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Erdogan da luz verde para incluir a Suecia en la OTAN tras meses de bloqueo

El presidente turco se compromete a culminar el ingreso del país escandinavo "lo antes posible" poco después de lanzar un órdago vinculando esta decisión a la adhesión de su país a la UE.

Foto de archivo de Recep Tayyip Erdogan
Foto de archivo de Recep Tayyip Erdogan. Turkish Presidency / Europa Press

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha sorprendido este lunes con la nueva condición que se ha sacado de la manga para aprobar la entrada de Suecia a la OTAN: que la UE desbloquee y acelere la adhesión de Ankara al bloque comunitario. El líder ultraconservador ha lanzado este órdago un día antes de que arranque la "histórica" cumbre que los 31 aliados celebrarán este martes y miércoles en la capital lituana de Vilna. Tras una jornada maratoniana, el secretario general Jens Stoltentberg ha anunciado la fumata blanca.

Finlandia y Suecia solicitaron escasas semanas después de la invasión rusa a Ucrania su ingreso en la OTAN. Los escandinavos daban así un volantazo que ponía fin a décadas de política no alineada y de neutralidad. Una metamorfosis impensable antes de 24 de febrero de 2022. Helsinki culminó el proceso el pasado mes de abril. Pero Erdogan ha retenido durante todos estos meses la entrada de Estocolmo alegando preocupaciones de seguridad interna. Este lunes, tras intensas negociaciones se ha comprometido a culminar el proceso "lo antes posible". Como parte del acuerdo, Suecia y Turquía se han comprometido a reforzar su lucha contra el terrorismo.

El mandatario turco ha conseguido doblegar al resto de aliados anotándose grandes triunfos durante las negociaciones de estos meses. Suecia ha cambiado su Constitución, ha endurecido sus leyes y su discurso contra antiterrorista –en referencia clara al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK)-, ha levantado el embargo de armas a Ankara y el Tribunal Supremo ha dado la luz verde para la extradición de los primeros simpatizantes del PKK.

El requisito cae como una bomba

El nuevo requisito ha caído como una bomba. Estados Unidos llevaba días ejerciendo de interlocutor clave y presionando a Erdogan para que anunciase la fumata blanca en la cumbre de Vilna, que ha sido posible in extremis. Stoltenberg lo ha calificado como un paso histórico. La luz verde se acariciaba tras meses de tensión y boqueo. La sensación es que estaba casi hecho, pero imperaba los nervios y la urgencia para concluir el proceso. Durante las últimas semana, las calles del país nórdico han vivido episodios de tensión con manifestaciones y con la quema del libro sagrado del Corán.

Fuentes aliadas reconocían que la situación en las calles suecas podía empeorar, dando argumentos a Erdogan, que ya estaba molesto con estos desarrollos, para recular. Pero lo que nadie anticipó es el nuevo as de la manga que se ha sacado de la manga el líder ultraconservador. "

Si la UE abre la puerta a la adhesión de Turquía, nosotros aprobaremos el ingreso de Suecia en la OTAN como ya hicimos con Finlandia", ha asegurado poco antes de partir hacia Lituania. El giro de guión no ha gustado entre los aliados. La postura que prevalece es la de que Estocolmo ha hecho sacrificios y ha cumplido las promesas selladas en la cumbre de Madrid del año pasado. "Espero que no haya nuevas peticiones", ha asegurado Gitanas Nauseda, presidente ucraniano. En este sentido y tras reuniones con los líderes europeos, Charles Michel, presidente del Consejo, ha anunciado que encargará un informe a la Comisión Europea para profundizar en las relaciones. Aunque hay pocos detalles al respecto. Erdogan se ha anotado otro tanto al conseguir que Suecia haga campaña en la UE para avanzar en el proceso de adhesión.

Turquía y China juegan al gato y al ratón

Todos estos movimientos de Erdogan se enmarcan en un contexto de reequilibrio de fuerzas a nivel mundial. Turquía y China son dos de los países que más están jugando al gato y al ratón en un tablero global sacudido por la guerra de Ucrania, uno de los cambios tectónicos en Europa más determinantes de los últimos años.

El turco, aliado de Vladimir Putin, se deja querer. El viernes recibía al presidente ucraniano Volodimir Zelenski ante el que reconocía que Ucrania "se merece ser miembro de la OTAN". Erdogan abrió la puerta al envío de armamento al país y liberó a cinco altos mandos del batallón de Azov ucraniano. Unos pasos que se recibieron con cólera en el Kremlin.

Camino europeo bloqueado

No solo Turquía se interpone en el camino sueco hacia la OTAN. Tampoco ha ratificado su entrada la Hungría de Víktor Orbán, en solidaridad con Turquía. Orbán nunca ha explicado el porqué de este bloqueo, pero en los cuarteles generales lo leen como una iniciativa para presionar a los europeos. Especialmente en un momento en el que el país magiar cuenta con fondos comunitarios bloqueados por su deriva autoritaria y ataques al Estado de Derecho. Cierto es que el líder del Fidesz ha asegurado en varias ocasiones que no será al último y que llevará la medida ante el Parlamento húngaro cuando Ankara levante su bloqueo.

Este modus operandi de vincular procesos que nada tienen que ver es el que sigue ahora el presidente turco. "Erdogan quiere formar parte de la UE. Orbán quiere el dinero de la UE. Ambos están secuestrando la adhesión sueca a la OTAN para conseguirlo. En lugar de utilizar el chantaje político, quizá deberían optar por respetar el Estado de Derecho y restaurar la democracia", ha afeado el eurodiputado alemán de Los Verdes Daniel Freund.

El experto del Washigton Institute Soner Cagaptay analiza que la carambola del turco puede responder a una estrategia para posponer la entrada de Suecia ad infinitum o a otra para ganar adeptos y apoyo en su opinión pública. De momento, ya ha logrado que Jens Stoltenberg, secretario general de la Alianza, apoye "las aspiraciones de Turquía para ser miembro de la UE".

Es cierto que, con las concesiones suecas, Turquía ha salido reforzada y se ha anotado tantos y medidas impensables en contexto no bélico. Pero que este éxito se replique y reedite en las negociaciones de adhesión con la UE son palabras mayores. "La UE tiene un proceso muy estructurado para la adhesión, con pasos muy claros, que deben seguir incluso los países que quieren ser candidatos. Y no se puede vincular a otros procesos", recuerda Dana Spinant, portavoz de la Comisión Europea.

El ingreso de Turquía a la UE bloqueado durante décadas

"Hago una llamada a los países que están dejando a Turquía esperando en las puertas de la UE desde hace más de 50 años", ha afirmado Erdogan. El del Bósforo es el país que más tiempo lleva en la recámara como país candidato. Solicitó su ingreso en la Unión en 1987. Fue declarado candidato en 1999. Y en 2005, bajo el primer mandato de Erdogan como primer ministro, se abrieron las negociaciones de adhesión. Pero la entrada del país, que siempre ha sido un escenario poco realista, saltó por los aires tras el intento del golpe de Estado de 2016 y la consecuente deriva autoritaria del país. Las negociaciones para el ingreso de Turquía llevan años congeladas en Bruselas. Y la frase que más se repite en la capital comunitaria y el resto de capitales es la de que el “país se aleja a pasos agigantados” del proyecto europeo.

Para culminar el proceso, la Asamblea turca y el Parlamento húngaro deben ratificar el acuerdo. Turquía debería hacerlo o antes del 15 de julio o en octubre, cuando los diputados se vuelven a reunir. Hungría, por su parte, debería formalizarlo antes tras garantizar que "no será el último país".

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