Francia ya tiene presupuestos para encarar en 2026 la recta final del 'macronismo'
Las negociaciones presupuestarias han costado el puesto a dos primeros ministros, han desestabilizado los mercados de deuda y han alarmado a los socios europeos.

París--Actualizado a
Francia dispone ya de presupuestos para 2026 con los que encarar la recta final del segundo y último mandato presidencial de Emmanuel Macron, antes de las elecciones de la primavera de 2027, tras superar el Gobierno del primer ministro, Sébastien Lecornu, sendas mociones de censura presentadas por las formaciones de izquierdas, sin los socialistas, y por la extrema derecha de Marine Le Pen.
Ninguna de las dos mociones logró los 289 votos necesarios en la Asamblea francesa para tumbar al gobierno: la moción depositada por los grupos de La Francia Insumisa, Los Verdes y GDR (Comunistas y de Ultramar) obtuvo 260 votos, mientras que la auspiciada por la ultraderechista Agrupación Nacional y sus socios solo cosechó 130 apoyos.
Se trata de un balón de oxígeno para para Macron y para el débil Ejecutivo en minoría de Lecornu ya que evita un nuevo adelanto electoral y abre un período de relativa estabilidad.
Las negociaciones presupuestarias han consumido a la clase política francesa durante casi dos años, después de que las elecciones anticipadas de 2024 del presidente Emmanuel Macron terminaron con un Parlamento sin mayoría. Las negociaciones presupuestarias han costado el puesto a dos primeros ministros, han desestabilizado los mercados de deuda y han alarmado a los socios europeos de Francia.
Sin embargo, Lecornu, cuya caótica nominación en dos etapas en octubre fue objeto de burlas en todo el mundo, logró asegurarse el apoyo de los diputados socialistas mediante concesiones costosas pero específicas, lo que le permitió reforzar su prestigio en el proceso. La principal victoria de los socialistas fue la suspensión de una impopular reforma de las pensiones, que retrasa el aumento previsto de la edad de jubilación a los 64 años hasta después de las elecciones presidenciales del año que viene.
A partir de ahora, el primer ministro podrá pasar página en el tema del presupuesto, que ha ocupado casi todo su tiempo en Matignon (sede del Gobierno), para centrarse en las inminentes elecciones municipales de marzo y tratar de que el año previo a las presidenciales de 2027 sea productivo, aunque sin mayoría parlamentaria su margen de maniobra parece limitado.
Pese a prometer que no activaría el artículo 49.3 de la Constitución, que permite aprobar normas presupuestarias sin votación parlamentaria, finalmente a Lecornu no le quedó otra salida para dotar al país de un presupuesto del Estado para 2026. El presupuesto del Estado adoptado definitivamente este lunes fija el déficit público en torno al 5% del PIB en 2026, frente al 5,4% del año anterior, dentro de la trayectoria descendente para la que se había comprometido Francia con Bruselas y que prevé situarlo por debajo del 3% en 2029.
Superada la principal tarea que le encargó Macron, adoptar las cuentas para este año, se espera que Lecornu proceda ahora a una remodelación ministerial, aprovechando la salida de la ministra de Cultura, Rachida Dati, para lanzarse a la conquista de la Alcaldía de París en las elecciones municipales del 15 y 22 de marzo, a las que se presentan también el primer ministro y un centenar de diputados.

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