El cardenal ultraconservador Giovanni Angelo Becciu, condenado por corrupción, renuncia a participar en el cónclave
La reunión para elegir al sucesor del papa Francisco comenzará el 7 de mayo. Los cardenales apuestan por una cita breve y por llegar a ella con un cierto consenso sobre el sucesor de Francisco.

Los cardenales apuestan por que el cónclave para elegir al sucesor de Francisco, que comenzará el 7 de mayo, sea breve: su intención es que apenas dure dos o tres días. Ese era el comentario generalizado entre los prelados a su entrada en las congregaciones generales —reuniones preparatorias del cónclave— que servirán para tratar de aproximar consensos de cara a la elección del próximo papa.
"Será breve, dos o tres días. Tengo las ideas claras. Yo sé a quien votar. Hay un clima de fraternidad y de espíritu de responsabilidad. No se puede volver atrás", explicaba este martes el cardenal Raphael Sako, patriarca de los caldeos, entrando este martes en la sexta congregación.
Sako no es el único cardenal que apuesta por un cónclave breve y por un cierto consenso previo. Las normas indican que después de tres días sin resultado se deberá hacer una pausa de un día para la oración y las consultas. Algo que no ha ocurrido en los últimos cónclaves, que han durado menos de ese tiempo.
En esa carrera para elegir al nuevo papa, los llamados progresistas parecen tomar ventaja sobre los conservadores. Y más después de que el cardenal Giovanni Angelo Becciu, condenado por un caso de irregularidades financieras en el marco de la compra fraudulenta de un edificio en el centro de Londres, ha decidido que no participará en el cónclave para la elección del nuevo papa por "el bien de la Iglesia", ha informado este lunes en un comunicado, según ha informado el portal oficial del Vaticano Vatican News. El papa Francisco ya había expresado su voluntad de excluir a Becciu del cónclave.
El papa Francisco dejo escritas dos cartas, una fechada en 2023 y otra del pasado mes de marzo, cuando estaba ingresado en el hospital, en las que prohibía la participación de Becciu, un cardenal ultraconservador, en el cónclave.
Las cartas aparecieron en medio de la polémica por la intención de Becciu de participar en el cónclave para elegir al sucesor de Francisco. Becciu, que sí ha participado desde el principio en las congregaciones de cardenales preparatorias en Roma, consideraba que tenía derecho a entrar en la Capilla Sixtina. Si bien, en 2020, Francisco le privó de sus derechos vinculados al cardenalato.
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