El BCE cede al dogma alemán y mantendrá los tipos que ahogan a quienes tienen una hipoteca
Está previsto que el organismo bancario no bajará este jueves los tipos de interés a pesar de que la inflación ya está bajo control y el crecimiento económico casi en mínimos.

Bruselas--Actualizado a
El Banco Central Europeo (BCE) prevé mantener este jueves los tipos de interés al 2% a pesar de que la inflación ya está bajo control. Hace tiempo que sus previsiones apuntan que la tendencia inflacionista se frenaría hasta acercarse a un aumento de los precios alrededor del 2%, que es el objetivo que se ha impuesto el mismo organismo bancario. Entonces, ¿por qué el conocido como el guardián del euro tardó tanto en reducir el precio del dinero y no continúa bajándolo?
En la mayoría de las decisiones sobre los tipos de interés, el Consejo de Gobierno del BCE, que está formado por un representante de cada país de la zona euro, se han tomado por unanimidad o casi por unanimidad. Sin embargo, siempre ha habido tensión entre dos bloques: los que prefieren políticas monetarias más restrictivas, como es Alemania, Austria o, entre otros, Países Bajos; o los que priorizan unos niveles del precio del dinero más bajo, como son normalmente los estados del sur del continente, como Francia, Italia o España.
En este punto, cabe explicar que el aumento de los tipos de interés es una de las herramientas de las que dispone el BCE para aplacar el aumento de precios, pero también provoca que los créditos (como los de los hipotecados, que en España hay unos cuatro millones) se encarezcan y, por tanto, se frene la actividad económica. Es decir, la clave está en encontrar el equilibro y es aquí donde hay la disputa entre países.
El bando de socios de la moneda única que lidera Alemania —el país más grande y más influyente de la eurozona— ha sido tradicionalmente dogmático de tener la inflación muy bajo control y, por este motivo, estos países querían subir el precio rápidamente. De hecho, en poco más de un año, pasó del 0% al 4,5%, que es el tope al cual llegó hace dos veranos. Cabe decir que después de la pandemia y poco después del inicio de la invasión de Rusia a Ucrania, en otoño del 2022, las tasas mensuales del aumento interanual de precios llegó a superar incluso el 10%.
En este contexto, los países del sur también apoyaron un incremento del precio del dinero para intentar aplacar la crisis inflacionista. Sin embargo, con el paso del tiempo y una reducción de la inflación, en general presionaban y querían rebajarlo más rápidamente para estimular la actividad económica de los países de la zona euro —que se iba frenando— para evitar una recesión económica.
Curiosamente, la única gran economía de la eurozona que al final registró una recesión fue Alemania y, en cambio, los países del sur del continente —especialmente España— han registrado durante los últimos años un aumento del Producto Interior Bruto (PIB) más elevado. Por lo tanto, a pesar de un crecimiento anémico por parte de la economía alemana, Berlín insistía en políticas monetarias restrictivas que, a la práctica, afectaban negativamente a su economía y le dificultaban evitar y salir de la recesión.
El otro dogma de Alemania: la austeridad en la UE
El único dogma de Alemania, y que acaba afectando directamente a la economía de España, no solo es el de mantener la inflación a raja tabla, sino también el de la austeridad. Países como el alemán, Países Bajos, Austria o los nórdicos en general, llevaron este posicionamiento en materia de políticas económicas al límite durante la crisis económica de 2008. A pesar del grave momento en que se encontraban —sobre todo estados como España, Portugal o Grecia—, Alemania y sus socios habituales condenaron al sur a largas recesiones económicas y a recortes sociales, ya que les obligaban sí o sí a no superar los límites de déficit y de deuda impuestos por Bruselas.
Sin embargo, durante la pandemia de la covid, estos Estados miembros cedieron a los del sur y aceptaron una flexibilización de las reglas fiscales. Es decir, permitir a los Gobiernos y a Bruselas con los fondos Next Generation una mayor inversión en políticas públicas, cosa que llevó a una rápida recuperación económica. De hecho, ahora, los países europeos vuelven a estar de acuerdo en permitir superar el límite del déficit de la UE, que es del 3% del PIB, para el gran rearme europeo que fomenta la Comisión Europea de Ursula von der Leyen.
La inflación, bajo control
La inflación ya está bajo control y el crecimiento de la eurozona es aún modesto, pero igualmente se prevé que el Consejo de Gobierno del BCE mantenga los tipos al 2% en la reunión de este jueves. Según las previsiones económicas del BCE, la zona euro alcanzará este año el objetivo y se quedará justo en el 2% de inflación. En cuanto a 2026, la tasa de precios se incrementaría hasta el 1,6%, y en 2027 registraría un pequeño repunte, hasta alcanzar de nuevo el 2%.
Por el contrario, la inflación subyacente –la que no tiene en cuenta los productos más volátiles, como los alimentos frescos o los productos energéticos– se mantendrá ligeramente por encima. Este año en el 2,4%, y del 1,9% en 2026 y 2027. Por otra parte, el BCE prevé que el crecimiento del producto interior bruto (PIB) de los países de la moneda única se mantendrá en torno a un punto porcentual: en 2025 en el 0,9%, el 2% en el curso 2, en el 2,3%.
A la espera de Trump
Otro de los principales motivos por los cuales ahora el BCE no quiere volver a rebajar los tipos de interés es por la guerra comercial con Donald Trump, que impuso el 1 de agosto como la fecha límite para llegar a un acuerdo con la Unión Europea. El organismo bancario quiere esperar a ver como acaba y, después, reaccionar.
En caso de que no haya acuerdo y Trump aplique unos aranceles del 30% a los productos europeos, se prevé una desaceleración económica del bloque europeo y, por lo tanto, lo más probable es que el BCE recortase el precio del dinero. En cambio, si Bruselas y Washington cierran un pacto, se prevé que el crecimiento económico se mantenga como estaba previsto y la inflación también, cosa que deja más en el aire la decisión que tomaría el BCE con los tipos de interés después del verano. Por el momento, este mismo miércoles, la UE ha anunciado que sopesa aceptar un acuerdo con Estados Unidos para aplicaar unos aranceles 15%.



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