Zelenski tiende la mano a Putin mientras Europa multiplica su presión sobre Rusia
Kiev propone a Moscú un nuevo encuentro para negociar la paz, pero el Kremlin desconfía de la hostilidad desplegada por Europa, con más sanciones y nuevos pactos militares.

Madrid--Actualizado a
Europa ha disparado sus ataques diplomáticos y económicos a Rusia con la aprobación de una nueva batería de sanciones si cabe más duras contra Moscú y el anuncio de sendos pactos defensivos de los británicos con alemanes y franceses que apuntan al Kremlin como enemigo irreconciliable de Europa. El nerviosismo es patente en Bruselas y Londres ante la intensificación de los avances militares. La situación en el frente es tan grave que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha propuesto a su homólogo ruso, Vladímir Putin, una nueva ronda de conversaciones esta semana entrante para intentar alcanzar un alto el fuego antes de que sea demasiado tarde.
Según las noticias que llegan del frente, además de los avances rusos en la región ucraniana oriental de Donetsk, las fuerzas rusas están ya dentro de las regiones septentrionales de Sumi y Járkov, donde continúa la captura de aldeas en las zonas limítrofes con la frontera de la Federación Rusa. Pero la clave está ahora en la presión militar que está ejerciendo el ejército ruso sobre las ciudades de Pokrovsk, Kostyantynivka y Kupiansk, en el este. La caída de cualquiera de ellas significaría un golpe sin parangón para Ucrania. La captura de las tres supondría un auténtico desastre difícil de superar.
Y entretanto, los ataques aéreos rusos, con centenares de drones diarios y bombardeos aéreos, apuntan a centros de reclutamiento ucranianos, aeródromos y bases de mantenimiento de la aviación. Ante un escenario preocupante y con la inquietud de que pueda producirse un intento de ofensiva a mayor escala en las zonas citadas, o incluso en Dnipropetrovsk, al oeste de Donetsk, Zelenski lanzó en la noche del sábado un llamamiento a Moscú para celebrar una nueva reunión ruso-ucraniana.
Zelenski convoca a Moscú a una tercera reunión de Estambul
"El secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, (Rusteem) Umérov, ofreció a la parte rusa [la posibilidad de celebrar] otra reunión la próxima semana. Es necesario intensificar la dinámica de las negociaciones. Debemos hacer todo lo posible para lograr un alto el fuego. Y la parte rusa debe dejar de eludir las decisiones", afirmó Zelenski en discurso a la nación.
El mandatario ucraniano subrayó también la necesidad de un encuentro "entre líderes" a fin de "garantizar una paz duradera" y subrayó que "Ucrania está lista para esa reunión". La reunión de la semana entrante sería la tercera directa entre rusos y ucranianos, tras las dos anteriores celebradas en Estambul, sin que dieran fruto alguno en dirección hacia una tregua en la guerra. Estas negociaciones finalmente se centraron en el intercambio de prisioneros y de cuerpos de soldados muertos en combate.
Zelenski en realidad ha salido al paso de los mensajes lanzados por el Kremlin en los últimos días. La portavoz del Ministerio ruso de Exteriores, María Zajárova, indicó el jueves que "una delegación rusa está ya lista para desplazarse a Estambul para mantener la tercera ronda de conversaciones".
Sin embargo, la importancia de esta llamada del líder ucraniano a reanudar el diálogo radica en el momento y en que es él mismo quien lanza la convocatoria. Se produce pocos días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, endureciera su posición ante Rusia, a la que amenazó con una guerra de aranceles secundarios del cien por cien (en realidad, contra países que compran productos rusos como el petróleo y el gas) si en cincuenta días no da un paso irreversible hacia la paz.
El Kremlin no ha mostrado mucha inquietud ante las amenazas de Trump, que, eso sí, rompen la frágil entente establecida entre Moscú y Washington desde la llegada de aquel al poder en enero pasado. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, calificó las amenazas arancelarias de Trump como meras "bravuconadas", dejando así claro que ese camino no disuadiría a Moscú de su iniciativa bélica, que incluye una posible ofensiva estival en las próximas semanas.
La propuesta de Zelenski, tenga o no las bendiciones de la Casa Blanca, se produce al margen del choque entre Washington y Moscú, y trata de realzar el papel de Kiev, minimizado por el endurecimiento de las posiciones de Estados Unidos y Europa ante Rusia. Algunas de las recientes acciones adoptadas por los principales países europeos dan la impresión de que la guerra es entre ellos y el Kremlin.
Mientras, Europa aumenta su presión sobre Rusia
Precisamente, la oferta ucraniana tiene lugar al finalizar una semana que ha quedado marcada por una escalada de tensión entre Rusia y Europa, después de que la UE aprobara su décimo octavo paquete de sanciones contra Moscú y de que Londres firmara sendos pactos de defensa con Berlín y París, con el Kremlin como enemigo declarado de Occidente.
El 18º paquete de sanciones de la UE ha sido calificado como un paso "sin precedentes" por algunos de los miembros de la Unión más hostiles hacia Moscú. Incluye una nueva reducción del precio del petróleo ruso para la exportación, que bajará de los actuales 60 dólares por barril a los 47,6 dólares, es decir, un 15% por debajo del precio promedio del crudo de Rusia. A pesar de las sanciones anteriores orientadas muchas de ellas a la venta de petróleo, la Federación Rusa tiene aún en la venta al exterior de crudo un tercio de sus ingresos.
Las nuevas sanciones también incluyen productos refinados de petróleo ruso, suspende de forma definitiva la posibilidad de recuperar los gasoductos Nord Stream y añade un centenar de buques petroleros a la lista negra de la llamada flota fantasma de tanques transportadores de crudo con la que la economía rusa está esquivando anteriores castigos a la exportación de sus hidrocarburos.
El paso de la UE pretende "atacar el corazón de la maquinaria de guerra rusa", afirmó la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, en referencia a esas y otras prohibiciones que se incluyen en este 18º paquete de sanciones y que afectan al sector bancario y la industria de defensa rusa.
Sanciones que desafían también a China e India
Las nuevas sanciones, al igual que esas medidas arancelarias que ahora Trump hace oscilar como una espada de Damocles sobre el comercio con Moscú, afectan en buena medida a los países que adquieren el petróleo ruso todavía. Entre estos países están potencias económicas como India y China, de forma que, pese al voluntarismo europeo, puede que tales castigos no sean tan devastadores sobre la economía rusa como pretenden.
En todo caso, las espadas, de Damocles o no, están en alto. El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, uno de los halcones antirrusos del Gobierno del presidente Emmanuel Macron, subrayó que los aliados de Ucrania en Europa, "junto con EEUU", doblegarán a Putin para "firmar un alto el fuego".
El propio Macron apostó por reforzar "la presión sobre Rusia para alcanzar un alto el fuego incondicional y abrir negociaciones con vistas a una paz sólida y duradera". Macron incidió este viernes en la importancia que tendrá en el mantenimiento de esa paz la llamada "Coalición de voluntarios" que encabezan Francia, Reino Unido y Alemania y que apuesta por garantizar militarmente la seguridad de Ucrania tras un hipotético alto el fuego con Rusia.
Francia, Reino Unido y Alemania, punta de lanza europea contra Rusia
Francia es uno de los países, junto a Gran Bretaña, que han anunciado su disposición para suministrar muchos más misiles para las baterías antiaéreas ucranianas, además de abastecer con más drones interceptores y aportar nuevos aviones de combate Mirage para las fuerzas aéreas de Ucrania, como indicó Zelenski tras la conversación telefónica que tuvo el viernes con Macron.
Tras el compromiso anunciado en la cumbre de la OTAN en La Haya el mes pasado para incrementar el gasto de defensa de los miembros de la Alianza hasta el 5% del PIB, ahora se empiezan a dar nuevos pasos de cooperación para reforzar el núcleo europeo y evitar así las oscilaciones que Trump está imprimiendo al bloque militar y siempre con la presunta amenaza rusa sobre Europa como pretexto.
Si el pasado 10 de julio Londres y París firmaron un acuerdo para coordinar su disuasión nuclear en Europa, el pasado jueves les tocó a británicos y alemanes reforzar su alianza militar. El nuevo tratado de Kensington firmado por el primer ministro británico, Keir Starmer, y el canciller alemán, Friedrich Merz, obliga a Berlín y Londres a "ayudarse mutuamente, incluso con medios militares, en caso de que uno de los dos países sufra un ataque armado de un tercero".
Si bien la OTAN, a la que pertenecen tanto Alemania como Reino Unido, ya contempla la defensa colectiva, el tratado de Kensington quiere dejar claro que ambos países no consentirán los vaivenes de aliados como EEUU a la hora de garantizar sin fisuras ese apoyo, en concreto contra Rusia, que adquiere en el nuevo acuerdo el carácter de amenaza para la seguridad europea. Además, el nuevo tratado (el primero bilateral con este carácter defensivo desde el fin de la II Guerra Mundial entre los antaño enemigos) contempla un afianzamiento de la cooperación en la industria de la defensa.
Para dejar claro que es Rusia el enemigo, Starmer tocó el día de la firma del Tratado de Kensington un punto muy sensible para Rusia y que, de seguir siendo asumido por los británicos y también los franceses, alejará las posibilidades de que Moscú firme ningún armisticio. Starmer subrayó el jueves que el plan militar de la Coalición de Voluntarios para Ucrania contempla el despliegue de tropas de mantenimiento de la paz en territorio ucraniano.
"Hemos tenido planificadores militares, de varios países, trabajando en los planes. Hay planes para el aire, el mar y sí, también terrestres" a fin de garantizar la capacidad ucraniana ante un alto el fuego, confirmó Starmer. Según el jefe de Gobierno inglés, ya existe una estructura de mando al respecto.
Estas palabras son un desafío directo al Kremlin, que ha establecido ese despliegue occidental en Ucrania como una línea roja y ha indicado que esas tropas serían consideradas como objetivos bélicos al no tratarse de fuerzas de interposición neutrales.
La pieza georgiana
En tal contexto, no parece muy factible que vayan a prosperar las conversaciones entre rusos y ucranianos. Rusia también atribuye a la insidia europea las presiones que está sufriendo Georgia contra Moscú. Este viernes, el primer ministro georgiano, el prorruso Irakli Kobajidze, denuncio que "las exigencias a Georgia para que se involucre en la guerra entre Rusia y Ucrania están aumentando", con la implicación de "estructuras europeas" que quieren que Georgia "abra un segundo frente" contra Rusia.
En 2008, la OTAN dejó abierta la posibilidad de que Ucrania y Georgia se unieran a sus filas. Tal oferta acabaría desatando ese mismo año una guerra en el país caucásico en la que intervino Rusia. El ejército ruso derrotó a las fuerzas armadas del Gobierno pro occidental establecido entonces en Tiflis, que había querido aprovechar el espaldarazo de la OTAN para intentar recuperar las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur.
La Unión Europea acusa a Sueño Georgiano, el partido actualmente en el poder en Georgia, de ser un títere de Moscú.



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