Un informe de Amnistía Internacional atribuye a Marruecos el espionaje con Pegasus a Robles y Marlaska
Una investigación de la ONG señala que "las cuentas atacantes asignadas al sistema Pegasus de Marruecos" fueron las mismas empleadas para infectar los dispositivos de Robles y Marlaska.
Un antiguo empleado de los servicios de inteligencia marroquíes revela cómo infectaban dispositivos o colocaban de forma encubierta micrófonos y otros dispositivos de grabación en espacios privados.

Madrid--Actualizado a
Marruecos ha utilizado el programa espía Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO Group, para espiar a los ministros Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska. Esa es una de las conclusiones a las que ha llegado un informe de Amnistía Internacional que denuncia el amplio entramado de vigilancia para espiar, chantajear y reprimir a defensores de derechos humanos, periodistas, políticos o activistas.
Según la organización, Rabat ha usado el programa espía Pegasus entre 2017 y 2021, "y posiblemente más tarde", pese a los desmentidos oficiales. Una de las operaciones de vigilancia que habrían organizado los servicios marroquís, según la ONG, sería la dirigida contra los ministros Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska, que sufrieron un hackeo de sus móviles, junto al presidente Pedro Sánchez, en 2021 durante una crisis diplomática con el país vecino. Amnistía afirma que "las cuentas atacantes asignadas al sistema Pegasus de Marruecos" fueron las mismas empleadas para infectar los dispositivos de Robles y Marlaska, aunque no hace mención al caso de Pedro Sánchez, ya que la documentación judicial española no identifica la cuenta de iMessage que permitió infectarlo, algo que sí se conoce en el caso de los ministros. Moncloa nunca señaló de manera directa al país vecino y la investigación judicial sigue encallada ante la "falta de colaboración de Israel".
Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, apunta que este informe ofrece "la imagen más detallada hasta la fecha" de las herramientas que utilizan las autoridades marroquíes y desvela que estas herramientas de vigilancia que usa Marruecos se compran a actores empresariales radicados en Israel, la Unión Europea y Estados Unidos, como NSO Group, la ya desaparecida empresa de software espía italiana Hacking Team, ahora denominada Memento Labs, y la red de empresas británico-alemana Gamma Group y FinFisher.
Según el documento, el espionaje de Marruecos va un paso más allá del rastreo de teléfonos móviles y también afecta a los entornos personales y profesionales de las personas consideradas objetivos mediante la instalación de micrófonos inalámbricos, cámaras, programas espía de alta tecnología y rastreadores. Unas prácticas que, según la organización, violan el derecho y las normas internacionales de derechos humanos.
Denuncian que este "ecosistema represivo" supone una amenaza a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica de la población marroquí y aseguran que incluso hay activistas que después de ser excarcelados siguen siendo objeto de campañas de desprestigio, difundidas en medios afines al Estado, con detalles privados que sólo pueden obtenerse mediante la vigilancia.
Un antiguo empleado revela las prácticas de espionaje
El nuevo informe identifica ahora a la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST) -el servicio de inteligencia interior de Marruecos- como la entidad responsable de la implantación de Pegasus en Marruecos, así como de los abusos cometidos por este software espía contra activistas y periodistas entre 2017 y 2021.
Además, la investigación incorpora el testimonio de un antiguo empleado de la propia DGST, identificado con el seudónimo de Safir, que describe desde dentro el funcionamiento de este aparato de vigilancia. "Infectamos tantos cibercafés con software espía de control remoto. Los agentes sobre el terreno nos decían qué cibercafé iba a visitar el objetivo, y teníamos visibilidad sobre lo que estaban haciendo porque habíamos infectado previamente todas las máquinas del establecimiento", cuenta el extrabajador.
Safir explica que las personas que eran objetivo de las autoridades podían ser filmadas y grabadas en audio en secreto mientras estaban en sus oficinas, coches, cafés o incluso en sus dormitorios. Además, revela que la DGST captaba a tiendas de telefonía para vender teléfonos móviles que ya venían previamente infectados con este programa espía para que los vendieran así y también reclutaban como informantes a vecinos de defensores de derechos humanos.
Más allá de la vigilancia telefónica, las autoridades también colocaban de forma encubierta micrófonos y otros dispositivos de grabación en espacios privados para grabar conversaciones. "Las herramientas que utilizan son muy amplias, pero el objetivo es claro: chantajear, desacreditar, humillar y, si es necesario, encarcelar injustamente a quienes se pronuncian en defensa de los derechos humanos en Marruecos", denuncia Rebecca White, investigadora del Laboratorio sobre Seguridad de Amnistía Internacional.
El periodista Omar Radi, que tras años de acoso fue encarcelado a causa de su trabajo sobre la corrupción y las violaciones de derechos humanos, fue víctima de este método. Según Safir, la DGST había instalado en los accesorios de iluminación de su apartamento pequeños micrófonos inalámbricos.
También el veterano activista de los derechos humanos Fouad Abdelmoumni fue grabado de forma encubierta en casa con su novia en 2021 y el vídeo acabó haciéndose viral en redes sociales. "Cuando vi los vídeos en los que aparecía con mi pareja en la cama, la ubicación y el ángulo de la grabación eran claramente visibles. Debía de estar en la unidad de aire acondicionado, pero fui a mirar y no encontré nada, así que deduje que habían podido instalarlo y quitarlo fácilmente. La calidad de la imagen y el sonido era muy buena, a pesar de que estaba oscuro, por lo que el equipo debía de ser muy sofisticado", explica Abdelmoumni.
Amnistía Internacional también elaboró un análisis de todos los números de teléfono designados como objetivos por parte de Marruecos que se incorporaron al sistema Pegasus entre septiembre y diciembre de 2017 proporcionando pruebas adicionales de que defensores de los derechos humanos y periodistas independientes eran los objetivos prioritarios de la DGST. "Los registros indican que los números de teléfono de destacados defensores y defensoras de los derechos humanos y periodistas estuvieron entre los primeros en incorporarse al sistema Pegasus, lo que indica que esta era la finalidad prioritaria para la que la DGST había adquirido el sistema de software espía altamente invasivo", asegura Donncha Ó Cearbhaill, director del Laboratorio sobre Seguridad de Amnistía Internacional.



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