Abascal, Le Pen o Salvini se unen a la ofensiva de Orbán contra la UE en plena campaña húngara
La extrema derecha europea cierra filas con el primer ministro de Hungría en un acto de Patriotas por Europa en Budapest.

Bruselas-
El primer ministro húngaro, el ultra Viktor Orbán, se encuentra en plena precampaña y las encuestas le auguran una derrota. En este contexto, el dirigente prorruso está subiendo sus apuestas electoralistas y ha convertido su animadversión contra Ucrania y la Unión Europea en uno de sus principales caballos de batalla. Una lucha en la que, por supuesto, no está solo y ha encontrado el apoyo de gran parte de la extrema derecha europea, incluso la de Santiago Abascal (Vox), y la Administración de Donald Trump.
Las encuestas electorales proyectan que Orbán, después de más de 15 años consecutivos como primer ministro de Hungría, puede perder las elecciones y, por lo tanto, el poder. Por este motivo, el dirigente ultraderechista está intensificando su precampaña y uno de los actos más destacados en este sentido ha sido el que se ha celebrado este lunes en Budapest, la primera gran asamblea de Patriotas por Europa, el partido ultraderechista que preside Santiago Abascal. También ha contado con la asistencia y participación de la francesa Marine Le Pen, el italiano Matteo Salvini o, entre otros, el neerlandés Geert Wilders.
Abascal, que es el presidente del partido del cual forman parte todos estos dirigentes, Patriotas por Europa, ha sido uno de los líderes que más ha defendido las tesis de Orbán y le ha apoyado en su lucha contra Bruselas. El presidente de Vox ha asegurado que el "fanatismo climático" y los "burócratas" de la Unión Europea "arruinan la industria europea y a sus familias", y ha reivindicado a Orbán como un gran defensor del pueblo húngaro. "No ha permitido que se impongan contra el pueblo húngaro y lo que ha votado. Orbán nunca decepciona, siempre sabe dónde está y qué es lo que defiende", ha afirmado Abascal.
El líder de Vox también ha quitado hierro a todas las polémicas y acusaciones contra Orbán, y ha asegurado que se trata de una "confabulación" contra el primer ministro húngaro. De esta manera, aunque de manera velada, ha restado importancia al hecho de que, por ejemplo, el diario estadounidense Washington Post haya sacado a la luz este fin de semana que el ministro de Exteriores y Comercio húngaro, Péter Szijjártó, transmite inmediatamente a Moscú información de las reuniones de alto nivel celebradas en las instituciones europeas.
En la misma línea, la francesa Marine Le Pen también ha adoptado un tono euroescéptico en la cumbre de la ultraderecha y ha asegurado que "Hungría se ha convertido en un símbolo del orgullo europeo y de la soberanía y resistencia de su gente contra la opresión". "Hungría ha alcanzado este estatus bajo el liderazgo de nada menos que el primer ministro Viktor Orbán", ha añadido la líder de Reagrupamiento Nacional.
En su turno, el vicepresidente italiano, Matteo Salvini, también ha criticado la Unión Europea, pero ha centrado su discurso en la inmigración y la seguridad. "Las elecciones van de autodeterminación, el mantenimiento de una identidad cristiana milenaria, las familias húngaras, la seguridad de las fronteras y un futuro en el que sus hijos puedan decidir por sí mismos", apuntó el dirigente ultraderechista.
El ex primer ministro neerlandés, Geert Wilders, también cargó duramente contra las instituciones europeas y contrapuso a Orbán con "los no elegidos burócratas de Bruselas", ya que es un líder que "sabe que su primer deber es servir a su pueblo, no a la élite distante" de la Unión Europea. "Y por eso los burócratas de Bruselas quieren… otro primer ministro. Uno que se doblegue. Uno que obedezca. Y uno que no anteponga los intereses de Hungría a nada más", dijo Wilders.
La UE, la plataforma electoral de Orbán
El primer ministro húngaro hace años que utiliza Bruselas como plataforma electoral y la sitúa siempre como enemiga de los húngaros. Antes de la guerra de Ucrania, señalaba sobre todo a la Unión Europea por sus políticas migratorias o porque protege el estado de derecho, así como el respeto a los colectivos LGTBGIQ+, entre otros. Y, desde que el régimen de Vladimir Putin atacó Ucrania, Orbán ha utilizado también, y especialmente, la guerra en su favor electoral.
El dirigente ultraderechista se erige como el único que quiere la paz en Ucrania, a pesar de que se mantiene muy cercano al Kremlin y, estas últimas semanas, ha bloqueado dos grandes medidas de la Unión Europea sobre la guerra. En primer lugar, y a pesar de que en diciembre ya prometió que daría su visto bueno, está vetando la ratificación de enviar un préstamo de 90.000 millones de euros a Kiev. Y, en segundo lugar, está poniendo trabas a la aprobación del vigésimo paquete de sanciones contra Rusia. Una estrategia perfecta para copar titulares y, a la vez, vender en Hungría que es un líder influyente, cosa que aprovecha para situarse como defensor de los intereses de los húngaros.

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