De la guerra de Ucrania a los aranceles: las veces que la UE agachó la cabeza ante Trump en 2025
Uno de los pocos campos en los que la UE está aguantando la presión es en la lucha contra las grandes tecnológicas estadounidenses para que cumplan con la legislación comunitaria en materia digital.

Bruselas-
Los líderes de la Unión Europea aseguraban que estaban preparados para un eventual retorno de Donald Trump a la Casa Blanca. Esta vez sí. Ya tenían la experiencia del primer mandato. En un principio, de hecho, se mostraron incluso optimistas respecto a la política exterior de la nueva Administración republicana de los primeros días, pero no tardaron en llegar las amenazas, las humillaciones y las medidas en contra de la Unión Europea y sus intereses.
En casi todos los ámbitos, el presidente de Estados Unidos ha liderado la situación y los líderes europeos han agachado la cabeza sin ni siquiera rechistar. Aceptaron un acuerdo comercial claramente desequilibrado y desfavorable para el club comunitario, aprobaron un incremento a marchas forzadas del gasto militar en la OTAN —hasta el 5% del Producto Interior Bruto (PIB)— y, entre otros asuntos, están siendo marginados en las negociaciones para un plan de paz en Ucrania. Uno de los pocos campos en los que la UE está aguantando la presión es en la lucha contra las grandes tecnológicas estadounidenses para que cumplan con la legislación comunitaria en materia digital.
El gran rearme
Europa ha confiado su seguridad a la protección que le ha ofrecido Estados Unidos a través de la OTAN desde la Segunda Guerra Mundial. Durante los últimos años, el Pentágono cada vez se desentendía más de los intereses europeos y se ha ido centrando más en la amenaza que a sus ojos supone China y menos en el área de influencia de Rusia. Dio los primeros pasos en este sentido la Administración de Barack Obama, pero Trump ha acelerado este proceso de manera abrupta.
El presidente republicano ha exigido a los aliados de la OTAN incrementar el gasto militar hasta el 5% de su PIB —el de España se encuentra, por ejemplo, alrededor del 2%— mientras que Estados Unidos ha dejado de ayudar a Ucrania. Y, para más inri, Trump está presionando a los aliados europeos —dos terceras partes de los cuales ya lo hacen— para que las armas que envían a Ucrania sean fabricadas por la potencia norteamericana. Otro negocio redondo de Trump con Europa.
El plan de paz para Ucrania
La Unión Europea es la potencia que más dinero ha destinado a Ucrania y que más ha sufrido las consecuencias de la invasión rusa. Sin embargo, a la hora de negociar un plan de paz ha quedado relegada a un segundo plano por su supuesto aliado, Estados Unidos, algo que beneficia claramente a los intereses de Putin y perjudica a los de Zelenski. De hecho, fuentes diplomáticas de la OTAN y de la UE admiten que Trump marca los tempos y los términos de los planes que se ponen encima de la mesa.
Ante esta exclusión, los aliados europeos tampoco saben cómo reaccionar porque el poder militar de Estados Unidos continúa siendo determinante para la seguridad de Ucrania y de todo el continente. Por esto, a pesar de que no se rinden y piden su silla en la mesa de negociación, los líderes europeos insisten sobre todo en rearmarse e independizarse de Estados Unidos para que no se vuelva a repetir una situación similar en un futuro.
El acuerdo comercial
El precio que pagó la Unión Europea para poner fin a la guerra arancelaria iniciada por Trump es un acuerdo completamente desequilibrado y claramente favorable a Estados Unidos. Los productos estadounidenses continúan sin estar sujetos a aranceles, mientras que los europeos que se importan al país norteamericano tienen que pagar un 15% de tasas de aduanas. Además, los Estados miembros tendrán que comprar productos energéticos por un valor de 700 millones de euros en tan solo tres años.
Sin embargo, la Administración Trump parece que nunca tiene suficiente y, después de firmar el acuerdo, el presidente de Estados Unidos amenazó a los aliados que, como la UE, regulan el sector digital y multan a las grandes tecnológicas que vulneran la legislación. Aunque de momento la Casa Blanca no ha reiniciado la guerra arancelaria por este motivo, se niega a discutir sobre una mejora del acuerdo comercial con Bruselas si no rebaja la regulación sobre las grandes tecnológicas, que afecta especialmente a las norteamericanas.
Multas a las 'big tech'
La regulación digital es uno de los pocos campos en los que la Unión Europea se niega a agachar la cabeza. Trump presiona una y otra vez para que Bruselas ponga la alfombra roja a las grandes tecnológicas estadounidenses, pero —al menos de momento— hay unidad en la Comisión Europea y en el bloque comunitario en general en que no se puede cambiar una legislación interna por injerencias externas, aunque lleguen del principal y más poderoso aliado.
La misma semana en la que el Pentágono publicó la Estrategia de seguridad nacional, en la cual apuntaba su voluntad de impulsar a los ultras y euroescépticos europeos, y donde Trump tildó de “débiles” —además de otros agravios— a los dirigentes europeos, Bruselas abrió una investigación contra WhatsApp y multó a X con un 5% de su facturación mundial, 120 millones de euros. Elon Musk, antiguo colaborador de la Administración Trump, mostró su enfado y el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, se lo tomó como “un ataque a todo el pueblo norteamericano” en vez de una simple multa a una compañía que incumple la ley sobre competencia y transparencia.
De hecho, lejos de ceder, tras el mensaje de Rubio y nuevas descalificaciones de Trump, la Unión Europea tampoco cedió y Bruselas abrió otra investigación contra Google por utilizar los contenidos de los medios de comunicación y de YouTube para alimentar sus servicios de inteligencia artificial sin pedir permiso. Aunque la Comisión Europea aseguró que no se trataba de una respuesta directa a Washington, claramente era toda una declaración de intenciones. En la misma línea, tanto la titular de Competitividad como el de Comercio de la Comisión Europea, Teresa Ribera y Maros Sefcovic, recuerdan a Trump que no piensan tocar ni una coma de la legislación digital por sus presiones.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.