Trump abre otro capítulo de su guerra comercial con posibles nuevos aranceles a chips y medicamentos
El Departamento de Comercio ha anunciado el inicio de dos investigaciones bajo la Ley de Expansión Comercial de 1962, que permite aplicar medidas comerciales alegando motivos de seguridad nacional.

Donald Trump ha inaugurado un nuevo episodio de la guerra comercial que Estados Unidos parece haber iniciado con buena parte de sus principales socios económicos. El presidente republicano ha activado un proceso formal para imponer aranceles a las importaciones de semiconductores y productos farmacéuticos. Decisión que se enmarca dentro de su estrategia política proteccionista, que ya ha empezado a aplicar en otros sectores como, por ejemplo, algunos productos europeos.
El Departamento de Comercio ha anunciado el inicio de dos investigaciones bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que permite aplicar medidas comerciales alegando motivos de seguridad nacional. Estas investigaciones abarcan desde microprocesadores y maquinaria para su fabricación, hasta principios activos y productos derivados del sector farmacéutico.
La medida abre un período de 21 días para recibir comentarios de ambos sectores antes de decidir si se aplicarán aranceles. Y, aunque no se ha determinado aún una fecha concreta, todo indica que Trump anunciará gravámenes en las próximas semanas, siguiendo la línea de anteriores imposiciones a industrias como el acero, el aluminio o el automóvil.
Esta ofensiva comercial representa un nuevo capítulo en la estrategia de confrontación económica internacional del mandatario, que ha hecho del proteccionismo el eje central de su política económica. Una imposición de aranceles que aspira a redefinir las relaciones comerciales globales bajo condiciones más favorables para EEUU, en un momento en que su hegemonía está en declive.
En el caso de los semiconductores, chips y microelectrónica, la dependencia de países como Taiwán y China ha sido vista por el Gobierno estadounidense como una vulnerabilidad. Aunque EEUU fue cuna de esta tecnología, hoy produce apenas el 10% de los chips a nivel mundial, y ninguno de los más avanzados hasta hace poco.
En cuanto a los productos farmacéuticos, muchos de los medicamentos que se consumen en EEUU provienen de países como India, China o Irlanda. Las grandes farmacéuticas han advertido que los aranceles podrían encarecer tratamientos y provocar escasez, pero la Casa Blanca insiste.
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