades latinas con las redadas, Trump, y por ende los republicanos, están perdiendo terreno en grupos que fueron clave para auparlo a la presidencia. Por no hablar de que justo ahora han resurgido el escándalo del pederasta Jeffrey Epstein.
Las últimas revelaciones sobre la relación del presidente estadounidense con Epstein, que lo inculpan de haber pasado "horas" con una de las víctimas y de tener conocimiento sobre la trama de tráfico de menores, han levantado costras entre las bases MAGA. Trump que creía haber enterrado el descrédito que provocó entre sus seguidores todo el escándalo vivido este verano, volvía a recordar este martes en Truth Social que "no pierdan de vista todas las victorias que hemos logrado" después de que el Congreso aprobara con celeridad la publicación de todos los documentos restantes.
La unanimidad –solo un congresista republicano votó en contra– en el avance de esta ley para forzar que el departamento de Justicia divulgue todos los documentos restantes también marca el nivel de ansiedad en los legisladores republicanos. Muchos de ellos tendrán que volver a competir en la contienda del año que viene para mantener el escaño, la posibilidad de ello es tan real y tan cercana que ha sido un gran impulsor para que se haya roto con la disciplina del partido.
Por primera vez, Trump no ha sido capaz de atar en corto a sus congresistas –como sí pasó con la tramitación de la ley de reforma fiscal, la Big Beautiful Bill– y ha tenido que ceder a sus presiones. Para evitar la imagen de una sublevación interna, Trump ha prometido que tan pronto llegue el proyecto de ley a su mesa lo firmará para que entre en vigor. Es un giro notable después de meses oponiéndose a que se difundieran más documentos.
La preocupación no es exclusiva de los congresistas que volverán a competir para reeditar su asiento, sino de todo el partido: perder el control de una de las cámaras del legislativo ante los demócratas daría más alas a sus rivales para que pudieran hacer una oposición real. Por no mencionar que frenaría aún más la agenda de Trump a la hora de pasar leyes y medidas polémicas.
Otro de los síntomas de malestar entre los miembros del partido republicano, aunque resulte paradójico, es que Trump casi no ha estado trabajando activamente para impulsar a los candidatos de las próximas legislativas. Tampoco lo hizo en las pasadas elecciones del 4 de noviembre para dar fuelle a los nombres que competían con otros candidatos demócratas. Prácticamente, muchos de esos apoyos fueron una simple publicación en Truth Social. Por no hablar de que el resultado marcó un nuevo impulso entre los demócratas, devolviendo la esperanza de poder recuperar el control de al menos una de las cámaras del Congreso.
El rediseño del mapa electoral de Texas
En la Cámara de los Representantes los republicanos tienen 219 asientos frente a los 214 de los demócratas, y en el Senado la brecha es aún más estrecha: 53 escaños frente a 47, más otros dos que pertenecen a senadores independientes del caucus demócrata. Si la caída en picado de la popularidad ya complica el panorama a los republicanos, los últimos giros en la lucha por redibujar los mapas de los distritos electorales los hunde más. Un juez federal bloqueaba ayer el intento del gobernador tejano, el republicano Greg Abbott, de redefinir los distritos electorales para así ampliar hasta cinco los escaños que tienen en el Congreso federal.
El bloqueo al intento de reconfigurar el mapa en su favor, aún es más angustiante para los republicanos, ya que en California los demócratas sí lograron redefinir los distritos electorales para ampliar las posibilidades de sumar más escaños en las legislativas. Lo irónico es que los demócratas decidieron hacerlo como respuesta a la iniciativa de Texas en lo que se conoce como gerrymandering en Estados Unidos.
El juez decidió bloquear el rediseño de los republicanos por ser "inconstitucional" y marca un precedente para otros intentos similares que quiere aplicar Trump en otros estados. En el caso de Texas, bastión republicano, supone una gran pérdida, no poder aplicar los cambios, ya representaba la mayor ganancia para el partido mediante el rediseño. Aun así, Trump ya ha llevado el bloqueo judicial al Tribunal Supremo, con la esperanza de que le haga un fallo más favorable.

Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.