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Los Emiratos financiaron a Bashar al Asad para luchar contra Turquía en Idlib

La última ocurrencia del príncipe Mohammed bin Zayed (MBZ) ha sido destinar 3.000 millones de dólares para que Siria ataque a Turquía en la provincia siria de Idlib. Sin problemas económicos, los Emiratos Árabes Unidos están implicados en casi todos los conflictos de Oriente Próximo. Sin embargo, en esta ocasión Moscú ha desbaratado su maquiavélico plan en el último minuto.

El presidente sirio Bashar al-Assad (izq.) y el ex vicepresidente Abdul-Halim Khaddam participan en una sesión del parlamento. Foto de archivo. Reuters
El presidente sirio Bashar al-Assad (izq.) y el ex vicepresidente Abdul-Halim Khaddam participan en una sesión del parlamento. Foto de archivo. Reuters

eugenio garcía gascón

Aunque quienes siguen el desarrollo de los acontecimientos en Oriente Próximo están acostumbrados a las sorpresas, la noticia que esta semana publicó Middle East Eye les habrá llenado de estupor: el príncipe de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) Mohammed bin Zayed (MBZ) ofreció al presidente sirio, Bashar al Asad, miles de millones de dólares para que combatiera contra las tropas turcas estacionadas en la provincia de Idlib.

Middle East Eye es un portal británico afiliado a Qatar que constantemente publica informaciones veraces sobre los distintos países de Oriente Próximo, y en esta ocasión ninguna de las partes implicadas lo ha desmentido. Es más, Turquía lo ha confirmado. Detrás de la revelación, donde se aprecian las características maquiavélicas de MBZ, muy bien puede estar Qatar, un país en conflicto con los EAU y Arabia Saudí.

El citado medio recuerda que MBZ sostiene un pulso feroz con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan en Libia, donde el primero apoya al general rebelde Khalifa Haftar mientras que el segundo apoya al gobierno de Trípoli, de orientación islamista. La intención del príncipe emiratí es desviar la atención de Erdogan de Libia a Siria creándole un serio problema en Idlib, y la mejor manera de hacerlo es impulsar a Siria a romper el alto el fuego en vigor a fuerza de talonario.

En los últimos meses el ejército de Damasco, con el apoyo aéreo de Rusia, ha avanzado significativamente en Idlib causando la muerte de decenas de soldados turcos, pero en febrero Ankara llevó a cabo una contraofensiva que solo terminó cuando Erdogan y el presidente Vladimir Putin acordaron en marzo una tregua que no satisfizo a MBZ.

El príncipe de los EAU consideró que el alto el fuego jugaba contra sus intereses y entró en contacto con Asad para animarle a lanzar ataques que rompieran la tregua. Hay que tener en cuenta que hace algunos años los EAU, y el príncipe MBZ en particular, participaron activamente en la guerra siria apoyando a rebeldes yihadistas contra Asad. Ahora, una vez más, queda en evidencia que el maquiavelismo de MBZ no conoce límites.

Unos días antes de la tregua, MBZ envió a Damasco a un destacado miembro de su entorno para negociar con Asad. Emiratíes y sirios acordaron entonces, en el mayor secretismo, que los primeros pagarían 3.000 millones de dólares a los segundos, y a cambio estos últimos se comprometieron a reanudar la ofensiva en Idlib, el último reducto de los rebeldes a quienes años atrás, irónicamente, había apoyado MBZ.

Los EAU formalizaron en marzo el primer pago a Damasco por el montante de 250 millones de dólares, con el temor de que los Estados Unidos se enteraran del acuerdo, puesto que Washington apoya, al menos verbalmente, la presencia de los turcos en Idlib.

Cuando los rusos vieron que los sirios se preparaban para romper la tregua, enviaron urgentemente a Damasco al ministro de Defensa, Sergei Shoygu, para persuadir a Asad de que no iniciara las hostilidades. Al presidente sirio no le quedó más remedio que renunciar al soporte financiero de MBZ y obedecer a sus aliados, pues los rusos son vitales para el gobierno de Damasco.

Middle East Eye cita a un alto funcionario turco que ha confirmado todo este lío. "Todo lo que puedo decir es que el contenido de esta información es verdad". Los EAU incluso llegaron a pagar una segunda parte del dinero prometido antes de que los sirios se echaran atrás, siempre con la intención de distraer al ejército turco de sus operaciones en Libia.

Con los rusos al tanto de su plan, MBZ habría entrado en una crisis de pánico ante la posibilidad de que también se enterara Washington. Por un lado siguió presionando a Damasco para que reanudara la actividad militar en Idlib, especialmente después de haber pagado cientos de millones de dólares, pero por otro lado no deseaba que los americanos estuvieran al corriente.

Esto explica lo que ocurrió a continuación: MBZ llamó personalmente a Asad y poco después publicó un insólito mensaje en su cuenta de Twitter diciendo, como coartada, que EAU quería mostrar su "solidaridad humanitaria" para que "el pueblo sirio no este solo ante el coronavirus", sin mencionar para nada el plan de Idlib.

Todo este lío pone de manifiesto otra vez la actitud desestabilizadora de MBZ, que está detrás de numerosos de los exabruptos regionales. Contando con unos recursos económicos casi ilimitados, el príncipe no tiene ningún reparo en iniciar o sumarse a los conflictos de la región, sabiendo además que cuenta con el apoyo tácito o explícito de sus aliados en Washington y Europa.

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