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Francia bloquea el paso a los inmigrantes en la frontera con Italia

Cientos de personas permanecen a la espera en la localidad de Ventimiglia a la espera de que París les permita cruzar

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Protesta de los inmigrantes bloqueados en Ventimiglia. - EFE

Cientos de inmigrantes, la mayoría procedentes de Eritrea y Senegal, permanecen bloqueados en la localidad italiana de Ventimiglia después de que Francia decidiera cerrarles el paso.

Un grupo de unas cien personas decidió iniciar una protesta, pero la Policía se lo impidió. Finalmente, y tras varios días de polémica, las autoridades se han movilizado para levantar campamentos provisionales para acoger a estos inmigrantes. En Roma, el Ayuntamiento y la Cruz Roja han levantado una carpa con capacidad para 150 personas.

En la Estación Central de Milán hay otros 400 inmigrantes que llevan días durmiendo en las instalaciones a la espera de poder viajar a Francia o a Alemania. Otro grupo intenta acceder a Austria.

"Son personas en tránsito. Es una nueva definición. Según la ley son invisibles, pero desde el punto de vista humanitario no lo son", ha explicado un portavoz de la Cruz Roja, Flavio Ronzi. "Para nosotros son simplemente personas y estamos tratando de responder a sus necesidades", ha argumentado en declaraciones a Euronews.

Según informan medios italianos, Francia ha asegurado que no ha cerrado el espacio europeo de Schengen, pero sí intensificado los controles para no dejar paso a los inmigrantes indocumentados. En la frontera de Niza con Ventimiglia, también se pueden observar camionetas y numerosos agentes de la Gendarmería francesa, así como también en el lado italiano se ha reforzado la presencia de agentes de Carabineros.

Los inmigrantes siguen pidiendo que se abra la frontera para poder pasar y reunirse así con sus familias y muchos argumentan que no quieren quedarse tampoco en Francia, ya que su destino es otro país europeo.

Desde hace días, centenares de personas vagan por las estaciones de las principales ciudades italianas a la espera de coger el tren que les lleve a Suecia, Alemania o Francia, donde encontrar a sus familiares, y cuyo billete han pagado con un enorme esfuerzo económico que les ha dejado sin dinero.