Los europeos prometen enviar tropas a Ucrania al terminar la guerra, aunque suponga cruzar una línea roja con Rusia
Europa quiere desplegar miles de soldados en Ucrania al firmar un alto el fuego, pero olvida que antes hay que concluir el conflicto y que Rusia podría dictar la posguerra.

-Actualizado a
Los aliados de Ucrania que forman parte de la llamada Coalición de Voluntarios, principalmente europeos y de la OTAN, acudieron este jueves a su reunión de París muy inquietos por las muestras de cohesión que han tenido China y Corea del Norte con Rusia esta semana en Pekín. Al cierre de filas asiático con Moscú, en los fastos del 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, los miembros de la Coalición han respondido con la promesa de que enviarán a Ucrania miles de soldados para garantizar su seguridad tras la firma de un armisticio, obviando que Moscú podría marcar las condiciones de la eventual paz.
Los 35 países que conforman la Coalición de Voluntarios por Ucrania, la mayor parte de los estados europeos, más Australia, Canadá y Japón, alcanzaron este jueves un amplio consenso para dotar a Kiev de garantías de seguridad que incluirán tropas de disuasión, además de patrullas aéreas y una flota que permita el desminado del mar Negro.
Tropas de 26 países
La reunión fue convocada por el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer. Al terminar la reunión, Macron anunció que 26 de los 35 países integrados en la Coalición de Voluntarios por Ucrania se han comprometido a desplegar tropas o "estar presentes por tierra, mar o aire", como parte de esas garantías de seguridad.
Según dijo Macron en una rueda de prensa, no se busca enzarzar a los aliados de Ucrania en una guerra con Rusia, sino "garantizar la paz, prevenir cualquier nueva agresión a gran escala e implicar a 26 países en la seguridad duradera de Ucrania".
El Kremlin siempre ha rechazado la presencia en Ucrania de tropas pertenecientes a países integrados en la OTAN como un eventual acto de agresión a Rusia. Sin la aquiescencia de Rusia a ese despliegue, aún cuando lo aprobara Estados Unidos, como dice Macron que hará, se trata de un compromiso endeble que muestra de nuevo la incapacidad europea para aportar una solución real al fin del conflicto.
Vender la piel del oso antes de matarlo
Además, ese despliegue es para "el día siguiente" en que se firme el fin de las hostilidades. Hasta entonces, ni Europa ni ninguno de los aliados de Ucrania sabe lo que se puede hacer para acelerar el fin de la guerra, que, actualmente, Rusia está en camino de ganar.
Europa vende la piel del oso antes de matarlo y confía en que sea el presidente Donald Trump quien convenza a los rusos de que no necesitan derrotar a Ucrania en el campo de batalla y de que deberían devolver a Kiev esa quinta parte del país que han ocupado hasta ahora. Algo que los rusos nunca harán.
Los europeos están ahora a expensas de que Trump dé el visto bueno a lo que han acordado en París y que es lo que desde hace meses amenazan con hacer, esto es, llevar tropas a suelo ucraniano. Puede que no sea difícil, pues es una apuesta hueca que no daña un ápice la relación entre la Casa Blanca y el Kremlin.
Trump ya ha dejado claro que la prioridad para Washington en esta crisis es el acercamiento a Moscú, como demostró la cumbre de agosto con el presidente ruso, Vladímir Putin, en Alaska, también una bofetada al orgullo europeo, marginado del encuentro.
De momento, la reunión de París ha servido para subrayar al Gobierno ucraniano que Europa tiene más retórica que misiles en sus arsenales, pero que su implicación en el conflicto ya está alcanzando sus límites. Antes de la reunión, el jefe de la Oficina Presidencial ucraniana, Andrí Yermak, una de las personas de más confianza del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, manifestaba su esperanza en que el encuentro sirviera para obtener garantías concretas de seguridad, "fuertes y efectivas, por tierra, mar y aire".
En este sentido, quizá Ucrania tuvo éxito. Pero tales garantías tienen los pies de barro y no ayudarán ni a ganar la guerra ni a terminarla antes. Son para el día después y para entonces, si el ejército ruso conquista por ejemplo ciudades como Kupiansk, donde ya están sus fuerzas, o si avanza en la región de Dnipropetrovsk, Rusia podría dominar una cuarta parte o más de Ucrania.
¿Territorios a cambio de un ejército poderoso?
Al terminar la reunión, el presidente Zelenski dio una de las claves que podrían definir los próximos meses de negociaciones con Rusia, si es que llegan a producirse: "Estoy agradecido a todo el mundo por entender que la principal garantía de seguridad es un ejército ucraniano fuerte".
No hubo en esta declaración realizada a la red X ninguna alusión a la integridad territorial de Ucrania, que será la clave del proceso de negociación que se abra. Sin embargo, Zelenski prefiere mencionar el asunto de poseer un ejército "fuerte". En las próximas conversaciones de paz, si se producen, Ucrania y sus aliados podrían ceder buena parte del territorio invadido a cambio de que Rusia no siga exigiendo la desmilitarización ucraniana.
Lo reiteró Zelenski en X: han sido "más de treinta países, todos unidos por el mismo objetivo: poner fin a esta guerra con una paz confiable y seguridad a largo plazo". Nada sobre la devolución de esos territorios, sobre los que, de nuevo esta semana, el Kremlin dijo que eran intocables y parte ya de la Federación Rusa.
Macron cree que tendrá el visto bueno de Trump
Macron, en su declaración, siguió trazando castillos en el aire. "En los próximos días, lo concretaremos con EEUU para obtener detalles sobre el apoyo que brindan, desde la supervisión hasta el alto el fuego y todas estas líneas de seguridad. Y después, tendremos que formalizar textos políticos, es decir, preparar un acuerdo de paz duradero y, sin duda, un acuerdo multilateral o una serie de acuerdos bilaterales de apoyo", afirmó el líder galo.
Es decir, los aliados europeos dan por seguro un acuerdo sobre el que una de las partes no se ha manifestado y que no toca el asunto más peliagudo entre los dos países en guerra, la devolución o asimilación de los territorios ocupados.
Una respuesta a la alianza sino-rusa-norcoreana
En realidad, este encuentro tenía mucho de propaganda. No es casualidad que la reunión de la Coalición de Voluntarios por Ucrania haya tenido lugar un día después del gran desfile militar en Pekín en conmemoración del fin de la Segunda Guerra Mundial en Asia y en la misma semana en que Rusia recibió un espaldarazo singular por parte de China en su alianza estratégica, y por Corea del Norte en la entente militar que une a los dos países.
Trump llegó a considerar este cariño entre los dos líderes asiáticos y Putin en el marco del 80 aniversario del fin de la guerra como un contubernio para "conspirar contra EEUU". Los rusos mostraron su jolgorio ante el sentido del humor de Trump.
Más intrigantes fueron las palabras de Putin, quien el miércoles afirmó que veía "cierta luz al final del túnel" de la crisis ucraniana gracias a la mediación de Trump. "Si el sentido común impera, se podrá alcanzar un acuerdo aceptable para este conflicto", dijo Putin. Pero, añadió, si las negociaciones de paz no prosperan, Rusia seguirá luchando por sus objetivos "por la vía militar".
Y advirtió también, en una premonición ante lo que se iba a debatir un día después en París: las garantías de seguridad para Ucrania no pueden adoptarse "a costa de Rusia".
La UE pierde los nervios ante la fraternidad euroasiática
Al respaldo que tuvo Putin por parte del presidente chino, Xi Jinping, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, quien se declaró dispuesto a seguir apoyando militarmente a Rusia como "un deber fraternal" con más armas y soldados, se refirió la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas.
La política europea calificó esa imagen de los tres jefes de Estado como "una alianza autocrática", "una visión antioccidental” y “un desafío directo” al sistema internacional erigido sobre normas. Y fue más allá en sus acusaciones: "no es solo simbólico. La guerra rusa de Ucrania está siendo sustentada por el apoyo de China. Estas son realidades a las que Europa debe hacer frente", dijo.
La reunión de este jueves en París dejó claro que, aunque Bruselas acusa a Moscú de apostar por la guerra, lo cierto es que la UE y la OTAN no están haciendo mucho por la configuración de una mesa de negociaciones. A la amenaza de desplegar tropas europeas y de otros países en Ucrania en cuanto se firme un alto el fuego, hace unos días se añadió la también apuesta europea de prolongar el entrenamiento de soldados ucranianos en el propio país tras alcanzarse una tregua con Rusia.
Este anuncio fue realizado por Kallas, uno de los halcones antirrusos más furibundos de la UE, quien también pidió la semana pasada a Hungría que levante su veto al bloqueo de los 6.000 millones de euros del Fondo Europeo de Apoyo a la Paz (FEAP), a fin de que puedan ser destinados a comprar más ayuda militar para Ucrania.
Desde febrero de 2022, la UE ha alimentado el conflicto ruso-ucraniano con más de 63.000 millones de euros, en armas y asistencia militar. Por ejemplo, el ministro de Defensa de Dinamarca, Troels Lund Poulsen, reclamó hace unos días que los socios europeos aumenten sus inversiones en la industria bélica de Ucrania. Poulsen indicó que Ucrania necesita al menos 15.000 millones de euros para potenciar su industria de defensa a corto plazo, "no dentro de unos años, sino de unos meses".
Es decir, los aliados europeos de Ucrania acusan a Rusia de alargar la guerra innecesariamente, pero ellos mismos se preparan para una contienda más larga; afirman que quieren una paz duradera, pero apuestan por desplegar decenas de miles de soldados en Ucrania, que es una de las líneas rojas trazadas por Moscú.
No se sabe cuánto se va a prolongar la guerra o si Trump se guarda un as en la manga para acelerar su final. Pero, con todos estos planes europeos para convertir Ucrania en un búnker occidental y la insistencia rusa en no ceder un solo metro de los territorios anexionados, lo único cierto es que la postguerra sí será muy larga.


Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.