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El futuro de Alemania: tres hombres se enfrentan por el control de la era post-Merkel

Este sábado el partido conservador alemán (CDU) elige a su nuevo presidente, solo nueve meses antes de las elecciones que pondrán fin a 16 años de poder de Angela Merkel. Continuismo, giro a la derecha, o un tímido lavado de cara son las opciones sobre la mesa. ¿Qué supondría para Europa el triunfo de cada uno de ellos?

Los candidatos a liderar la CDU en Alemania, Friedrich Merz, Norbert Roettgen and Armin Laschet, en un debate televisado en la sede del partido en Berlín.
Los candidatos a liderar la CDU en Alemania, Friedrich Merz, Norbert Roettgen and Armin Laschet, en un debate televisado en la sede del partido en Berlín. Christian Mang / REUTERS

Todo el país habla al respecto, pero solo 1001 personas tienen voz y voto. ¿Quién será el nuevo responsable del partido político más importante de Alemania? La elección no podría llegar en un momento más delicado. Alemania está inmersa en el momento más duro de la pandemia y dentro de nueve meses, con los comicios de septiembre, se pondrá punto y final a la era Merkel.

Los 1001 delegados de la CDU (Unión Demócrata Cristiana) serán los encargados de votar quién sustituirá a Annegret Kramp-Karrenbauer, que apenas aguantó dos años como sucesora de Merkel.

La canciller perdió a su delfín y ahora tres hombres se disputan el puesto. Las encuestas no muestran resultados claros y la balanza podría acabar decantándose en cualquier dirección.

Merz: nostalgia conservadora

Friedrich Merz es el que más titulares ocupa, resultado de su estilo provocador y arrogante. Es partidario de aplicar mano dura contra la inmigración y capaz de relacionar la homosexualidad con la pederastia.

Merz fue un hombre de partido hasta 2002, cuando la propia Angela Merkel lo apartó de la jefatura del grupo parlamentario conservador. Luego se volcó en el mundo de los negocios y llegó a ocupar un puesto ejecutivo en el fondo de inversiones estadounidense BlackRock.

Ahora este abogado es un millonario de 64 años que posee dos aviones privados y se opone al “establishment del partido”, según sus propias palabras.

En el aspecto político, Merz aboga por un giro hacia la derecha y un retorno a posiciones tradicionalmente más conservadoras. En la CDU algunos ven en él un retorno simbólico a la era de Helmut Kohl, canciller de Alemania entre 1982 y 1998. Merz considera que solo rompiendo con el legado de Merkel es posible recuperar a los votantes perdidos a favor de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Pero las elecciones en Alemania se ganan en el centro. “Si la CDU se acerca a la AfD, el partido perderá muchos de los votantes que Merkel ha sumado durante los últimos años”, considera Herfried Münkler, politólogo de la Universidad Humboldt de Berlín. “Con un movimiento así, la CDU puede perder más votos que ganarlos”.

Merz, además, es el candidato preferido de las élites económicas. Así lo demuestra una encuesta realizada por el Frankfurter Allgemeine Zeitung. Su experiencia al frente de BlackRock o su última polémica en las redes sociales (calificar como “impuestos de la envidia” los gravámenes a las rentas más altas) dejan claro cuál sería su política económica al frente del Gobierno. Pues de ser nombrado presidente del partido, su objetivo es presentarse también a las elecciones de septiembre y convertirse en el nuevo canciller de Alemania.

A nivel europeo, un Berlín con Friedrich Merz trabajaría con menor ímpetu a favor de la integración comunitaria. Es difícil imaginar un Gobierno alemán liderado por él promoviendo y defendiendo una campaña de vacunación europea. O un paquete de ayudas como las aprobadas en mayo para paliar las consecuencias económicas de la pandemia.

Laschet: merkelismo

Europeísta convencido, conservador moderado, a favor de la apertura de fronteras temporal de 2015, con experiencia. A priori, Armin Laschet, de 60 años, cumple todos los requisitos para ser el perfecto sucesor de Merkel. Y la suya parecía la apuesta más segura cuando se supo, en febrero de 2020, que habría que elegir a un nuevo presidente de la CDU. Pero justo entonces comenzó la pandemia, y Laschet comenzó a caer en las encuestas.

El presidente del estado federado de Renania del Norte-Westfalia ha recibido numerosas críticas por la gestión de varios brotes producidos en su territorio, como en un carnaval o en la procesadora de carne Tönnies.

Laschet, además, apostó por una reapertura de la economía antes del verano, lo que le valió las críticas de numerosos expertos médicos. En Alemania, son los políticos que han apostado por medidas más contundentes para limitar la pandemia los que han visto disparada su popularidad.

Durante sus últimas intervenciones públicas, Laschet subrayó su experiencia como presidente regional, algo de lo que sus rivales carecen. Aunque su mayor baza quizá sea otra: su elección como presidente de la CDU no conllevará directamente su nombramiento como candidato a canciller. Y ahí podría entrar en juego la experiencia de otra persona: la del ministro de Sanidad, Jens Spahn.

La crisis sanitaria multiplicó la presencia pública de Spahn, que en 2018 fracasó en su intento de hacerse con el mando del partido. Su popularidad se mantiene alta, y el joven político, de 40 años, nunca ha ocultado sus ambiciones. Asimismo, mantiene buenas relaciones con el influyente y sensacionalista diario Bild. Ante la polémica por la lenta campaña de vacunación, el Bild cargó contra la canciller y dejó de lado al ministro de Sanidad.

Del tándem Laschet-Spahn también se espera que continúe con la línea europeísta de Merkel: abogar por la idea de Europa, pero con cautela en cuanto a mayor integración y con reticencias a liderar el esfuerzo.

Röttgen: la sorpresa

En tercer lugar se sitúa Norbert Röttgen, que contra todo pronóstico logró dotar de opciones de victoria a su candidatura. Cuando la anunció, pocos analistas podían siquiera recordar su nombre, después de que en 2012 Merkel lo apartara del Ministerio de Medio Ambiente. Pero con una campaña centrada en las redes sociales, logrando despertar el interés de los más jóvenes y, sobre todo, debido a los errores de Laschet, ya no es una utopía que el actual presidente de la poco mediática comisión de Relaciones Exteriores del Bundestag se convierta en el nuevo presidente de la CDU.

Röttgen apuesta por un conservadurismo moderado, alejado de las estridencias de Friedrich Merz y de su ultraliberalismo. De hecho, se mostró en contra de una posible alianza con el Partido Democrático Libre (FDP), el aliado liberal tradicional de los conservadores. Aunque en el plano internacional sí aboga por una línea más dura contra China y Rusia, potencias con las que Merkel siempre se ha esforzado en mantener buena sintonía. En este sentido, una CDU liderada por él podría ejercer un liderazgo más asertivo en la Unión Europea, en un momento clave para definir la posición geopolítica de Berlín y Bruselas.

A favor de Röttgen, jurista de formación, también juega el hecho de que se ha distanciado de una posible candidatura a canciller. Eso abriría las puertas a que Markus Söder, el actual presidente de Baviera, se pudiera acabar convirtiendo en jefe del Ejecutivo alemán. Al igual que Spahn, Söder también ha visto aumentar su popularidad con la pandemia. Y al igual que Spahn, Söder también se caracteriza por una poco disimulada ambición y una cercana relación con la dirección del diario Bild. Según todas las encuestas, no hay duda: Spahn y Söder son los que mejores resultados le darían a la CDU en las elecciones de septiembre. El politólogo Herfried Münkler está de acuerdo: “no creo que ninguno de los tres candidatos a la presidencia de la CDU pudiera obtener un 35 o un 40% de apoyo en las elecciones generales”.

Los 1001 delegados de la CDU tendrán que valorar las dos opciones. Virar a la derecha y recuperar unos valores y una identidad diluidos tras 16 años de merkelismo, o seguir en el centro con unos candidatos que funcionan mejor en las encuestas. Una decisión que marcará el futuro próximo de Alemania y Europa.

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