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Estados Unidos abandonará dentro de 16 años los experimentos con animales

La medida ha sido celebrada por grupos animalistas mientras que ha recibido críticas de organizaciones en defensa del medioambiente y la salud. 

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La Agencia de Protección Ambiental de EEUU anuncia que abandonará los experimentos con animales en 2035. / REUTERS

La Agencia de Protección Ambiental (APA) de Estados Unidos abandonará los experimentos y las pruebas con animales en 2035. En un documento hecho público el 10 septiembre, el presidente de la agencia, Andrew Wheeler, señala además que la APA “reducirá un 30% los ensayos en animales en 2025”, fecha a partir de la cual “cada experimento tendrá que ser aprobado por el propio administrador de la agencia caso por caso”.

El anuncio ha sido celebrado por los grupos en defensa del bienestar animal. Sin embargo, se ha contemplado con críticas desde las organizaciones ambientalistas y de promoción de la salud mientras que la comunidad científica se ha mostrado dividida entre los que valoran la decisión de manera positiva y quienes la han acogido con algunas críticas y piden cautela.

Con todo, la agencia americana alega en el citado documento que toma esta medida porque “actualmente ya existen avances que permiten predecir potenciales riesgos sin el uso de métodos tradicionales basados en ensayos con animales. Estos métodos alternativos pueden tener igual o incluso mayor capacidad de predicción”, insisten.

La agencia señala que "reducirá un 30% los ensayos en animales en 2025"

La Sociedad Humana de los Estados Unidos, una organización con sede en Washington DC y centrada en la promoción del bienestar de los animales, es una de las entidades que ha celebrado la decisión de la agencia norteamericana. Su presidenta, Kitty Block, señala a Público que “se trata de una buena noticia para los animales. La APA ha fijado un compromiso para acabar con los test con animales e invertir en tecnologías que ofrecerán información más fiable sobre seguridad química sin causar sufrimiento animal. Aplaudimos la decisión de la agencia y urgimos a otros actores públicos, en especial al Congreso de los Estados Unidos, y al sector privado a seguir esta senda”.

Entre los métodos alternativos señalados por la APA se encuentran los modelos computacionales y los ensayos in vitro. En esta línea, de hecho, un estudio de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins publicado el año pasado en la revista Toxicological Sciences ya señaló que los resultados obtenidos sugerían “que se pueden reemplazar muchos experimentos animales por modelos predictivos basados en computación y obtener resultados más fiables”.

El responsable de este estudio, Thomas Hartung, señala a Público que “en torno a 50 métodos alternativos están ya validados internacionalmente, muchos de ellos incluso aceptados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD). Muchas compañías, sin embargo”, lamenta Hartung, “siguen usando los tradicionales ensayos con animales por falta de apoyos y porque los organismos públicos correspondientes no han recibido financiación suficiente para llevar a cabo estudios de validación de los métodos alternativos”.

"Hemos encontrado que en un 20% de los casos no eran reproducibles para el ser humano"

Hartung añade que “en general, se sobrevalora la cualidad de los test con animales. En nuestro estudio analizamos las seis pruebas de seguridad más importantes que se realizan actualmente. Hemos encontrado que en un 20% de los casos no eran reproducibles para el ser humano. Además, mientras que el resultado de estos ensayos era fiable para sustancias no tóxicas, menos del 70 por ciento de ellos eran reproducibles para hallar elementos tóxicos”.

Sin embargo, organizaciones como el Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales, una organización internacional sin ánimo de lucro en defensa del medioambiente y la salud, no comparten esta visión. En un comunicado, califican de “irresponsable” el plan anunciado por Wheeler y aseguran que “los métodos alternativos anunciados pueden no ser suficientes para testar todos los productos químicos”.

La organización ve en el anuncio de la APA “otro ataque de la administración Trump a la información científica, esta vez con el objetivo puesto en los laboratorios de ensayos con animales, que muestran si o cómo las sustancias químicas puedan dañar a las personas, la fauna y los ecosistemas”.

Ha recibido críticas de organizaciones en defensa del medioambiente y la salud 

Frente a estas críticas, la APA asegura que su anuncio no es una improvisación y que la administración norteamericana lleva dando pasos en esta dirección desde hace varios años. Por ejemplo, la agencia menciona que “entre diciembre de 2011 y mayo de 2018 aplazó más de mil ensayos sobre toxicidad de pesticidas bajo la Ley Federal de Insecticidas, Fungicidas y Rodenticidas, salvando así más de 200.000 animales de laboratorio y reduciendo costes a la industria por valor de más de 300 millones de dólares mientras que en todo caso se mantuvo la confianza en las conclusiones científicas de la APA”. Y no sólo está la Agencia de Protección Ambiental. Según informa The Washington Post, el Departamento de Agricultura terminó el pasado mes de abril con los experimentos con gatos, en 2018 la FDA (la Agencia Norteamericana del Medicamento) detuvo un experimento sobre nicotina en monos y ese mismo año el Congreso aprobó una legislación que limita el uso de perros en las investigaciones del Departamento de Asuntos de los Veteranos.

La desconfianza de ciertos sectores sobre este anuncio apunta, de hecho, al argumento recurrente de la agencia respecto a que la industria ahorrará costes y tiempo con esta medida. Tampoco es indiferente a esa desconfianza el hecho de que Wheeler, el actual director de la APA, trabajara hace varios años como lobista en favor de la industria del carbón para desregular ese sector o que haya emitido declaraciones que lo sitúan como negacionista del cambio climático.

Como al propio Wheeler no se le escapa esa desconfianza, cuando él mismo ha comparecido ante la prensa no ha perdido la ocasión de mostrar a los periodistas copias de un artículo de opinión suyo fechado en 1987 en el que ya abogaba por la reducción de las pruebas con animales.

Así que, por un lado, no es ilógico que casi cualquier anuncio que tenga que ver con la ciencia y la industria (en este caso, sobre todo la química) que surja de la administración Trump y más si proviene de un antiguo lobista de la industria del carbón, se contemple con desconfianza al menos por los sectores más progresistas norteamericanos. Por otra parte, también está aquello de Rousseau de por qué despreciar un buen consejo, aunque venga de tu peor enemigo.

Éste es el punto de vista de Hartung, de hecho. “Probablemente, nadie esperaba una decisión tan progresista por parte de esta administración. Los cambios siempre tardan en producirse. Pero lo cierto”, añade, “es que muchos de los test con animales que se usan hoy fueron diseñados hace más de 50 años y todas las nuevas tecnologías derivadas de las revoluciones de la biotecnología y de la bioinformática no se están utilizando ni promoviendo”.

En cualquier caso, el tema ya está planteado sobre la mesa y la fecha está puesta: 2035. Entre hoy y esa fecha habrá muchas administraciones en Estados Unidos. Y la radiografía actual de la situación es clara: según la organización White Coat Waste Project, los laboratorios de la APA usan cada año al menos 20.000 animales entre conejos, ratones, peces y ratas.

La agencia medioambiental de Estados Unidos creará un grupo de trabajo para que elabore un plan de actuación hasta 2035 en los próximos seis meses y ha anunciado que convocará una conferencia científica de alto nivel en 2019 para analizar el estado actual y las posibilidades futuras de esos métodos alternativos a los test con animales. Sobre esto, la APA ha concedido 4,25 millones de dólares a las universidades Johns Hopkins, Vanderbilt, la del Estado de Oregón y la Riverside de California para la investigación en modelos de ensayos que no estén basados en animales.