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India Los hindúes ganan la batalla legal por un lugar sagrado que puede reabrir las heridas religiosas

Creen que allí nació el dios Ram y construirán un templo en su honor, mientras que los musulmanes, que rezaron en el enclave durante siglos, recibirán un lugar alternativo para ubicar una mezquita.

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Cuerpos de seguridad patrullando la ciudad tras el anuncio de la sentencia. / EFE

Después de décadas de espera, este sábado se dio a conocer el veredicto del Tribunal Supremo indio sobre un lugar sagrado en la ciudad de Ayodhya, donde los hindúes creen que nació el dios Ram y los musulmanes rezaron durante siglos antes de que la mezquita que allí se erigía fuera destruida en 1992.

La mayor instancia judicial india resolvió hoy conceder a los hindúes la construcción de un templo en honor al dios Ram en el terreno sagrado, mientras los musulmanes recibirán un lugar alternativo en Ayodhya para construir una mezquita.

El mayor temor ahora en este país de mayoría hindú (79,8%), pero que cuenta con una de las poblaciones musulmanas más importantes con el 14,2% de sus 1.250 millones de habitantes, es que se quiebre su delicada armonía religiosa y se desencadenen disturbios.

¿Cuál es el origen del problema?

La disputa se centra en torno a la mezquita de Babri, construida en el siglo XVI por el emperador mogol Babar, y donde la comunidad musulmana de Ayodhya, en el norte de la India, rindió culto durante siglos hasta que una turba de hinduistas la derribó en 1992.

Muchos hindúes creen que el antiguo lugar de culto musulmán fue levantado sobre el sitio exacto del nacimiento del dios Ram y un antiguo templo hindú de esta deidad.

Activistas y académicos han denunciado que el problema ha sido explotado por organizaciones hinduistas conservadoras como el Vishwa Hindu Parishad (VHP) o el partido nacionalista hindú Bharatiya Janata Party (BJP), actualmente en el Gobierno, para obtener ganancias políticas.

¿Cuándo comenzó el proceso legal?

Estrictamente, el conflicto se remonta a hace décadas y hay incidentes contra la mezquita de Babri documentados en el siglo XIX.

Pero en diciembre de 1949, activistas hindúes colocaron ídolos de Ram en el interior del recinto, en el marco de varias agitaciones de organizaciones hinduistas, e hicieron pasar el suceso por un milagro.

Los ídolos no fueron retirados y, aunque las autoridades cerraron la mezquita al público, se dio acceso diario a religiosos hindúes para realizar sus oraciones.

El cierre de la mezquita fue contestado por organizaciones musulmanas en los tribunales, comenzando un proceso legal que se ha extendido a lo largo de los años hasta llegar al Tribunal Supremo.

¿Por qué todo el país estaba pendiente del Supremo?

La sala compuesta por cinco jueces del máximo órgano judicial de la India debía decidir si se alzaba un templo en honor al dios Ram -como finalmente dictaminó- o no sobre las ruinas de la mezquita de Babri construida en el siglo XVI.

El caso llegó al máximo órgano judicial de la India después de una sentencia de 2010 del Tribunal Superior de Allahabad, en el norte de la India, que no dejó contentas a ninguna de las partes, compuestas fundamentalmente por dos grupos hindúes y uno musulmán.

Sorprendentemente, el propio dios Ram era parte de la causa en el Tribunal Supremo. La legislación india no impide que un dios pueda ser considerado como una persona jurídica.

La legislación india no impide que un dios pueda ser considerado como una persona jurídica.

El tribunal de Allahabad ordenó la partición del lugar sagrado entre hindúes y musulmanes, aunque dio la sala central del templo a los hindúes y afirmó que el emperador mogol Babar construyó el edificio "contra los principios del islam" y, por ello, no podía considerarse una mezquita.

Se teme que el fallo pueda reabrir las heridas religiosas en la India. La destrucción de la mezquita Babri en 1992 desencadenó entonces disturbios entre hindúes y musulmanes en los que murieron unas 2.000 personas.

Fueron los peores choques entre las dos comunidades desde la partición del subcontinente indio en 1947 tras la independencia del Imperio Británico.

Más recientemente, en 2002, se registraron nuevos disturbios contra la minoría musulmana en el estado oriental de Gujarat, gobernado entonces por el actual primer ministro indio, Narendra Modi, que causaron casi un millar de muertos.

El jurado tomó la decisión en la sede de la Corte en Nueva Delhi, rodeada por un fuerte cordón policial en previsión de que se produjeran protestas.

No obstante, el grueso del dispositivo de seguridad se desplegó en Ayodhya, con más de 4.500 agentes del propio estado de Uttar Pradesh, junto con 45 compañías de la policía armada enviadas por el Ministerio de Interior.

Preservar la convivencia religiosa

Preservar la convivencia religiosa era también el objetivo del Tribunal Supremo, cuyo presidente, Ranjan Gogoi, inauguró la sesión de deliberación aludiendo a que "la Corte debe preservar el equilibrio" y "debe diferir de interferir con la fe y la creencia de los fieles basándose en la laicidad" establecida en la Constitución.

Ese también era el objetivo de las autoridades que implementaron un enorme dispositivo de seguridad alrededor de la sede judicial y especialmente en Ayodhya, donde de forma preventiva se desplegaron 4.500 agentes de las fuerzas de seguridad de Uttar Pradesh junto a 45 compañías de la policía armada enviadas por el Ministerio del Interior, entre otras medidas de seguridad.

Numerosas autoridades llevaban días llamando a la población a que no festejase ni expresase su rechazo a la sentencia en las calles, como hoy mismo hicieron tanto el primer ministro, Narendra Modi, a través de Twitter, como las partes afectadas.

Modi aseguró que la sentencia demuestra que "cualquier disputa puede resolverse amigablemente a través del debido proceso legal", en tanto que el abogado de la parte musulmana, a ese respecto pidió a sus seguidores que no se manifestaran y que no tomaran la decisión judicial como una "victoria o una derrota de nadie".

El temido estallido religioso finalmente no se produjo y la jornada se cerró sin incidentes ni grandes manifestaciones, salvo un puñado de hindúes que celebraron la decisión pacíficamente en el exterior de la Corte, donde uno de los líderes hindúes implicados, Swami Chakrapani, dio la bienvenida a la sentencia y aseguró que "el lado musulmán también está invitado a la construcción del gran templo de Ram".