La izquierda del Parlamento Europeo se rebela contra el pacto comercial entre la UE y Trump
Las voces más críticas del pacto comercial entre las dos potencias vienen, sobre todo, de los partidos de izquierdas y progresistas, pero también desde una parte de la extrema derecha.

Bruselas-
Los dirigentes de la Unión Europea repetían como un mantra que habían aprendido del primer mandato de Donald Trump y se mostrarían mucho más contundentes con el magnate neoyorquino. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, insistía desde el principio en que ahora sí que estaban preparados para manejar al líder republicano y que, a pesar de que querían una solución acordada en la guerra comercial, estaba dispuesta a aprobar duras contrapartidas a los productos estadounidenses. Incluso había amenazado con ir más allá de responder con un incremento de los aranceles y, por ejemplo, atacar a las grandes tecnológicas de los Estados Unidos.
Sin embargo, la Unión Europea ha acabado aceptando un acuerdo de mínimos con Estados Unidos y, a pesar de que Trump ha mantenido en gran parte el incremento de los aranceles (un 15%), el bloque comunitario ha eliminado por completo las tasas con las que pretendía atacar a Estados Unidos. Por este motivo, una parte importante del Parlamento Europeo, que tendrá que votar la eliminación de los aranceles a los productos estadounidenses durante los próximos días, se ha rebelado contra el pacto comercial entre Bruselas y Washington, y pide modificaciones en el acuerdo final.
Las voces más críticas del pacto comercial entre las dos potencias vienen, sobre todo, de los partidos de izquierdas y progresistas, pero también desde una parte de la extrema derecha. Sin ir más lejos, la presidenta del grupo europarlamentario socialdemócrata, Iratxe García, ha cargado contra el hecho de que la Comisión Europea de Von der Leyen haya aceptado casi sin rechistar las condiciones de Trump, y le ha advertido que el magnate neoyorquino no dejará de atacar a la Unión Europea. "Trump aprovechará cualquier signo de debilidad para intensificar la guerra comercial", alertó la líder socialdemócrata.
Las voces más críticas vienen de los partidos de izquierdas y progresistas
El grupo socialdemócrata ha ido perdiendo influencia durante los últimos años, pero aún sigue siendo el segundo partido político con más representación el Parlamento Europeo y más influencia en la Unión Europea. Así, el posicionamiento de la dirección del grupo europarlamentario socialdemócrata choca directamente con las tomas de decisiones de algunos de sus principales dirigentes del bloque comunitario. Entre otros, la del presidente del Consejo Europeo, el socialista portugués António Costa, que ha defendido en todo momento el acuerdo con Trump. Además, todos los gobiernos estatales han dado su visto bueno al acuerdo comercial, también el de Pedro Sánchez o el de la danesa Mette Frederiksen.
Más allá del partido socialista europeo, también se ha mostrado muy duro con el acuerdo el partido de La Izquierda en el Parlamento Europea. Y, a pesar de que no lo hayan hecho a nivel de grupo europarlamentario o de sus direcciones, también se han pronunciado en este sentido europarlamentario de la familia de los verdes, los liberales (que también dan apoyo parlamentario a la Comisión Europea de Von der Leyen) y de la extrema derecha.
La indignación de una parte importante de los eurodiputados se hizo evidente en la Comisión de Comercio del Parlamento Europeo que se celebró el miércoles pasado. "Los consumidores van a pagar precios más altos, y la industria va a sufrir y se van a perder trabajos", dijo en pleno de la comisión de la Eurocámara el colíder de la Izquierda, Martin Schirdewan. En la misma línea, la eurodiputada de los verdes Anna Cavazzini criticó que "estaba muy claro que la estabilidad que se prometió con el acuerdo no ha llegado". "El presidente Trump ha dictado las condiciones", añadió el lepenista Thierry Mariani.
También intervinieron en este sentido eurodiputados de los socialdemócratas y los verdes. Y, por lo tanto, una gran parte de los grupos europarlamentarios a priori se oponen al acuerdo comercial de la Unión Europea con Estados Unidos. Ahora bien, no quiere decir que acaben votando en contra y bloqueando la rebaja de los aranceles a productos estadounidenses. Cabe recordar que el sentido del voto en los grupos europarlamentario es bastante líquido y pueden no seguir las órdenes de la dirección. Es decir, que unos cuantos eurodiputados critiquen el acuerdo no quiere decir que todo su grupo europarlamentario se oponga y ni mucho menos acabe poniendo problemas serios a un acuerdo comercial de una gran importancia.
Además, el acuerdo negociado y firmado por la Comisión Europea no es obra solo de Von der Leyen y su Ejecutivo, sino que ha contado con la participación y el visto bueno de todos los Estados miembros. De hecho, gobiernos de un peso tan determinante dentro de la Unión Europea como el alemán o el italiano, por ejemplo, presionaron desde un primer momento a Bruselas para que aceptara un acuerdo con la Casa Blanca y evitara una guerra comercial, aunque fuera de mínimos y en los términos del que se ha acabado cerrando.
El Parlamento Europeo tiene poco margen de maniobra
Por lo tanto, como es habitual, es probable que las direcciones estatales de las familias políticas presionen a sus formaciones a nivel europeo o a sus eurodiputados para que también acaben agachando la cabeza ante Trump. En este contexto, y como también es habitual, el Parlamento Europeo tiene poco margen de maniobra (el acuerdo ya viene hecho) y poco peso en la mesa de negociación con las otras instituciones, sobre todo delante de los gobiernos estatales. Es decir, lo tiene muy complicado para conseguir introducir ni siquiera pequeñas mejoras en la letra pequeña del acuerdo comercial con Estados Unidos.
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