Rusia prepara el asalto final a Pokrovsk, el bastión ucraniano clave para el desarrollo de la guerra
EEUU evalúa el efecto de una inminente conquista rusa de Pokrovsk y se plantea la entrega de armas críticas a Kiev para evitar que Moscú tenga la ventaja en un armisticio.

Madrid--Actualizado a
El Ejército ruso ha apretado el cerco en torno a Pokrovsk y prepara el asalto final a una ciudad clave para las comunicaciones del Donbás ucraniano y cuya caída podría precipitar la derrota de Kiev en el frente bélico. Sin embargo, el éxito ucraniano en sus bombardeos quirúrgicos de la infraestructura energética rusa y el daño que están causando a la economía de Moscú muestra una estrategia que podría ser decisiva para ralentizar la victoria militar del Kremlin. La clave está en el eventual apoyo de Estados Unidos a Ucrania con misiles de largo alcance que puedan amenazar más ese entramado energético ruso o incluso la propia Moscú.
De momento, el Pentágono dio esta semana luz verde para que el presidente estadounidense, Donald Trump, pueda ordenar, si así lo considera, el suministro de los temibles misiles balísticos Tomahawk. Según el Departamento de Defensa estadounidense, la entrega a Ucrania de esos misiles de largo alcance no implicaría un desabastecimiento de los arsenales de EEUU de este arma, razón "oficial" esgrimida por Trump para rechazar hasta ahora el suministro de los Tomahawk a Kiev.
Si bien estos misiles no darían un vuelco a la guerra, sí que podrían suponer un giro notable, al menos para obligar al Kremlin a variar su estrategia bélica y centrarla más en la defensa y menos en las ofensivas, que le han dado a Rusia la ventaja en el campo de batalla. El Tomahawk tiene un alcance estándar de unos 1.600 kilómetros, pero puede destruir objetivos a 2.500 kilómetros de distancia del lanzamiento. Buena parte de las ciudades rusas occidentales y del centro del país, entre ellas Moscú, quedarían al alcance de este misil, una línea roja para el Kremlin, que ya ha advertido a Washington para que no dé ese paso.
Esta decisión, de adoptarse, cercenaría los últimos vínculos que pudieran quedar entre Trump y el líder ruso, Vladímir Putin, y dispararía la tensión entre el Kremlin y la Casa Blanca hasta extremos desconocidos desde que comenzó la invasión de Ucrania, en febrero de 2022.
Deterioro de la entente Trump-Putin
Que la Casa Blanca esté de nuevo considerando tal suministro, desestimado hasta ahora por Trump pese a la insistencia del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, puede dar idea del deterioro que ha alcanzado la inicial entente entre su Administración y el Kremlin. Una atmósfera especialmente enrarecida después de que Trump ordenara en octubre una batería de sanciones contra las dos mayores petroleras rusas, Rosneft y Lukoil, y contra las compañías extranjeras, sobre todo indias y chinas, que compran crudo ruso.
Lukoil y Rosneft exportan 3,1 millones de barriles de petróleo cada día (un 50% de las exportaciones totales rusas) y buena parte van para la India y China. El impacto de las sanciones de Trump, las primeras que el actual inquilino de la Casa Blanca ha adoptado contra Rusia ante su negativa a un alto el fuego en Ucrania, ya se ha hecho notar en las importaciones indias y chinas de crudo ruso, suspendidas por numerosas compañías, especialmente por vía marítima.
Las sanciones contra el sector petrolífero ruso, la posibilidad de enviar los Tomahawk a Ucrania y el intercambio de amenazas directas para suspender las respectivas moratorias de pruebas de armas nucleares han llevado la relación entre Moscú y Washington al límite de la ruptura total.
Moscú: ¿conversaciones? De momento, no, gracias
Este domingo, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, no dio lugar a muchas esperanzas de que se vaya a dar a corto o medio plazo la reunión entre Trump y Putin anunciada a bombo y platillo el pasado octubre para limpiar el camino de una solución negociada a la guerra de Ucrania. "Hipotéticamente hablando, sería posible [el encuentro], pero en estos momentos no hay necesidad de ello", afirmó Peskov.
Según el portavoz de la Presidencia rusa, el Kremlin está centrado en "arreglar" el asunto ucraniano. Un arreglo que para Rusia pasa por completar la toma del Donbás con la conquista total de la región de Donetsk. Y es el nudo ferroviario y de carreteras de Pokrovsk, controlado aún por los ucranianos, el mayor obstáculo para que el Ejército ruso avance y tome las ciudades aún libres en Donetsk, es decir Kramatorsk, Kostiantynivka y Sloviansk.
Desde la batalla por la captura de Bakhmut, con la victoria rusa de mayo de 2023 tras diez meses de combates, o la lucha en torno a Avdiivka, conquistada en febrero de 2024, la lucha en torno a Pokrovsk se ha convertido en el símbolo de la guerra en el frente oriental ucraniano y donde los dos ejércitos han situado a sus mejores unidades. Este sábado, Kiev informó, por ejemplo, de que una unidad de élite de sus tropas había logrado un desembarco aéreo con helicóptero para ayudar a esa resistencia. El Ministerio de Defensa ruso indicó en cambio que había impedido ese apoyo ucraniano a las tropas que aún resisten en Pokrovsk.
Soldados rusos ya en Pokrovsk
Días atrás, el Gobierno ucraniano desmintió la noticia proporcionada por el Kremlin de que las tropas rusas habían cercado Pokrovsk y también Kupiansk, en el vecino óblast de Járkov, y que había 10.000 soldados ucranianos atrapados en esa trampa. Aunque Kiev negó que sus tropas estuvieran rodeadas, sí que hubo de reconocer que ya había fuerzas rusas moviéndose en el casco urbano de Pokrovsk, de ahí el intento de enviar unidades especiales ucranianas del 7º Cuerpo de Asalto Aéreo en auxilio de los asediados.
El comandante en jefe de las fuerzas ucranianas, general Oleksandr Syrskyi, dijo el sábado que las tropas de Kiev habían lanzado "una operación integral para destruir y expulsar a las fuerzas enemigas de Pokrovsk". El martes, el propio Zelenski había reconocido que más de 200 efectivos rusos estaban ya en el sur de la ciudad. Syrskyi admitió que las tropas rusas seguían "intentando infiltrarse en zonas residenciales y cortar las rutas de suministro" ucranianas. Posteriores informaciones elevaron a 400 el número de soldados rusos infiltrados en Pokrovsk.
El Ministerio de Defensa ruso concretó que el avance de las fuerzas de la Federación Rusa estaba ya "destruyendo" grupos de tropas ucranianas en la estación de ferrocarril, uno de los lugares que los ucranianos no pueden dejar que caiga en manos rusas.
El estadounidense Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), uno de los grupos de análisis más serios en el seguimiento del conflicto de Ucrania, confirmó el contraataque ucraniano con ligeros avances en la zona norte de Pokrovsk. Pero también tuvo que reconocer que los rusos ya están tomando la ciudad desde el sur y el este hacia el centro. El ISW citó a un comandante ucraniano que, en declaraciones a medios locales, admitió el viernes que los rusos ya se habían apoderado de un 60% de Pokrovsk.
La caída de Pokrovsk podría ser cuestión de días y este bastión se convertiría así en la mayor ciudad ucraniana conquistada por el Ejército ruso desde la toma de Bakhmut.
La conquista de Pokrovsk por los rusos no solo cortaría una de las principales rutas de avituallamiento de las fuerzas ucranianas en el frente del este y facilitaría el avance ruso hacia Kramatorsk y Sloviansk. También permitiría al Ejército ruso utilizar ese enclave como cabeza de puente hacia la vecina región de Dnipropetrovsk y el centro de Ucrania sin la amenaza que para su retaguardia suponen actualmente las fuerzas ucranianas que defienden Pokrovsk.
La guerra quirúrgica contra los oleoductos y refinerías rusas
A la espera de que Trump pueda dar un golpe de timón a su negativa a entregar los misiles Tomahawk y otras armas de gran alcance, Ucrania centra en sus drones su mayor potencial de ataque, como está demostrando en el acoso a la red energética rusa, con muchos daños, que ahora se suman al que causarán las sanciones estadounidenses sobre el sector exportador ruso de crudo y gas. Según Zelenski, tales golpes ucranianos pueden haber mermado ya el 20% de la capacidad de refinado de crudo ruso. Por no hablar de los bombardeos a oleoductos y gasoductos, y la destrucción de depósitos de gasolina y gasóleo.
El viernes, por ejemplo, un comando ucraniano destruyó en parte tres tramos de uno de los oleoductos que rodean Moscú y abastecen a la capital rusa. Esos oleoductos están protegidos por redes antidrones, pero son vulnerables a los ataques con explosivos por saboteadores. Según el jefe de la inteligencia militar ucraniana, Kirilo Budánov, los ataques directos con drones, misiles y sabotajes "han causado más daño a la Federación Rusa que cualquier sanción económica aplicada hasta el momento".
Este domingo, los servicios de inteligencia ucranianos reivindicaron el bombardeo con drones de un petrolero ruso y del puerto de Tuapse, en el mar Negro, que recibió importantes daños. En Tuapse, región de Krasnodar, hay una terminal de crudo y una refinería de la empresa Rosneft.
La debacle del sistema energético ucraniano ante los ataques rusos
La economía rusa ya está sufriendo estos embates contra su sector de los hidrocarburos, sobre todo a nivel interno, en el abastecimiento de gasolina y gasoil. El problema es que la población ucraniana está acusando con mucha mayor dureza el castigo ruso a sus infraestructuras energéticas.
En la noche de este domingo, una nueva oleada de drones y misiles rusos causó la muerte de al menos seis civiles, entre ellos dos niños, en las regiones de Dnipropetrovsk, centro de Ucrania, y Odesa, en el sur. El ataque aéreo nocturno lanzado por el Ejército ruso sobre las regiones de Donetsk y Zaporiyia, con drones y misiles, dejó sin luz y electricidad a 60.000 personas.
La efectividad de los ataques rusos con drones y misiles sobre las áreas urbanas, con la intención de dejar sin energía a la población, está poniendo en evidencia, en el cuarto año de guerra, los muchos errores que se plantean en la defensa de las ciudades. No solo es manifiesta la indefensión de las infraestructuras críticas civiles y militares. También la ineficiente protección del país más allá de la línea del frente.
Si esta se derrumbara en un sector amplio, como puede ocurrir si es conquistado Pokrovsk, y el Ejército ruso avanzara sin apenas resistencia aérea y terrestre hacia las citadas grandes ciudades que le quedan por conquistar en el Donbás, la debacle podría ser generalizada en todo el este y centro de Ucrania. La guerra entonces habrá llegado a su fin, so pena de una hecatombe mayor.



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