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"En Guatemala el 98% de los crímenes sigue impune"

Los planes militares del Gobierno durante los años del conflicto bélico revelan la existencia de un plan organizado para eliminar al pueblo maya

PATRICIA CAMPELO

Denunciar la impunidad en la que viven algunas élites de poder en Guatemala es el objetivo de la publicación que la fundación Paz y Solidaridad presentó el pasado miércoles en Madrid. Los planes del Ejército donde se documentan las intenciones genocidas del régimen del dictador Ríos Montt salieron a la luz después de que la analista de la Universidad George Washington, Kate Doyle, recibiera una de las 20 fotocopias existentes del Plan de Operaciones Sofía (POS), a finales de 2009 (Ver el Plan).

Ahora, la fundación del sindicato CCOO ha elaborado un análisis desmenuzado del contenido de este documento y lo ha publicado a través de la revista gratuita Quitando el agua al pez. 

Desde una óptica histórica, antropológica y psicosocial, varios expertos analizan, a través del Plan militar, el aparato criminal organizado de los altos mandos del ejército en Guatemala durante el conflicto bélico armado que asoló el país entre 1960 y 1996.

La Comisión de Esclarecimiento Histórico de la ONU (CEH) y los tribunales de Justicia del país tenían en su poder los planes militares de campaña, Victoria 82 y Firmeza 83, desde que en 1999 fueran entregados por el Ejército. Del Plan de Operaciones Sofía, en cambio, nada se sabía, por lo que no se pudo tener en cuenta en la investigación de las violaciones de derechos humanos cometidas en Guatemala durante los 36 años de conflicto.


La publicación del análisis del POS, el "más escalofriante" de los planes del Ejército, supone "conocer cómo se planificó el genocidio", explica el secretario de Internacional de CCOO, Javier Doz, en la presentación de la revista.

Según los expertos, la violencia que sacude el país es la herencia del genocidio

Desde que Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz en 1992, denunciara ante la Audiencia Nacional a varios miembros del Gobierno de Guatemala por delitos de genocidio, terrorismo de Estado y torturas, han pasado 11 años y "se han logrado algunos avances", según Doz, quien acompañó a la activista aquel 2 de diciembre de 1999 en su viaje para recabar de la justicia española el fin de la impunidad en Guatemala.

A pesar de los pasos dados, —el juez Pedraz retomó el caso, que sigue abierto— los diferentes profesionales que arroparon la presentación de Quitando el agua al pez coinciden en subrayar la situación de desamparo que aún viven las víctimas del genocidio que arrasó al 20% de la población indígena. "Es necesario ser consecuente con la defensa de los principios de justicia universal", defiende Doz.  

Las prácticas del ejército de Guatemala se acentuaron durante el régimen de Romeo Lucas y de los generales golpistas Ríos Montt y Mejía Víctores (1978-1986). El Plan de Operaciones Sofía certifica la intención de eliminar a un pueblo por razones étnicas. La coordinadora del programa Guatemala, de Paz y Solidaridad, Sofía Duyos, denuncia que la violencia que sigue sacudiendo hoy el país es la herencia que dejaron aquellos tiempos "sangrientos". "Varios líderes estudiantiles han sido asesinados en los últimos años. El 98% de los crímenes sigue impune", recordó Duyos.

Las más de 200.000 víctimas que dejó el conflicto bélico armado y los 45.000 desaparecidos, según datos de la CEH, tienen una repercusión directa en el presente. "El feminicidio que se da hoy, es hijo del genocidio", afirmó la responsable del programa que ha elaborado la revista.  

Hacia ese extremo apunta también la directora de Impunity Watch, Marlies Stappers, al asegurar que la influencia de los hechos traumáticos de los 80 incide directamente en las estructuras de poder del país. Esa herencia ha dejado un sustrato que hace muy difícil "dignificar la lucha social", asegura Stappers. La protesta ciudadana fue acallada durante décadas, normalizándose la violencia. Así explica la directora de Impunity Watch el estado de delitos generalizados que vive el país. 

El Plan de Operaciones Sofía se puso en marcha entre julio y septiembre de 1982 a instancia de Ríos Montt, actual diputado en el Congreso de la República. Según la CEH, el 83% de las víctimas eran mayas, y lo que evidencia el Plan de Operaciones Sofía es que existía un plan preconcebido para destruir una parte de la población indígena del área Ixill, no vinculada a la lucha armada.

Los responsables de los genocidios son "enemigos para toda la humanidad"

La intención de los verdugos: eliminar a las comunidades campesinas que pudieran apoyar a la guerrilla, todo ello inscrito en el objetivo primero de los gobiernos golpistas que, bajo la influencia de Estados Unidos en plena Guerra Fría, debían reprimir cualquier atisbo de "comunismo". El plan de campaña Victoria 82 da cuenta de ello. La orden era: "Crear un marco de legalidad y justificación para combatir abiertamente a la Subversión".

"En Guatemala la impunidad es la norma y ahora presenta un patrón endémico", sostiene Alicia Moreno, abogada y miembro de Amnistía Internacional. Para esta activista de los derechos humanos, el genocidio "es el crimen de los crímenes" y sus responsables "son enemigos para toda la humanidad", a la vez que denuncia la ausencia en Guatemala de aplicación del derecho internacional. 

Por su parte, el psiquiatra Pau Pérez encuentra la "lógica del dolor de las víctimas" a través de los planes de exterminio indígena. "Ahora sabemos cómo actuaban", indica, lo que contribuye a probar "la verdad". "La gente en Guatemala no se cree las cifras de muertos hasta que no les enseñas las pruebas", indica el psiquiatra que también defiende la idea de que no debe recaer sobre las víctimas en exclusiva la tarea de impulsar la justicia. "Es una responsabilidad del conjunto de la sociedad".

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